Periodismo, ActualidadJanuary 21, 2008 12:20 pm
La reivindicación de un debate electoral en Internet, iniciada por el periódico 20 Minutos, se ha ganado la adhesión de la mayoría de blogs, redes y medios digitales. Dudo que este post haga recapacitar a alguien, pero creo que un enfrentamiento abierto en Internet a las preguntas del público no es la forma ideal para desarrollar un debate de estas características. 

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En la mayoría de pueblos y ciudades pequeñas, las principales emisoras de radio (Cadena Ser, Onda Cero y Cope) tienen un programa semanal en el que el alcalde contesta las preguntas de los vecinos. En su mayoría, las consultas parten de vecinos indignados porque les han quitado un banco o que piden que se pinte un paso de cebra en una carretera o que arreglen un bache.

Probablemente, estos programas no reciban demasiada atención de los gurús de la web 2.0, pero son un modelo eficaz de eso que pomposamente llaman “participación ciudadana”. Y es que, en un ámbito local, es razonable que un político se someta a las consultas más triviales de los ciudadanos, así como que la implicación del oyente no se filtre por parte de la emisora. 

(…)

En el caso de los dos  aspirantes a la Presidencia del Gobierno, un experimento así no me parece tan deseable. La participación ciudadana ha de ser un instrumento para dar respuesta a una necesidad informativa, no una forma vistosa de satisfacer un nicho electoral.

Ante un debate de esta magnitud, inevitablemente, la participación ciudadana es un mero señuelo con el que ganar audiencia y dinamizar el formato, como sucedió en el debate de demócratas en CNN/Youtube. La idea de un debate completamente abierto al público es absurda, de modo que la participación ciudadana la articulan los periodistas haciendo el mismo trabajo que harían sin la implicación del electorado: jerarquizar temas y seleccionar un número limitado de preguntas. La presencia del ciudadano es mero atrezzo.

Guste o no, un debate entre candidatos se hace en el trazo grueso. A Rajoy y Zapatero se les pide que esbocen proyectos, que describan las líneas maestras de un modelo y, sobre todo, que tengan criterio a la hora de seleccionar a quienes lo llevarán a la práctica. Someterlos a un chequeo ciudadano sin barreras es, además de una crueldad, un procedimiento algo ilusorio.

(…)

Por otra parte, sorprende la facilidad con la que se deduce que el usuario medio de Internet es un perfil representativo de la ciudadanía.

Como dice Juan Varela, Estados Unidos parece tener unos políticos más “participativos”, véase a Bush blogueando o a Zoellick posteando aquí, y una blogosfera menos jibarizada que la española (esto lo digo yo). Pero ni siquiera las redes sociales norteamericanas reflejan las tendencias de su sociedad. De ser así, y hacer caso a Facebook, el abuelo loco de Ron Paul sería el único republicano capaz de hacer frente a Obama en las próximas elecciones, para regocijo de la tropa de True Believers del 11-S.

 

La participación ciudadana debe dirigirse a las bases de los partidos o implicarse en ideas transversales a ellos (reivindicación de listas abiertas, elecciones primarias, limitación de mandatos…). Propuestas como la del debate digital pueden hacer del programa algo escénicamente vistoso, al estilo “Tengo una pregunta para usted”, pero no nos engañemos, la participación está en el peldaño inferior, que para eso está. Y lo demás es marketing, recreación o puro ilusionismo virtual.

Periodismo, ActualidadJanuary 17, 2008 1:29 pm
Hace un año, El País titulaba una noticia: “2007 será el año más caluroso desde 1659”, haciéndose eco de un estudio del Servicio Meteorológico británico. Pues bien, los datos no han confirmado lo que avanzaba El País y el año pasado no rompió una marca histórica en el calentamiento global aunque, en esta ocasión, no he encontrado  la información en el diario.

Al margen de toda la discusión que mantienen los científicos, el calentamiento global se ha convertido en un tema que le puede estallar en las manos a la prensa más militante. Durante los últimos años, y animados por un afán de concienciación, se nos han presentado huracanes, temporales y sequías como la prueba más evidente de las consecuencias del calentamiento global. Casi como un principio de acción-reacción al comportamiento humano, cuando no un castigo de la diosa naturaleza a nuestras despiadadas acciones.

