Fotografía, CulturaAugust 13, 2007 11:51 pm

Con el permiso de Adorno, no fue la poesía lo que se volvió imposible después de Auschwitz. Lo que se volvió imposible fue la risa. En cambio, en el caso soviético, la risa se niega a irse. La inmersión en los hechos de la barbarie bolchevique puede aumentar la resistencia a admitirlo, pero dicha inmersión no borrará nunca la risa de la barbarie…

Es un párrafo del imprescindible "Koba el temible. La risa y los veinte millones". Martin Amis se pregunta en él por qué todas las bromas que se hacen sobre la URSS resultarían monstruosas si se trasladasen al escenario del nazismo. Naturalmente, existen parodias artísticas del Reich que son igualmente hilarantes, sin caer por ello en la trivialización. "One, two, three", "Ser o no ser" o "El gran dictador" son películas antinazis que no renuncian a la risa para mostrar lo disparatado de un sistema dictatorial. Pero, en general, no está bien visto que uno bromee sobre el holocausto.

Amis relata una anécdota de su amigo Christopher Hitchens (ya lo era en su etapa troskista), cuando daba una conferencia sobre la Unión Europea. Al parecer, el intelectual británico provocó las carcajadas del público cuando afirmó que conocía bien el lugar donde se celebraba la reunión, ya que había pasado en él incontables noches con sus "antiguos camaradas".

¿Por qué la risa? ¿Por qué? Si Christopher se hubiese referido a sus incontables noches con muchos "camisas negras", el público… (….) ¿Es esa la diferencia entre el bigote pequeño y el bigote grande, entre Satanás y Belcebú? ¿Que uno suscita espontáneamente la furia y el otro la risa? ¿Y de qué clase de risa hablamos? Hablamos, naturalmente, de la risa de la afirmación de la antiquísima de la sociedad perfecta. Es además la risa del olvido. Olvida la energía demoníaca incrustada inconscientemente en esa esperanza. Olvida los Veinte Millones.

A continuación, Amis afirma que la cosa sería distinta si los seis millones de muertos en el genocidio perpetrado por los nazis fuesen tan conocidos como los seis millones del Terror del Hambre. Y añade algo que se hartó de decir Revel: cuando un gobernante coquetea lo más mínimo con el nazismo recibe sanciones internacionales, sin que haya que esperar a que el Haider de turno ponga en práctica políticas xenófobas. Lamentablemente, esa política preventiva no se extiende a quienes, como Putin, glosan la figura de Stalin, cuando no la emulan en Chechenia.

¿Por qué la utopía comunista goza de una inmunidad que resultaría abyecta aplicada al nazismo? Amis apunta buenas razones a las que se podría añadir una más básica: la ausencia de la fotografía. En una entrevista de Arcadi Espada, Susan Sontag lo explicaba (algo malhumorada) así:

… He dicho y he escrito repetidamente que una de las razones por las que la gente tardó tanto en apreciar y entender el horror completo del sistema soviético fue por la ausencia de documentación fotográfica. Es evidente que cuando digo que las fotografías identifican también quiero decir lo contrario: cuando no hay fotografía el olvido es más fácil. Y hay dos ejemplos clásicos: el Gulag y la guerra civil de Sudán, una guerra que se ha cobrado millones de vidas ante la indiferencia más helada del mundo.

Ante el olvido, la risa se vuelve sencilla. El vacío iconográfico de la barbarie dulcifica su anverso oficial. Por mucho que toque los cojones Solzhenitsyn o Kapuscinski, sin fotografía la barbarie no tiene rostro. Stalin tenía razón: un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística. 

La memoria selectiva es más fácil sin el lastre gráfico de Vorkutá. De modo que uno no debería extrañarse de que el comunismo, real o irreal, siga siendo un buen surtidor de iconos, chistes y mitología contra este sistema que nos oprime. Solo tenemos la cara amable: las paradas de autobús soviéticas, sus calculadoras, posters antiamericanos, fotos de la luna. Solo queda disfrutarlos y recomendar, como haría Zizek, aprovechar estos recursos para ofrecer a sus hijos una buena educación leninista.

