Actualidad, ConspiracionesMarch 11, 2008 9:30 pm
La espiral del discurso maximalista de cierta izquierda y derecha se encuentra con serios problemas ante los resultados de las elecciones. A quienes durante cuatro años han ahondado en teorías conspiratorias para explicar la victoria del Psoe en 2004 sólo les queda emprender una huída hacia adelante y considerar que el asesinato de un ex concejal socialista responde a la misma lógica.
Su discurso parece calcado al de la extrema izquierda, con el típico alegato sobre mass media idiotizadores y una extensa gama de supuestas manipulaciones cuya sutilidad sólo es captada por mentes suficientemente envenenadas con ideología dura, ya que el resto estamos abducidos por la MTV y la Fox.
Es conocida la anécdota de un escritor británico que en un libro furiosamente antitatcheriano concluía su soflama contra la guerra de las Malvinas con un "right or wrong, my country". La democracia española no ha llegado al punto en el que incluso un polemista furibundo se atreva a decir algo así. En España, el patriotismo funciona como parachoques, como metralla política para desgastar al de la otra trinchera, pero nunca de forma afirmativa. En cuanto el color del Gobierno no responde al gusto personal, toca recurrir a grandes causas (conspiraciones terroristas) y grandes consecuencias (el exilio, al que algún ministro dice que recurrió en la época de Aznar). Cualquier cosa antes que reconocer a un país en toda su simpleza.