Si a esto sumamos el catastrofismo que se estila en ciertas ONG, que difunden infografías a todo color sobre cómo se va a quedar la costa española en los próximos años si no dejamos de portarnos mal, el atractivo mediático del calentamiento global difícilmente se puede mejorar. Y así, se entiende que cualquier referencia que pueda no negar, sino simplemente matizar la perspectiva, se tacha casi de negacionismo militante.

 ¿Pero qué pasa cuando las circunstancias previamente establecidas como termómetro de la tierra no ayudan a concienciar sobre el global warming?

Desde el Katrina, el hemisferio norte ha vivido la temporada más baja en huracanes de las tres últimas décadas. A pesar de las imágenes de deshielo en el Ártico, el Antártico vive un proceso contrario y, mientras hace un par de años se nos mostraban imágenes de olas de calor insospechadas, hoy vemos imágenes de nieve en Buenos Aires o Bagdad.

Planteado en términos de catastrofismo mediático por sus defensores, el calentamiento global variará su atractivo en función de la actualidad y será un mito que ayude a fagocitar la actualidad, un elemento de raccord para unir las noticias en televisión, pero dudosamente será ciencia.  

¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

Para muchos científicos defensores de la teoría del calentamiento global, los huracanes, las olas de calor y el deshielo del Ártico nunca han sido prueba de nada. En todo caso, el deshielo del Ártico ha sido presentado por la Nasa como la consecuencia a un cambio de corrientes oceánicas y, según Nature, los huracanes nunca tendrán nada que ver con el calentamiento global, por muy severo que éste llegase a ser.

Todo esto lo explicaba el 1 de Enero en el New York Times un científico que no parece ser precisamente de la escuela de Bjorn Lomborg, sino un defensor de la teoría del calentamiento global que está hasta las narices de la simplificación y el drama apocalíptico con el que este proceso se presenta en los medios y del daño que el gurú Al Gore está provocando a su causa.

Zampabollos Al-Gore 

Periodismo, ActualidadNovember 21, 2007 1:23 pm
A lo largo de los últimos años, la prensa española ha seguido muy de cerca los cambios de la opinión pública norteamericana en torno al papel de su país en Irak. En muchas ocasiones, la impopularidad de la misión del Ejército entre la población se ha esgrimido como el principal argumento para criticar la política exterior norteamericana y defender la retirada de Irak. Más allá de las críticas al inicio de la guerra, muchos han caricaturizado a Bush como un déspota inhumano que no atiende a las peticiones de quienes le dieron el poder.

Resulta curioso (y esperanzador) que, sin embargo, no se emplee la misma fórmula para juzgar el papel de las fuerzas armadas españolas en el exterior. Sirva de muestra el escaso eco que ha recibido una encuesta del CIS y del Ministerio de Defensa que muestra una creciente oposición a la presencia española en Afganistán y Líbano.

Valoración de la presencia de tropas españolas en Afganistán

 ¿Qué hacer con el contingente español en Líbano?”

 

Toda política exterior tiene algo de interior, aunque solo sea por su efecto electoral, pero en España se excede el límite de lo razonable. No parece casual que el presidente Rodríguez persista en emplear como baza electoral la retirada de Irak y explicar con ello las tibias relaciones que hoy nuestro país mantiene con EE.UU. Es una forma hábil de encarar un desencuentro que, creo, ha sido completamente simplificado de cara a la galería.

Lo relevante de la retirada de las tropas españolas de Irak no es que se produjese como consecuencia de una promesa electoral o de la "decisión soberana" de un país, como repite insistentemente el Gobierno. Lo verdaderamente importante es cómo se produjo. A diferencia de la retirada de tropas de Italia, la española se hizo con una premura que obedecía más a razones de cosmética interior que de táctica militar.

Se ha dicho que una de las razones por las que hoy no tenemos un español dirigiendo la OTAN es porque el Gobierno decidió salirse de Irak. Si esto es así, que es mucho suponer, ¿cómo se explica que el cargo haya ido a parar a un almirante italiano?