(…)

Pero la risa también es hija bastarda de la realidad. Sirva de ejemplo la carta cubana que publica Fogel en su blog.

CulturaJanuary 18, 2007 3:10 pm

"Así pues, la barbarie ha acabado por apoderarse de la cultura. A la sombra de esa gran palabra, crece la intolerancia, al mismo tiempo que el infantilismo. Cuando no es la identidad cultural la que encierra al individuo en su ámbito cultural y, bajo pena de alta traición, le rechaza el acceso a la duda, a la ironía, a la razón - a todo lo que podría sustraerle de la matriz colectiva -, es la industria del ocio, esta creación de la era técnica que reduce a pacotilla las obras del espíritu (como se dice en América, de entertainment). Y la vida guiada por el pensamiento cede suavemente su lugar al terrible y ridículo cara a cara del fanático y del zombie."

La eclosión de Internet no ha sentado bien a muchos intelectuales. Desde Umberto Eco a Alain Finkielkraut (y otros más obvios), la perspectiva del igualitarismo en la red, donde el usuario es el creador y modelador de la nueva cultura, desestabiliza el andamiaje cultural en el que ellos sobresalen. Convertido en un manicomio planetario, Internet sería el reino de la charlatanería, elevada a la categoría de manifestación cultural por magia del Google Rank. Además, las fuentes del pensamiento simple alcanzan la superficie con más fácilidad que los pozos de conocimiento filosófico.
 
 
Puede considerarse que muchos de estos escritores y filósofos están motivados por el mismo reaccionarismo que los lleva a defender la excepción cultural (incluso Finkielkraut). Al fin y al cabo, la web 2.0 facilita el acceso a grandes obras de la literatura, el rescate de viejos clásicos e incluso permite que cualquiera se escuche en el metro una clase impartida en Yale o Berkeley (ninguna universidad española emite en podcast) con simplemente hacer un click. Internet es una Universidad Global en la que no cabe apelar al discurso de la coerción, al Nomic, al imperialismo cultural. Basta con tener criterio y un buen ancho de banda para dar con el conocimiento. Y no solo acceder líbremente a él, sino difundir y debatir todo aquello que uno crea oportuno.

 

Pero sería un error instalarse en la loa sistemática de la interacción, como si este fuese el fin último de la red. Los peros que ponía Eco a Internet son algo más que retazos de un discurso de izquierda antimoderna y deberían hacernos reflexionar sobre el papel del individuo ante este nuevo panorama. Las redes políticas, blogs partidistas y foros creados bajo precisos patrones ideológicos minan el potencial del medio, convertido en lanzadera de marketing político más que instrumento de debate.

La superposición de charlatanería y brillantez es inevitable en Internet, como también lo es en la vida real y en los medios convencionales. Pero tanto la disciplinada militancia partidista como el actual éxito de lo anecdótico y lo trivial hace prever que, pese a los cantos utópicos, no existen medios completamente desjerarquizados. Quizá el conocimiento se pueda adquirir de forma anárquica y asistemática en muchas áreas, pero en otras la democratización del saber no es más que un espejismo que autolegitima caprichos y apetencias ideológicas.

La masa hoy, en cuanto tal sólo se experimenta a sí misma bajo el signo de lo particular, desde la perspectiva de individuos que, como diminutas partículas elementales de una vulgaridad invisible, se abanadonan a aquellos programas generales en los que ya se presupone de antemano su condición masiva y vulgar.


¿No podría ser este un buen diagnóstico, a cargo de Sloterdijk (vía Irhensa), sobre Menéame? O de este mismo blog, claro.
CulturaDecember 31, 2006 10:00 pm
Al finalizar el año, suele ser un hábito periodístico desgranar lo más reseñable que nos han dejado los últimos 365 días. Como dice Diego Manrique, las obviedades se imponen pero es un buen momento para rastrear en revistas y foros especializados y tratar de rescatar algún buen disco, película
o libro que pasó desapercibido en su momento.
 
