El calentamiento global no será televisado
Al margen de toda la discusión que mantienen los científicos, el calentamiento global se ha convertido en un tema que le puede estallar en las manos a la prensa más militante. Durante los últimos años, y animados por un afán de concienciación, se nos han presentado huracanes, temporales y sequías como la prueba más evidente de las consecuencias del calentamiento global. Casi como un principio de acción-reacción al comportamiento humano, cuando no un castigo de la diosa naturaleza a nuestras despiadadas acciones.
Si a esto sumamos el catastrofismo que se estila en ciertas ONG, que difunden infografías a todo color sobre cómo se va a quedar la costa española en los próximos años si no dejamos de portarnos mal, el atractivo mediático del calentamiento global difícilmente se puede mejorar. Y así, se entiende que cualquier referencia que pueda no negar, sino simplemente matizar la perspectiva, se tacha casi de negacionismo militante.
¿Pero qué pasa cuando las circunstancias previamente establecidas como termómetro de la tierra no ayudan a concienciar sobre el global warming?
Desde el Katrina, el hemisferio norte ha vivido la temporada más baja en huracanes de las tres últimas décadas. A pesar de las imágenes de deshielo en el Ártico, el Antártico vive un proceso contrario y, mientras hace un par de años se nos mostraban imágenes de olas de calor insospechadas, hoy vemos imágenes de nieve en Buenos Aires o Bagdad.
Planteado en términos de catastrofismo mediático por sus defensores, el calentamiento global variará su atractivo en función de la actualidad y será un mito que ayude a fagocitar la actualidad, un elemento de raccord para unir las noticias en televisión, pero dudosamente será ciencia.
¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!
Para muchos científicos defensores de la teoría del calentamiento global, los huracanes, las olas de calor y el deshielo del Ártico nunca han sido prueba de nada. En todo caso, el deshielo del Ártico ha sido presentado por la Nasa como la consecuencia a un cambio de corrientes oceánicas y, según Nature, los huracanes nunca tendrán nada que ver con el calentamiento global, por muy severo que éste llegase a ser.
Todo esto lo explicaba el 1 de Enero en el New York Times un científico que no parece ser precisamente de la escuela de Bjorn Lomborg, sino un defensor de la teoría del calentamiento global que está hasta las narices de la simplificación y el drama apocalíptico con el que este proceso se presenta en los medios y del daño que el gurú Al Gore está provocando a su causa.

