Una entrada en Reflexiones Iracundas da cuenta de la incorporación de un nuevo programa en la Cadena Cope. Se trata de Estrella Polar, un espacio de marcado carácter evangelizador, en sintonía moral y política con la línea de la cadena. De modo que, por muy poco que le guste a Isidoro Lamas (y razones no le faltan) esta novedad en la programación de la COPE no sorprende a nadie, de no ser porque lo hace a costa de marginar uno de los mejores programas de la radio que, casualmente, se emitía en la franja horaria que ahora ocupa Estrella Polar: A Cielo Abierto.
 
Bien es cierto que el programa dirigido por Enrique Campo no se distinguía (ni se distingue, porque se sigue emitiendo aunque a horas impracticables)  por su adoctrinamiento. Contaba con un criterio propio a la hora de seleccionar sus temas y estos no eran necesariamente concordantes con los del resto de programas de la cadena. Pero si la Cope aspira a ser una verdadera radio comercial, por encima de su fin proselitista sabría valorar, como lo ha hecho la audiencia, el valor de este programa.
 
Es triste que una cadena premie la calidad y originalidad de un programa con la marginación en la parrilla. Será que en la Cope el único aval para un programa es su filiación ideológica. Deberían replantearse su caza de brujas porque, a juzgar por la reacción de algunos oyentes, la Cope ha dejado de existir para muchos incondicionales del programa A Cielo Abierto. Servidor entre ellos.
 
 
 
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En la foto: el gran profesor Carbajo, colaborador de A Cielo Abierto.