Aunque las sigo con interés, nunca se me han dado bien esa clase de listas, de modo que despediré el año en este blog con una canción de Arthur Lee (lider de Love), que se nos fue durante este 2006. Sirva como sentido agradecimiento a quienes -por alguna extraña razón- consultan este blog de vez en cuando.
 


Actualidad, CulturaDecember 8, 2006 8:10 pm

Hasta hace unos años, la teorización del fenómeno de la fast food ocupó a los más reputados gurús de la antiglobalización en la profecía de un apocalipsis cultural, dominación yanqui, barbarie mercantil… Desde la irrupción de La mcdonalización de la sociedad, de George Ritzer, la penetración de las empresas de comida rápida en nuevos mercados ha sido tomado como el símbolo de la tiranía yanqui por antonomasia. Ya no se trataba de una dominación clásica, sino de una maquiavélica estrategia que tenía como punto clave la idea de una anestesia impulsiva y el afan mercantil como único sustituto a la razón y el pensamiento crítico.

Iluminado por Ramonet y Chomsky, José Bové aportó su dosis de lucha símbólica contra el imperialismo de la hamburguesa arrasando un McDonalds en 1999, hecho que lo catapultó a la fama y a las presidenciales del próximo año. También tuvo su dosis de protagonismo un discípulo de Michael Moore que probó los efectos de la grasa y la coca cola durante un mes.

Ahora que los furibundos antimcdonalds parecían despistados ante la irrupcción de otros tantos imperialismos gastronómicos (chinos, árabes, turcos…), el Gobierno español resucita los fantasmas de la fast food para advertirnos de sus consecuencias en nuestra salud, tanto de sus productos como de sus anuncios.

Yo he sido un poco injusto con la cocina americana en mi libro La casa de Lúculo. No es que los americanos no sepan cocinar. Es que no quieren hacerlo. Durante los dos o tres primeros meses de su estancia en Nueva York uno se pasa protestando contra la falta de cocina; pero luego esa falta de cocina se le aparece a uno como una liberación ¡Qué placer el de poder hacer comidas que no sean siempre perfectas! ¡Qué gusto el poder tomar a cualquier hora cosas que no estén por obligación esquisitamente condimentadas! Los americanos acabarán por libertar al mundo de la tiranía de la cocina, todo lo amable, todo lo grata, todo lo deliciosa que ustedes quieran pero tiranía al fin, y la humanidad se sentirá entonces mucho más joven que ahora. Será una humanidad un poco uniforme, desde luego, entre otras cosas porque carecerá de ácido úrico -ese gran elemento de diferenciación del carácter-; pero tendrá mucha más vitalidad y más alegría que la humanidad actual.

Julio Camba en La ciudad automática.

¿A favor o en contra?

CulturaOctober 4, 2006 1:09 am


Así titulaba Vicente Verdú su columna en El País a finales del año pasado, cuando el Defensor del Menor presentó un informe sobre el impacto de los videojuegos en la educación de los niños. El documento era una sarta de despropósitos encaminados a sobreproteger a los niños de la nefasta influencia de los aparatejos electrónicos. Nada nuevo, teniendo en cuenta otros análisis anteriores de Amnistía Internacional en clave igualmente catastrofista. 
 
Verdú es uno de los pocos pensadores que no ha cedido a la tecnofobia de los ambientes académicos y que es capaz de abrirse al mundo de los videojuegos sin la carga de prejuicios de cuatro mojigatos empeñados en que sus hijos jueguen de acuerdo a sus cenizos y absurdos modelos. Pero su punto de vista tiene poca repercusión,  dada la propaganda del ejército de bienpensantes que prohibiría por ley las pistolas de agua en nombre de la no-violencia.
 
