Las elecciones de 2008 en Estados Unidos podrían deparar un presidente de una minoría religiosa (mormona o católica), racial o sexual. Con cierta insistencia, en los medios de nuestro país se subraya este hecho hasta el punto de plantear el plebiscito como un test de racismo o discriminación sexual en la sociedad norteamericana. Lo cierto es que, a tenor de las encuestas, no parece que ninguno de estos factores vaya a incidir demasiado en el voto. Una encuesta de Gallup sólo mostraba un grado de rechazo importante hacia la posibilidad de un candidato de confesión mormona.
 
Independientemente de lo que suceda en las elecciones de 2008, los norteamericanos parecen enfrentarse sin prejuicios ante los candidatos y sólo Edwards podría perder votos por ser mormón. Pero lo más sorprendente (quizá no tanto) de la encuesta es constatar que de todas las minorías por las que se les pregunta a los encuestados, sólo una cuenta con una oposición mayoritaria: la de un candidato ateo.
 
 

              Yes, would
vote for

No    , would not
vote for

%  

%

Catholic

95

4

Black

94

5

Jewish

92

7

A woman

88

11

Hispanic

87

12

Mormon

72

24

Married for the third time

67

30

72 years of age

57

42

A homosexual

55

43

An atheist

45

53

 
Hasta aquí, nada sorprendente. Lo curioso viene con una nueva encuesta de hace sólo unos días acerca de la importancia del factor religioso entre los candidatos. La encuesta de Pew muestra cómo, paradójocamente, los dos candidatos favoritos por cada partido (Hillary Clinton y Rudy Giuliani) para acceder a las elecciones presidenciales son vistos como los menos religiosos. Ello, a pesar de que el 69% afirma que es importante que un presidente tenga sólidas creencias religiosas.
 

 
 
Y más sorprendente aún es que la posición en favor del derecho al aborto mantenida por el ex alcalde de Nueva York no despierte grandes antipatías por parte de los sectores más religiosos del Partido Republicano.  
 
Todo ello no resta validez a los datos de la encuesta de Gallup, que mostraba un rechazo generalizado a un candidato ateo. En ambas encuestas se constata que la religión sigue siendo una clave electoral en EEUU, pero quizá no tan condicionante como para cerrar las puertas a un buen candidato.