Fotografía, CulturaAugust 13, 2007 11:51 pm

Con el permiso de Adorno, no fue la poesía lo que se volvió imposible después de Auschwitz. Lo que se volvió imposible fue la risa. En cambio, en el caso soviético, la risa se niega a irse. La inmersión en los hechos de la barbarie bolchevique puede aumentar la resistencia a admitirlo, pero dicha inmersión no borrará nunca la risa de la barbarie…

Es un párrafo del imprescindible "Koba el temible. La risa y los veinte millones". Martin Amis se pregunta en él por qué todas las bromas que se hacen sobre la URSS resultarían monstruosas si se trasladasen al escenario del nazismo. Naturalmente, existen parodias artísticas del Reich que son igualmente hilarantes, sin caer por ello en la trivialización. "One, two, three", "Ser o no ser" o "El gran dictador" son películas antinazis que no renuncian a la risa para mostrar lo disparatado de un sistema dictatorial. Pero, en general, no está bien visto que uno bromee sobre el holocausto.

Amis relata una anécdota de su amigo Christopher Hitchens (ya lo era en su etapa troskista), cuando daba una conferencia sobre la Unión Europea. Al parecer, el intelectual británico provocó las carcajadas del público cuando afirmó que conocía bien el lugar donde se celebraba la reunión, ya que había pasado en él incontables noches con sus "antiguos camaradas".

¿Por qué la risa? ¿Por qué? Si Christopher se hubiese referido a sus incontables noches con muchos "camisas negras", el público… (….) ¿Es esa la diferencia entre el bigote pequeño y el bigote grande, entre Satanás y Belcebú? ¿Que uno suscita espontáneamente la furia y el otro la risa? ¿Y de qué clase de risa hablamos? Hablamos, naturalmente, de la risa de la afirmación de la antiquísima de la sociedad perfecta. Es además la risa del olvido. Olvida la energía demoníaca incrustada inconscientemente en esa esperanza. Olvida los Veinte Millones.

A continuación, Amis afirma que la cosa sería distinta si los seis millones de muertos en el genocidio perpetrado por los nazis fuesen tan conocidos como los seis millones del Terror del Hambre. Y añade algo que se hartó de decir Revel: cuando un gobernante coquetea lo más mínimo con el nazismo recibe sanciones internacionales, sin que haya que esperar a que el Haider de turno ponga en práctica políticas xenófobas. Lamentablemente, esa política preventiva no se extiende a quienes, como Putin, glosan la figura de Stalin, cuando no la emulan en Chechenia.

¿Por qué la utopía comunista goza de una inmunidad que resultaría abyecta aplicada al nazismo? Amis apunta buenas razones a las que se podría añadir una más básica: la ausencia de la fotografía. En una entrevista de Arcadi Espada, Susan Sontag lo explicaba (algo malhumorada) así:

… He dicho y he escrito repetidamente que una de las razones por las que la gente tardó tanto en apreciar y entender el horror completo del sistema soviético fue por la ausencia de documentación fotográfica. Es evidente que cuando digo que las fotografías identifican también quiero decir lo contrario: cuando no hay fotografía el olvido es más fácil. Y hay dos ejemplos clásicos: el Gulag y la guerra civil de Sudán, una guerra que se ha cobrado millones de vidas ante la indiferencia más helada del mundo.

Ante el olvido, la risa se vuelve sencilla. El vacío iconográfico de la barbarie dulcifica su anverso oficial. Por mucho que toque los cojones Solzhenitsyn o Kapuscinski, sin fotografía la barbarie no tiene rostro. Stalin tenía razón: un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística. 

La memoria selectiva es más fácil sin el lastre gráfico de Vorkutá. De modo que uno no debería extrañarse de que el comunismo, real o irreal, siga siendo un buen surtidor de iconos, chistes y mitología contra este sistema que nos oprime. Solo tenemos la cara amable: las paradas de autobús soviéticas, sus calculadoras, posters antiamericanos, fotos de la luna. Solo queda disfrutarlos y recomendar, como haría Zizek, aprovechar estos recursos para ofrecer a sus hijos una buena educación leninista.

(…)

Pero la risa también es hija bastarda de la realidad. Sirva de ejemplo la carta cubana que publica Fogel en su blog.

Periodismo, FotografíaNovember 19, 2006 7:36 pm

 

Existe una regla no escrita en periodismo que recomienda obviar cualquier referencia a casos de suicidio, a menos que el cadáver sea famoso y su tratamiento redunde en la mejora de audiencia. Salvo excepciones poco habituales, los suicidios forman parte de un tabú mediático porque alguien (no sabemos en base a qué) ha decidido que la descripción de los hechos incita a su recreación.

En el ensayo multimedia The Ardoyne Suicides, los creadores olvidan las convenciones para tratar la ola de suicidios que vivió esta comunidad norirlandesa durante varias semanas del año pasado y en la que los algunos jóvenes cobraron un negro protagonismo. Sin llegar al extremo de Albania, los casos de Irlanda del Norte recuerdan que un escenario de paz militar no necesariamente abre horizontes sociales.