Hace poco, el Instituto de la Mujer dio un paso más en su peculiar hermenéutica del videojuego con un informe titulado La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos. Sus 463 páginas pueden resumirse en la imagen de una señora feminista arrancándose los pelos de furia ante la pantalla del ordenador. Quizá si el informe fuese de sólo unas páginas, los redactores de este despropósito podrían haber dado el pego a base de rumiar los cuatro tópicos de siempre, pero lo novedoso aquí es que pretenden hacer un análisis a fondo tanto de los contenidos como de los comportamientos de los usuarios.
 
A la hora de analizar los contenidos teóricamente machistas de los videojuegos, lo único que son capaces de demostrar es que en su vida se habían acercado a un producto de esta clase como simples aficionados. Del Commandos son capaces de decir:
 
Es una visión de la vida unidimensional, en la que prima la victoria sobre la justicia, la competición sobre la colaboración. No hay posibilidad de empatía, de comprender y acercarse al otro/a diferente. Los valores ligados al cuidado, la atención del débil, la expresión de los afectos, quedan fuera de cualquier consideración posible. Sin piedad, ni compasión.
¡Coño, que es un videojuego de guerra! Cuidar al débil es una pauta de comportamiento que ya se cultiva en otros productos como los Tamagochis o los osos de peluche. Si no son más abundantes los contenidos de este tipo es porque su mercado es menos requerido.
El juego está dedicado al fútbol masculino exclusivamente. Reproduce el estereotipo de que estos juegos son de “chicos”. Incluso los locutores radiofónicos son hombres (Manolo Lama y Paco González).
Los jugadores se muestran agresivos cuando se les expulsa, protestando al árbitro, al igual que cuando se les imputa una falta. El espíritu deportivo es un valor difuminado en el juego. Es curioso que en las faltas indirectas y corners el defensor y el atacante activos puedan
empujarse y agarrarse.
Así definen el Fifa 2005, demostrando que, además de no tener sentido del ridículo, desconocen el videojuego y, en general, el mundo del fútbol. Porque, que yo sepa, el comentarista estrella de la radio es Manolo Lama, podrían haber puesto al de Tablero Deportivo, pero no creo que tenga tanto tirón.
 
 
Tras hojear el informe, constatar miles de disparates de este estilo y ver que las conclusiones no tienen ni pies ni cabeza, uno se pregunta: ¿Qué borma es esta? ¿Por qué un organismo público pierde tanto tiempo y resursos en análisis miopes en nombre de valores tan altos como la igualdad? ¿Con qué derecho se destinan fondos públicos a estos catorce "expertos" para que construyan una antología del disparate que merecería figurar en el museo del videojuego? Y, más aún, ¿qué validez política se le conceden a estos documentos a la hora de regular el sector de los videojuegos?
 
En este estudio del Instituto de la Mujer, y en otros anteriores, los autores juzgan con toda la ligereza y simplismo que les da la gana la actitud de los jugadores ante el producto audiovisual. Sin aportar la menor prueba de ello, dan por sentado que las pautas que desarrollan los usuarios en la ficción del videojuego tienen su correlato en la realidad. Como si tras una sesión intensa de juego asumiésemos el rol del protagonista de Half Life al salir a la calle. O como si los jugadores fuesen tan becerros como para entender en clave pedagógica la trama en la que se insertan en Quake o Mortal Kombat. Los estudios que se han hecho sobre la conducta de los jugadores muestran todo lo contrario.
 
Resulta curioso lo fácil y gratuito que es estigmatizar el videojuego como producto cultural en contraposición con los contenidos cinematográficos o literarios. A pesar de que su consumo es común entre millones de personas (mueve ya más dinero que el cine), los videojuegos no tienen aún el prestigio social que haría imposible una trivialización tan absurda como la del Instituto de la Mujer. Pero de momento sigue siendo gratis, así que a a vivir del cuento.
 