PeriodismoSeptember 22, 2007 3:22 pm


  

 
Playboy en braille, más estimulante que cualquiera de las novedades periodísticas de esta temporada.
Periodismo, Actualidad, EconomíaSeptember 10, 2007 11:08 pm

La vagueza editorial de algunos medios de este país alcanza cotas insuperables en estas fechas. En su regreso a las pantallas, Iñaki Gabilondo se despachó a gusto (video) contra Pedro Solbes por tratarse de un "político tristón" que "actúa como un contable", cuando debería ser un ministro que "ilusionase a la gente". Todo porque el cenizo de Solbes echó atrás la propuesta de la Junta de Andalucía sobre vivienda.

Al señor Gabilondo le alegrará saber que Europa se ha llenado de políticos tristones de un tiempo a esta parte. Y es que, hace sólo unos años en un país como Dinamarca el generoso Estado de bienestar pagaba el alquiler o la hipoteca a cualquier persona que quedase desempleada. La medida, vista desde el populismo desmadrado de Gabilondo, sería el culmen de la política social y aplaudiría con las orejas al primer iluminado que la implantase en España.

Pero sucede que algún político tristón y grisáceo, quizá contagiado ya por Solbes en Europa, se dio cuenta de que una medida como esta podría arruinar al país en un eventual repunte del paro. Los grisáceos europeos tuvieron que elegir entre un Estado Papá con muchos derechos incapaces de cumplir o una reducción del Estado a cuestiones básicas (eucación, salud…) que sí está habilitado para desarrollar sin restar dinamismo a la economía.

La actitud de Gabilondo da alas a un populismo muy en voga hoy en día en ciertas comunidades, redes y foros en torno a la materia de vivienda, pero que obvia dos cuestiones básicas:

1. A pesar de la retórica electoralista de todos los partidos, el Gobierno no es omnipotente. Carece de muchos instrumentos para fijar una solución total a los precios de la vivienda y, aún teniéndolos, un intervencionismo desmedido podría tener más repercusiones negativas que positivas. Por lo tanto, bien está que el responsable de Economía no actúe como un político de pueblo o dictadura bananera y vaya más allá del electoralismo rancio de Zapatero. A un político se le pide que haga proyectos viables, no que avale una medida disparatada por el mero hecho de ser "ilusionante".

2. Una medida bienintencionada y garantista puede tener repercusiones más nefastas que cualquier otra. Chaves es un experto en esta materia y está capacitado para dar simposios sobre pueblos andaluces hundidos en la mediocridad por obra y gracia de generosos subsidios agrarios.

Curiosamente, el mismo día que Gabilondo cargaba contra Solbes, El País publicaba un sensato editorial  en defensa del (aún) Ministro de Economía.

Resulta confuso justificar el proyecto de la junta como mera aplicación de un mandato constitucional. El derecho a la vivienda figura en la Constitución entre los "principios rectores" de la política social: es una aspiración que debe inspirar la legislación sobre esa cuestión, no un derecho directamente invocable ante los tribunales. También es dudosa la viabilidad práctica del proyecto. (…)
Es un síntoma de los tiempos que en vísperas electorales se dé más importancia a lo que se promete que al aval de lo que se ha conseguido. Un punto de conexión entre ambas cosas debería ser la exigencia de memoria económica (cómo va a ser financiado) de todo proyecto que se presente, y darlo por no presentado si carece de ese requisito.
PeriodismoSeptember 5, 2007 10:06 pm
Una entrada en Reflexiones Iracundas da cuenta de la incorporación de un nuevo programa en la Cadena Cope. Se trata de Estrella Polar, un espacio de marcado carácter evangelizador, en sintonía moral y política con la línea de la cadena. De modo que, por muy poco que le guste a Isidoro Lamas (y razones no le faltan) esta novedad en la programación de la COPE no sorprende a nadie, de no ser porque lo hace a costa de marginar uno de los mejores programas de la radio que, casualmente, se emitía en la franja horaria que ahora ocupa Estrella Polar: A Cielo Abierto.
 
Bien es cierto que el programa dirigido por Enrique Campo no se distinguía (ni se distingue, porque se sigue emitiendo aunque a horas impracticables)  por su adoctrinamiento. Contaba con un criterio propio a la hora de seleccionar sus temas y estos no eran necesariamente concordantes con los del resto de programas de la cadena. Pero si la Cope aspira a ser una verdadera radio comercial, por encima de su fin proselitista sabría valorar, como lo ha hecho la audiencia, el valor de este programa.
 
