Las buenas intenciones (y sus malas consecuencias)
El idilio entre Esperanza Aguirre y Xavier Sala i Martín es una curiosa y feliz rareza. El economista más importante de España es uno de los referentes del nacionalismo catalán y lleva años defendiendo la viabilidad económica de la independencia de Cataluña. Sin embargo, la comunidad que mejor parece acoger a Sala i Martín es Madrid, presidida por su “política favorita”, que lo ha invitado como orador en varios actos publicos.
La última prueba de esta buena sintonía está en el documental “Las buenas intenciones”, conducido por Sala i Martín y coproducido por Telemadrid, que lo emitió ayer.
Es raro encontrarse un documental sobre economía, y más sobre África, medianamente decente en televisión en el que no aparezca Manu Chao o Eduardo Galeano. El de Sala, aunque en tono panfletario similar a Norberg, es una honrosa excepción, junto al excelente episodio de Redes “¿Por qué funciona la economía?” (se puede ver íntegramente) y la serie Commanding Heights: La batalla ideológica por la economía mundial.
Buenas intenciones, malos resultados
El documental expone lo que Sala viene defendiendo desde hace años: que las buenas intenciones pueden tener consecuencias nefastas si no se mide bien el efecto de las ayudas sobre las economías locales, como se vió en Davos con el arrebato de bondad de Sharon Stone.
El discurso predominante en Occidente con respecto a África, popularizado por Bono, Angelina Jolie y Jeffrey Sachs, reclama ingentes donaciones para sacar de la pobreza a África. Sachs y Jolie también hicieron un documental en África y Bono se llevó de viaje por el continente a Paul Wolfowitz para convencerlo de que sólo con la caridad se puede alcanzar el desarrollo.
Nadie pone en cuestión las buenas intenciones de quienes reivindican un Plan Marshall para el continente africano, aunque la pesadilla andante de Sachs, llamada William Easterly, califica la actitud de los actores y famosos comprometidos con el título de un poema racista de Ruyard Kipling: “la carga del hombre blanco”. De lo que se duda es de la efectividad de las alternativas propuestas para el desarrollo africano.
Comercio justo, ¿el nuevo proyecto del cacahuete?
Antes de plantear grandes soluciones alternativas al comercio tradicional, habría que echar un vistazo a la historia. A mediados de los 50, un funcionario británico se levantó con una idea brillante: cultivar millones de acres de cacahuete en zonas no explotadas de África. Sobre el papel parecía un proyecto viable pero en la práctica, pese a una inversión faraónica, los tractores se quedaron tirados en el desierto y la producción de cacahuete fue anecdótica. El desastre fue de tal calibre que un economista lo ha incorporado entre los 6 proyectos públicos más nefastos en la historia de Gran Bretaña.
El comercio justo, como una marca más, es tan defendible como cualquier otra estrategia comercial, al igual que la agricultura ecológica. Sin embargo, proponer estas experiencias como un patrón de desarrollo es exponer a la economía africana a unos riesgos difíciles de asumir. Y lo que es peor: supone un coste de oportunidad con respecto a lo que otras economías subdesarrolladas están haciendo ya en Asia con mucha más fortuna
“Dejen de ayudarnos”
Así las cosas, no sorprende que algunos economistas africanos se hayan cansado de ver cómo muchos países se emplean como probeta por parte de ONGs y Gobiernos Occidentales, en lugar de economías como cualquier otras en las que practicar una relación económica ortodoxa.
En la última macroconferencia TED, el periodista ugandés Andrew Mwenda hizo una exposición muy similar a la de Sala i Martín, para desesperación de Bono, que iba a la misma conferencia a recoger un premio por su solidaridad.
África es un continente muy diverso y ha conocido experiencias muy diversas, desde la caótica Zimbawe de Mugabe a la sorprendentemente exitosa Bostwana. En muchos casos, la ayuda exterior es la única forma de garantizar la vida y es necesario que en esos casos, Occidente no cierre la manguera. Pero cuando se trata de ir más allá de la supervivencia, cuando se trata de generar desarrollo y riqueza, la actitud bienintencionada de actores y famosas debería quedarse en un segundo plano.
Además, está el peligro de que la causa se convierta en una secta:
You might think that a Good Cause would rub off its goodness on every aspect of the people associated with it - that the Cause’s followers would also be less susceptible to status games, ingroup-outgroup bias, affective spirals, leader-gods. But believing one true idea won’t switch off the halo effect. A noble cause won’t make its adherents something other than human. There are plenty of bad ideas that can do plenty of damage - but that’s not necessarily what’s going on.
Every group of people with an unusual goal - good, bad, or silly - will trend toward the cult attractor unless they make a constant effort to resist it. You can keep your house cooler than the outdoors, but you have to run the air conditioner constantly, and as soon as you turn off the electricity - give up the fight against entropy - things will go back to “normal”.
Claro que esto también sería aplicable a quienes emplean la liberalización como un fin en si mismo y no un instrumento económico más para generar riqueza.
PS: Vía Chris Blattman, me entero de que Mwenda ha lanzado un nuevo periódico.


Muy bueno, comme d’habitude.
Oye, ponte en contacto conmigo o con Eduardo cuando tengas un rato, que hay una conspiración en marcha.
Comment by J — December 22, 2007 @ 5:03 am
Las buenas intenciones (y sus malas consecuencias)
C&P "El idilio entre Esperanza Aguirre y Xavier Sala i Martín es una curiosa y feliz rareza. El economista más importante de España es uno de los referentes del nacionalismo catalán y lleva años defendiendo la viabilidad económica de la …
Trackback by meneame.net — December 22, 2007 @ 8:57 pm
Discrepancias de estilo es fácil tener con el Sr. Sala: sus chaquetas, entre otras cosas, a veces chirrían; pero… adoro a los que no solo hablan claro sino además con sensatez, culés o no.
Acercarse a aquellos que utilizando la lógica con mayor o menor carga liberalista establecen los métodos más idóneos para dinamizar, hacer avanzar o incluso arrancar -dependiendo de cada caso- una economía, es un signo de inteligencia siempre y cuando se ‘copien’ y apliquen adecuadamente esos métodos. Sin duda la presidenta Aguirre se siente atraída por el muestrario liberal del Sr. Sala, y ojalá tenga éxito en caso de que decida tratar a la Comunidad de Madrid con tales recetas: hasta la fecha, la verdad, no le ha ido muy mal. Así que no estaría de más que otras regiones/países también copiasen…..
Buen comentario sobre Chao, pero me temo que el vulgo babeará igualmente ante él cual ceporro ante dos senos de talla superior a la 120. Lo malo, además, es que alguno de los citados ceporros tiene responsabilidades de gobierno….
Me permitiré, para acabar, lanzar una petición: por un pequeño despiste no comprobé que había pulsado correctamente el botón de ‘grabar’, así que me quedé sin documento ‘Salaimartín-telemadrileño’. Si alguien fuese tan amable de facilitarme un medio de conseguirlo…
Saludos.
Comment by Hiel — December 23, 2007 @ 1:47 am