Periodismo, CulturaSeptember 27, 2006 1:47 am

P. ¿Adónde va Internet?

R. Lo ignoro. Aunque Internet haya cambiado nuestras vidas, este progreso tecnológico podría conducirnos a una regresión cultural. Borges nos contaba en Ficciones la historia de Funes o la memoria, este hombre que se acordaba de todo, de cada hoja que había visto en cada árbol, de cada palabra que había oído durante su vida y que, debido a su memoria total, era un perfecto idiota. La función de la memoria no es sólo conservar, sino también filtrar. La cultura es también un proceso de conservación y de filtración, por medio del cual sabemos quién era Hitler, pero no de qué color eran sus calcetines el día en que se suicidó en su búnker. Ahora bien, para un navegante ingenuo, Internet es Funes. Internet le dice todo sin decirle si tal o cual información es fiable. Si no se es un experto es muy difícil decir si un sitio dedicado, por ejemplo, a los platillos volantes es serio o delirante. Toda cultura está regida por los filtros de las enciclopedias (en el sentido del Larousse, pero también de repertorio de saber virtual compartido por una comunidad). Pero la enciclopedia puede decirnos cosas falsas, como las de principios del siglo XX, que nos hablaban del éter cósmico. ¡Si no se educa a los internautas para la navegación, acabaremos por tener 6.000 millones de enciclopedias, una por cada habitante del planeta!

Estas palabras de Umberto Eco en una entrevista a El País no parecen los lamentos de un tecnófobo desorientado ante la proliferación de contenidos digitales en la red, sino una seria reflexión sobre los peligros de la sobreabundancia de contenidos en la red. Este marco de enciclopedismo desatado es el caldo de cultivo de otras tendencias aún más inquietantes. Y es que al amparo de San Google no solo florece cultura y conocimiento, sino que también se expanden rumores y leyendas urbanas que obtienen el estatus de hecho o teoría a base de cliks y links, sin más criterio de mediación que la excentricidad o el carácter insólito de lo que se difunde. Hoy cualquiera puede convertirse en la estación repetidora de tesis disparatadas cortadas a medida ideológica y hacer que estas figuren en internet al mismo nivel que informaciones sólidas y probadas. Como decía Finkielkraut en una entrevista que cita Félix de Azúa:

 “El futuro de la cultura no es el desierto del silencio total bajo un poder aplastante, sino, más bien, la glosolalia, la exuberante volubilidad de una blogosfera planetaria. (…) La información, internet, ahogan las obras en un flujo textual informe, sin contenido. Y eso satisface cierta forma de igualitarismo. (…) No acabo de ver cómo podemos resistirnos a este fenómeno, ya que tiene para sí una doble legitimidad: la del progreso técnico y la de la democracia triunfante”

Y más Finkielkraut

 

P. Usted es muy escéptico respecto a los beneficios de los progresos tecnológicos.

R. Mire, yo comparto la idea de Hannah Arendt de que no existe libertad de opinión si no se sabe mantener la diferencia entre hechos y opiniones. Internet es el manicomio planetario, todo el mundo habla, todo el mundo expone su discurso pero no se cruza con el de los demás. La libertad de opinión son discursos distintos sobre un mismo relato, no una infinidad de relatos sobre un mismo hecho.

 

Este es el punto crítico, la distinción de hechos y opiniones desaparece en cierta medida en Internet. Como los alemanes que le respondían a Arendt que eso de que en su país estaban masacrando a los judíos era una opinión, hoy encontramos la red atrofiada por versiones fraudulentas de hechos probados. Que uno de los documentales más vistos en Internet sea Loose change (una pobre mezcla de rumores y desinformación que trata de probar que el 11-s es obra de la CIA) da una idea del potencial (y el éxito) de Internet para difundir el disparate.

En cualquier caso, no hay motivo para ser catastrofista. La red es un arma poderosa para la conspiranoia pero también facilita su refutación. Por cada Red Voltaire, hay un Malaprensa, Hoaxbuster o Snopes. Todo depende, como siempre, de la capacidad crítica del lector.