Es triste que una cadena premie la calidad y originalidad de un programa con la marginación en la parrilla. Será que en la Cope el único aval para un programa es su filiación ideológica. Deberían replantearse su caza de brujas porque, a juzgar por la reacción de algunos oyentes, la Cope ha dejado de existir para muchos incondicionales del programa A Cielo Abierto. Servidor entre ellos.
 
 
 
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En la foto: el gran profesor Carbajo, colaborador de A Cielo Abierto.
PeriodismoAugust 7, 2007 4:02 pm

Decía Lenin que la mentira es un arma revolucionaria. Rosa Regás, la jíbara, lo ha aprendido bien, como muestra en una antológica entrevista (cortesía de Daniel Tercero). La aún presidenta de la Biblioteca Nacional, la institución cultural más importante de España, según ella (porque el Instituto Cervantes debe estar para adornar las calles de medio mundo), afirma que el consumo de medio está bajando y que se alegra de ello porque…

Los grandes logros sociales de este Gobierno se venden mal porque la prensa no es del Gobierno. Todos van a favor de la oposición. Afortunadamente, cada vez se venden menos periódicos. (…) Hace dos meses que no leo la prensa, ni veo la tele, ni escucho la radio. Porque me inquieta tanto la crispación que no me deja trabajar.

Nada que ver con aquellos adánicos medios en los la señora Regás participaba (tertulias de la Cadena Ser), permitiéndose licencias poéticas como llamar genocida al entonces presidente, pero en un tono nada crispado y siempre constructivo.

Ante este apocalipsis mediático, a Rosa Regás siempre le queda la opción de ponerse los pompones y exiliarse a Bielorrusia como fiel cheerleader roja de Alexander Lukashenko, un hombre que sabe distinguir la libertad y el libertinaje:

Es hora de detener la anarquía en Internet. No podemos permitir que este gran avance tecnológico del hombre se convierta en un basurero de información. Es un enorme altavoz , no sólo de la oposición, sino de voces hostiles a nosotros, de estados hostiles (…) Hay más que suficiente libertad en Bielorrusia hoy, y no menos que en otros países. Si hay límites a las libertades en algún sitio, no vienen de las autoridades, sino del pueblo.

(Vía Enrique Dans.) 

Periodismo, Cine y tvJuly 16, 2007 2:02 am

“La pesadilla de Darwin” (se puede ver aquí) es uno de esos documentales que se dice destinados a golpear conciencias. Tanto por su fondo (claro mensaje antiglobalización) como por su forma (estilo en primera persona muy próximo al de Michael Moore) alcanzó gran notoriedad en 2005 en Europa y Estados Unidos, siendo candidato a un Oscar.

La película consta de una sucesión de testimonios personales que perfilan un retrato desolador de una región de Tanzania llamada Mwanza: prostitución, niños hambrientos y pobreza generalizada, pero el hilo conductor del documental se encuentra en la perca del hilo: una especie que se introdujo como experimento en los años 60 en el lago Victoria y acabó arrasando con las especies locales. En torno a la perca gira la economía regional, que la exporta a través de aviones ucranianos. Sauper sostiene que esos mismos aviones que llevan la perca a Europa regresan cargados de armas.

De esta forma, la historia y el negocio creado en torno a la perca del Nilo sirve a Sauper como metáfora de aquello que Occidente estaría haciendo con África: expropiar sus recursos a cambio de armas que perpetúan los conflictos civiles.

Pero… 

No hace falta irse a Tanzania para encontrar algunos serios problemas a la película. Felix de Azúa comentaba el más evidente en su blog: Sauper no aporta pruebas de su acusación de tráfico de armas, de hecho ningún trestimonio la avala directamente. Tampoco muestra ninguna evidencia de que el empobrecimiento sea causa de la industria de la perca.

El periodista francés François Garçon insistía en ello en un reportaje que creó cierta polémica en su país. Harto de que le dijesen que debía visitar la región si quería opinar negativamente de la película, Garçon se entrevistó en Mwanza con algunos de los protagonistas de la película para su libro Enquête sur Le Cauchemar de Darwin y se encontró con muchos que reconocían haber actuado para Sauper. Algunos de sus testimonios están recogidos en video en Mwanza interviews.