 

PD: Avanti tiene razón: ese alguien ha decidido… sugiere un mimetismo que, afortunadamente, no se ajusta del todo a la realidad. Y como prueba, una de las mejores crónicas de no ficción que he leído (nada que ver con truños capotianos): Se me acaba la batería, besos a todos, publicada por Mar Vallecillos en la desaparecida revista Lateral.

FotografíaNovember 6, 2006 12:59 am

Marilson Gomes dos Santos ha sido la primera de 37.000 personas en cruzar la meta en el Maratón de Nueva York. Detras de cada corredor, una historia de superación, ilusión, tozudez o simple amor al deporte.

 

Menos los corredores keniatas, claro, para ellos estas carreras son mucho más que una recreación deportiva.

FotografíaOctober 1, 2006 1:31 am
En medio de la estepa de Kazajstan, el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen se encontró un paisaje muy sugerente de escombros espaciales y naturaleza virgen. Los niños se lo pasan pipa con los restos del cosmódromo de Baikonur, pero se sabe de algún granjero que ha sufrido daños en primera persona del impacto de estos armatrostes gigantes. Desconocemos si entonces el granjero retrocedió en el tiempo a lo Donnie Darko o simplemente se murió, como aquel novio de Maggie O’Connel en Doctor en Alaska.
 
 
 
Pero la historia de la chatarra espacial es solo una parte de la serie de fotografías que Bendiksen recogió a lo largo de su viaje a varias repúblicas ex-soviéticas en 2003. En el especial multimedia Satellites de Magnum se centra en explorar el auge religioso (de cristianos ortodoxos y musulmanes) en estas zonas antaño oficialmente ateas, a la vez que descubre cosas curiosas del imperio soviético, como esta. Actualmente sólo el 1,2% de la Región Autónoma Hebrea es judía, pero aún hay quien reivindica el experimento de Lenin como gran solución al conflicto israelo-palestino.
Periodismo, Actualidad, Fotografía, CulturaSeptember 2, 2006 11:55 pm

En 1962, Leni Riefenstahl viajó por primera vez al corazón de Sudán, a las montañas de Nuba, en el centro del país más grande de África. La otrota cineasta oficial del III Reich fue la primera mujer blanca acreditada por el Gobierno de Jartum para visitar una zona que hasta entonces Occidente desconocía casi por completo. En las montañas dio con una cultura milenaria fascinante que no conocía tabúes morales, una sociedad solidaria y autosuficiente y unas personas en su mayoría respetuosas y tolerantes con el forastero. De esta experiencia surgieron reportajes fotográficos y un libro bastante polémico en el que muchos críticos leyeron una nueva nueva apología del nazismo (como Susan Sontag)

En cualquier caso, al margen del discurso que pretendiese apuntalar la alemana, aquellas fotografías de hombres y mujeres desnudos que luchaban y amaban sin andamiajes religiosos resultaron incómodas a los musulmanes más fundamentalistas. En 1983, el Gobierno de Sudán decretó la sharia e intensificó su campaña de islamización del centro-sur del país y se cebó especialmente con los nuba. A partir de entonces las tribus tuvieron que hacer frente a deportaciones masivas, ataques del Ejército y el hostigamiento religioso que trataba de dinamitar aquella horrenda cultura tan permisiva y libertina.

 ¿Qué ha sido de los nuba más de cuarenta años después de la llegada de Rifenshdall? Muchos han muerto por causa de los bombardeos del Ejército sudanés, otros han sido desplazados y entre los que quedan han anidado las dos religiones mayoritarias, el Islam y el cristianismo. Sin embargo, no es esta nueva confluencia de religiones la causa de sus males, de hecho Jartum considera a los musulmanes de las montañas Nuba tan perniciosos como los cristianos o los animistas (nada raro, por cierto), sino el hostigamiento oficial la indiferencia internacional.

Fotografía de Antonio CoresEl drama de los Nuba es una muestra más, de entre miles, de que la hidra islamista no conoce excepciones, ni cristianas ni musulmanas. Resulta desolador el apagón mediático sobre Sudán. A pesar de la intensa campaña diplomática y de la ayuda estadounidense, Darfur parece no formar parte de la llamada “guerra contra el terror”, aún siendo el país que más lo ha sufrido. El día que forme parte de la agenda es probable que surjan nuevos fantasmas de Guerra Fría (no en vano, China y Rusia son los principales surtidores de armamento a Jartum y los que más trabas ponen en la ONU al sancionamiento de la violación de los derechos humanos en Darfur).

El fotógrafo español Antonio Cores también conoce a fondo la cultura de los Nuba. Vivió entre ellos ya en los 80 y ha celebrado numerosas exposiciones. En su web podemos visionar un reportaje bastante interesante que nos da una idea de cuánto han cambiado las cosas en las montañas Nuba y cuán poco a ojos de Occidente.

 
Coda: Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el islamismo.Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales convocamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares para todos. Ayan Hirsi Ali, Salman Rushdie, Henri-Levy, etc.
 
PD: Entiéndase todo lo anterior como una variación sobre las últimas noticias que nos llegan de Sudán, eclipsadas por las de la reconstrucción del Líbano