¿Que a cuento de qué viene todo esto? De una buena noticia:

…Aunque en la sentencia (…) dice expresamente que "no es objeto de este proceso ni de esta juzgadora pronunciarse sobre la realidad del fenómeno", para llegar a la absolución hubo que desmontar todos los informes con los que la SEIP pretendía validar sus conclusiones. Uno de ellos incluía párrafos copiados literalmente de la web ‘El Rincón del Vago’

(Entre esto y lo otro, a Bruno Cardeñosa le va a dar una taquicardia.)

Cultura, Cine y tvSeptember 24, 2006 7:57 pm
La serie de Matt Stone y Troy Parker regresa a las pantallas el próximo 4 de Octubre con nuevos capítulos de la 10ª temporada y además nos anuncian un DVD con los diez mejores capítulos de la serie para celebrar la década que llevan emitiendo desde Comedy Central. Entre ellos encontramos uno especialmente reseñable y al que debemos un proyecto que inspiró ni más ni menos que a la Alianza de Civilizaciones. Se trata de los Super Amigos, una alianza secreta de Buda, Krishna, Lao Tse, Joseph Smith, Mahoma y Jesucristo para acabar con una secta de seguidores de un mago estadounidense. Todos ellos están coordinados por Moisés, desde la nave central de los Super Amigos.
 
Lamentablemente, la polémica por las caricaturas en Dinamarca impidió a Stone y Parker retomar el personaje de Mahoma. Sin embargo se sacaron de la manga un capítulo doble bastante interesante en el que autoparodian la censura que sufrían por su propia cadena so pretexto de "no herir sensibilidades". En el episodio Guerra de dibujos se nos presenta una polémica por la emisión de un capítulo de Padre de Familia en el que aparece Mahoma en uno de los múltiples flash-backs de Peter Griffin. Cuando se anuncia la aparición de Mahoma en Tv, Al-Zawahiri proclama una yihad contra Padre de Familia y los adultos de South Park reaccionan enviando a sus hijos a un curso de Entrenamiento de Sensibilidad Musulmana y muestran su solidaridad con los musulmanes enterrando sus cabezas en arena.
 
En el episodio, Kyle logra que la libertad de expresión se imponga en la FOX y finalmente Padre de Familia se emite sin censurar, no así en Comedy Central donde en lugar de ver a Mahoma en su cameo en la serie de la FOX vemos una pantalla negra y unos subtítulos que nos dicen que la cadena no permitió mostrar a Mahoma. El capítulo de South Park concluye con la respuesta musulmana a Padre de Familia: unos dibujos animados en los que Jesucristo defeca sobre George W. Bush. Estos, por supuesto, sin censura de ningún tipo.
 
South Park está escrito en trazos gruesos, el humor es burdo y zafio pero a veces describe los conflictos actuales con más precisión que intelectuales reputados (lo cual no es muy alentador…). Así que espero que sigan 10 años más en la brecha de lo políticamente incorrecto, cargando contra ecologistas, comunistas, capitalistas, cristianos, judíos, musulmanes, demócratas, republicanos… Y que en ningún otro episodio tengan que soportar la censura de su cadena ni las presiones de reputados cienciólogos.


Todos los episodios de South Park pueden verse en versión original aquí y en You Tube ya hay alguna traducción mexicana del capítulo Cartoon Wars.

PD: Curioseando en Wikipedia me entero de que Matt Stone es un declarado republicano mientras que Troy Parker está afiliado al Partido Libertario. Su estilo ha calado hondo y ha dado lugar a una microtendencia denominada South Park Republican, término acuñado por el director de The New Republic y que define a aquellas personas -generalmente jóvenes- despreocupadas del saneamiento moral y religioso de la nación pero con postulados más próximos a los republicanos. Supongo que la versión española sería Xavier Sala-i-Martí.