En definitiva, Garçon sostiene que:

1) La metáfora de la perca como reflejo de la globalización es del todo equivocada. La introducción de la perca del Nilo no fue fruto de un experimento azaroso, sino que se produjo a instancias de la OCDE y sólo contó con la oposición de grupos de extrema derecha.

2) Sauper plantea el mercado de la perca como pura explotación europea, cosa difícil de sostener cuando sólo se exporta un 36% de las capturas. Aunque no faltan antiglobalizadores que clamen por un boicot de la perca.

3) Algunas imágenes referentes al tráfico de armas son de la BBC y corresponden a un envío de apoyo internacional a Sierra Leona en 1997, cuando este país sufrió un golpe de estado.

4) La descontextualización induce a creer que todos los males que muestra la película son consecuencia directa del mal negocio de la perca.

PeriodismoJune 1, 2007 11:25 pm

Cuando en 2002, el régimen cubano encarceló a 60 disidentes políticos, Ignacio Ramonet editó un número de Le Monde Diplomatique que recogía varios artículos supuestamente relacionados con este asunto. Todos ellos se encuadraron en un especial llamado: “Ataque a Cuba”, que planteaba la cuestión como una operación de propaganda anticubana destinada a debilitar el régimen y mover ficha en un plan imperial de EEUU para anexionarse la isla.

Cinco años después, la estrategia defensiva se repite. En esta ocasión es Venezuela la que preocupa a Ramonet, y no precisamente porque vea amenazada la libertad de expresión por los decretos presidenciales de Chávez y el cierre de cadenas televisivas. Lo que preocupa al hagiógrafo de Castro es que Estados Unidos y Europa critiquen estas decisiones que para él resultan lógicas.

Ramonet es un autor de referencia en las facultades de Ciencias de la Comunicación (en la que he estudiado incluso lo nombraron honoris causa). En general, sus libros más críticos con la televisión y el info-timent caen bien entre profesores y alumnos, que tienden a considerarlo un teórico de prestigio, capaz de desenmarañar toda la red de conspiraciones mediáticas creada entre grandes corporaciones y la forma en que estas dominan nuestro pensamiento.

Lo sorprendente de la figura de Ramonet no es que gane apoyos en base a sus libros críticos con CNN y otros, sino que los conserve pese a practicar un tipo de periodismo más sectario, partidista y militante que el que critica. Sirva de ejemplo su biografía de Fidel Castro, en la que fue víctima (y verdugo) del autoplagio del dictador, evidenciando el pobre papel que como periodista ejerció en la redacción. Si como periodista su tarea de mediación se reduce a mero copista de Castro, ¿cabe esperar que como teórico de la comunicación recobre la lucidez y escriba con total independencia?
 
(…)
 
Pero Ramonet no es el único perfecto idiota entre los intelectuales europeos. The Guardian publicaba recientemente un manifiesto a favor de la decisión de Chavez de cerrar la cadena CRTV. Entre los firmantes encontramos a Tariq Ali y al mismísimo Nobel Harold Pinter.

 (…)

Vaclav Havel en el dentista: La mayoría actuaba como si yo no estuviese allí. 


PeriodismoMay 19, 2007 9:12 pm
"Generalísimo Francisco Franco sigue muerto". La frase tiene su curiosa historia y -al parecer- aún hoy se emplea en ciertos contextos para referirse a informaciones obvias y ya sabidas. Quizá debería utilizarse más porque, por lo que se lee de España en algunos periódicos internacionales, abundan los clichés y estereotipos sobre nuestra sociedad.
 
Setenta años después, la Guerra Civil sigue fascinando a gran parte de la prensa extranjera. Pero en lugar de reeditar libros de Orwell o Malraux, muchos periódicos prefieren resucitar el mito de la España profunda y transmitir la sensación de que nuestro Ejército es un macabro ente a la sombra del poder democrático que se dedica a sabotear sus instituciones. El editorial de New York Times Trogloditas en el ejército español lo puso de manifiesto hace año y medio, pero no es un caso aislado, como muestra el último informe del Observatorio Permanente de la Imagen Exterior de España en la Prensa Internacional:
 
Clasificación de las informaciones sobre la sociedad española que aparecen en la prensa internacional, todas las publicaciones en todos los países (en porcentajes):