South Park Republican

Periodismo, Actualidad, Fotografía, CulturaSeptember 2, 2006 11:55 pm

En 1962, Leni Riefenstahl viajó por primera vez al corazón de Sudán, a las montañas de Nuba, en el centro del país más grande de África. La otrota cineasta oficial del III Reich fue la primera mujer blanca acreditada por el Gobierno de Jartum para visitar una zona que hasta entonces Occidente desconocía casi por completo. En las montañas dio con una cultura milenaria fascinante que no conocía tabúes morales, una sociedad solidaria y autosuficiente y unas personas en su mayoría respetuosas y tolerantes con el forastero. De esta experiencia surgieron reportajes fotográficos y un libro bastante polémico en el que muchos críticos leyeron una nueva nueva apología del nazismo (como Susan Sontag)

En cualquier caso, al margen del discurso que pretendiese apuntalar la alemana, aquellas fotografías de hombres y mujeres desnudos que luchaban y amaban sin andamiajes religiosos resultaron incómodas a los musulmanes más fundamentalistas. En 1983, el Gobierno de Sudán decretó la sharia e intensificó su campaña de islamización del centro-sur del país y se cebó especialmente con los nuba. A partir de entonces las tribus tuvieron que hacer frente a deportaciones masivas, ataques del Ejército y el hostigamiento religioso que trataba de dinamitar aquella horrenda cultura tan permisiva y libertina.

 ¿Qué ha sido de los nuba más de cuarenta años después de la llegada de Rifenshdall? Muchos han muerto por causa de los bombardeos del Ejército sudanés, otros han sido desplazados y entre los que quedan han anidado las dos religiones mayoritarias, el Islam y el cristianismo. Sin embargo, no es esta nueva confluencia de religiones la causa de sus males, de hecho Jartum considera a los musulmanes de las montañas Nuba tan perniciosos como los cristianos o los animistas (nada raro, por cierto), sino el hostigamiento oficial la indiferencia internacional.

Fotografía de Antonio CoresEl drama de los Nuba es una muestra más, de entre miles, de que la hidra islamista no conoce excepciones, ni cristianas ni musulmanas. Resulta desolador el apagón mediático sobre Sudán. A pesar de la intensa campaña diplomática y de la ayuda estadounidense, Darfur parece no formar parte de la llamada “guerra contra el terror”, aún siendo el país que más lo ha sufrido. El día que forme parte de la agenda es probable que surjan nuevos fantasmas de Guerra Fría (no en vano, China y Rusia son los principales surtidores de armamento a Jartum y los que más trabas ponen en la ONU al sancionamiento de la violación de los derechos humanos en Darfur).

El fotógrafo español Antonio Cores también conoce a fondo la cultura de los Nuba. Vivió entre ellos ya en los 80 y ha celebrado numerosas exposiciones. En su web podemos visionar un reportaje bastante interesante que nos da una idea de cuánto han cambiado las cosas en las montañas Nuba y cuán poco a ojos de Occidente.

 
Coda: Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el islamismo.Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales convocamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares para todos. Ayan Hirsi Ali, Salman Rushdie, Henri-Levy, etc.
 
PD: Entiéndase todo lo anterior como una variación sobre las últimas noticias que nos llegan de Sudán, eclipsadas por las de la reconstrucción del Líbano
Periodismo, CulturaJuly 27, 2006 10:39 pm
The genocide in me es un documental de Araz Artinian sobre el genocidio del pueblo armenio en la Turquía otomana de 1905. Con motivo del centenario de este trágico evento, el filme alcanzó cierto protagonismo en Canadá y Estados Unidos (entrevista a la directora) y conquistó al mismísimo Atom Egoyan (en cuyo cine las referencias a su Armenia natal son una constante), pero no fue suficiente para que la cinta cruzase el charco. Nos queda la posibilidad de visitar la estupenda web twenty voices para conocer el testimonio de 20 armenios y esta historia que aún hoy parece tabú.
 
  
CulturaJuly 26, 2006 9:39 pm

Recuerdo que en uno de los documentales de la serie COSMOS, Carl Sagan planteaba una pregunta que, sin éxito, me hago cada día: ¿Por qué hasta el periódico más serio y respetado contiene una columna diaria con un Horóscopo y, en cambio, son muy pocas publicaciones las que dedican un espacio similar a la ciencia? Existen revistas especializadas, sí, pero qué será de quienes no llegamos a tanto? ¿Dónde está el trabajo de divulgación? A juzgar por la imagen que de ella proyectan los medios, la ciencia parece más un surtidor de anécdotas, metáforas y recursos de conversación de ascensor que una disciplina del conocimiento humano.

El procesamiento de las teorías y descubrimientos científicos se hace cada día más complicado para la gente de a pie. La pobre base formativa en materia científica que provee la educación española y la negligencia mediática (que condena a la madrugada a un Punset y aúpa al prime time a Iker Jimenez) acrecientan la brecha. Y ante el desconocimiento es fácil atravesar crédulamente el primer puente que tiende el iluminado de turno.

El estupendo post de Bilbao Pundit comenta la última mamarrachada de De Prada sobre la teoría de la evolución:

"Para Prada, la prueba irrefutable que niega el “continuum” del hombre con los animales es el “impulso artístico”. Prada, por supuesto, no desarrolla ninguna teoría coherente sobre el “arte”. No nos dice en qué consiste, cómo surge, cuáles son sus mecanismos. El “arte” es, al parecer, no sólo un “propium” de la especia humana, sino la mismísima antesala del misterio. Y con eso basta. "

 

Prada se parece a aquel petulante abogado creacionista de Inherit the wind, que todo lo inflaba con grandilocuente retórica de la nada.

En Estados Unidos, la cuestión de la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas ha provocado polémicas desde siempre (en cierto sentido, la película sigue vigente). En 1987, el Tribunal Supremo decretó que el creacionismo era una creencia religiosa y que por tanto su enseñanza debía quedar excluida de los colegios. Pero eso no zanjó la polémica. El creacionismo se hizo un lifting y ahora se presenta como "teoría del diseño inteligente" y sus partidarios defienden que debe darse a conocer en igualdad de condiciones a los alumnos. Al parecer, el lobby ultracristiano ha abandonado posiciones maximalistas y opta ahora por cuotas que le den acceso al discurso público .

El problema surge de la imposibilidad del diálogo. Científicos y religiosos hablan lenguajes opuestos y practican metodologías contrapuestas. Lo comenta Richard Dawkins en una entrevista a Bill Moyers (PBS):

"Why should you believe in something for which there is no reason to believe. Where it becomes positively dangerous is if you start fighting with somebody else who has a different faith from yours.

And each of you is equally convinced that you are right and the other one is wrong. And because, precisely because it appeals only to faith, and not evidence, there is no way you could settle the argument other than killing each other. Whereas, if you disagree, as two scientists disagree, two scientists can sit down together, look at the evidence, and say, "Oh, I was wrong. I overlooked that bit of evidence."

Or, "Here’s a new bit of evidence just come in which shows that my previous theory was wrong." Scientists, at least in principle, will come to an agreement when all of the evidence is in. But that’s not what faith-based people do. They say, "I know I’m right. End of story." That’s dangerous."

Hoy hablamos de creacionismo, pero el desconocimiento y el analfabetismo científico es una tierra fértil en la que prenden ovnis y conspiraciones de toda clase (en las que unos malvados señores de bata blanca suelen llevar la batuta). Y no hablo solo de materia científica, sino de metodología y criterio.

La deliberada confusión de hechos y opiniones. Aterrorizaba a Hanna Arendt cuando viajaba por la Alemania nazi (y se encontraba con gente que le decía que el holocausto era una opinión) y me aterroriza a mí (y creo que no soy el único) ante el panorama que ofrece esta democrática pero científicamente analfabeta sociedad.