Actualidad, EconomíaSeptember 29, 2007 9:10 pm
Cuenta la leyenda que durante las operaciones de salvamento en Nueva Orleans tras el paso de Katrina, Sean Penn quiso echar una mano con su propia lancha motorizada y salió al rescate de todo lo que se movía. Una auténtica proeza, pero Sean tuvo mala suerte: acabó naufragando antes de salvar a nadie y tuvo que reclamar la ayuda de otros voluntarios con menos glamour, pero más efectivos en su trabajo.
 
Otro caso, que lamentablemente no forma parte de una leyenda urbana, como parece que es lo de Sean Penn, es el arrebato de solidaridad que sufrió Sharon Stone en una conferencia de Davos. Xavier Sala i Martin lo relataba en este artículo. El mediático acto de generosidad de Stone tuvo el mismo efecto que el de Seann Penn, pero de forma magnificada. Sharon Stone comprometió millones de dólares, desviándolos incluso de otros proyectos, en una empresa disparatada que nunca se llevó a cabo.
 
En los últimos días, varios actores y estrellas televisivas parecen empeñados en erigirse en estadistas mundiales. Kevin Spacey y Sean Penn son recibidos con honores de Estado en Venezuela y Cuba, Tim Robbins promociona el nuevo libro de Naomi Klein, mientras que John Stewart convierte a Evo Morales en el nuevo mesías americano. Y, como no, Anglenia Jolie se reúne con Javier Solana para solucionar el mundo en la última conferencia de la ONU. El guión empieza a parecerse sospechosamente al de Team America.
 
 
(…) 
 
Los actores envueltos en causas sociales suelen apelar al poder de convocatoria de su imagen para justificarse. Se suele decir que no hay nada más efectivo que una estrella ponga cara a una causa para llamar la atención sobre conflictos y guerras olvidadas. A efectos prácticos puede ser cierto, pero sólo en casos claros y evidentes.
 
En el caso de África y la pobreza, las propuestas de Angelina Jolie y actores secundarios (como el economista fetiche de las estrellas: Sachs), responden a una actitud que Easterly ha acuñado con el título de un poema racista de Rudyard Kipling: "La carga del hombre blanco". Kipling decía que esa carga era civilizar las colonias del Imperio, algo que parecen suscribir muchos actores que, con toda la buena intención del mundo (y desconocimiento) publicitan grandes soluciones para este continente. Lo que proponen son alternativas comerciales que jamás aceptaríamos en Occidente y cuyo éxito no se ha comprobadopero que parecen moralmente más dignas que la explotación capitalista. Por lo tanto, alternativas destinadas únicamente a satisfacer los caprichos caritativos.
 
África es el destino preferido de los ingenieros sociales. En los años 40, a un funcionario del Imperio Británico se le ocurrió plantar grandes extensiones de cacahuete en varios países africanos, con un resultado catastrófico. El proyecto fue designado recientemente por un enonomista como uno de los seis mayores fracasos económicos de la historia del Reino Unido (una inversión superior a 1.000 millones de libras que no tuvo beneficio real). Hoy, otros ingenieros apoyan el "comercio justo" como gran solución a la pobreza de África. Creen que, en lugar del frío y deshumanizado capitalismo tradicional, los africanos merecen una alternativa más civilizadora, acorde a las exigencias morales de Bono y Angelina Jolie. Si funciona o no… Eso ya son tecnicismos. Las estrellas están hechas para cosas más grandes.
  
(…)
 
Todo esto viene a cuento de un sensato artículo de Soledad Gallego Díaz pubicado en El País:
 
De nada vale que España destine 10,3 millones de euros a Mauritania como ayuda oficial al desarrollo, si luego se limitan sus exportaciones a la Unión Europea (534 millones de euros).
PeriodismoSeptember 22, 2007 3:22 pm


  

 
Playboy en braille, más estimulante que cualquiera de las novedades periodísticas de esta temporada.
ConspiracionesSeptember 11, 2007 1:22 pm

Seis años después del 11S, la plaga de teorías conspirativas en torno a los atentados en el Pentágono y las Torres Gemelas sigue viva en Internet (este blog es testigo). De hecho, el éxito de documentales como Loose Change ha facilitado el acceso de sus directores a entrevistas y tertulias en medios tradicionales, abriendo un absurdo debate público en torno a la “verdadera” autoría de los atentados. Aunque sea para hacer el ridículo en un debate como el organizado por Democracy Now, estos “investigadores” han alcanzado más notoriedad que nunca.

El último hit documental es Zeitgeist, un mix poco original que contiene todos los elementos de sus predecesores. En lo formal: música inquietante, imágenes impactantes y una constante apelación al sentido común del espectador. En el fondo: una antología de hoax, desinformaciones (como la del “suicida vivo”) y acusaciones sin más fundamento que el deseo que falsear la conciencia crítica del espectador.


La mayoría de quienes apoyan estas “teorías sin teoría” (la mayoría de ellos dicen no afirmar nada, solo hacer “preguntas razonables”) se encuentran ligados o bien al nacionalsocialismo (los amigos alemanes de Thierry Meyssan) o a la izquierda más irracional.

Pero no toda la izquierda crítica con la política exterior norteamericana se ha abonado a la irracionalidad de la conspiranoia. Alexander Cockburn, creador de Counterpunch y periodista nada complaciente con la Administración republicana ofrece -precisamente por tratarse de un afamado speaker anti Bush- un testimonio valioso de cómo la irracionalidad del conspiracionismo ha penetrado en los grupos contrarios a la política norteamericana en Irak. En este artículo retrata al grupo de conspiracionistas como una tropa de irracionales que han apuntalado pseudoteorías a partir de una premisa racista: la de que un grupo de musulmanes extranjeros están incapacitados para provocar el mayor atentado en la historia de Estados Unidos. Idea que conecta con la que B.L. Keeley empleaba para explicar el éxito de algunas teorías conspirativas:

…Resulta difícil aceptar que acontecimientos con un impacto emocional tan grande como el que tuvieron en EEUU el asesinato de Kennedy o el atentado de Oklahoma City (el mayor antes del 11-S) puedan haber sido obra de individuos insignificantes.

También en Counterpunch, un físico desmonta una de las supuestas evidencias de que la caída del WTC se debió a una explosión controlada: la de que la torre 7 se derrumbó sin que impactase contra ella ningún avión. Aunque para una explicación técnica, cabe destacar el reportaje de Popular Mechanics.

Y, por último, el documental que el canal Arte realizó hace varios años sobre Thierry Meyssan y la sección de conspiranoicos europeos:
http://video.jeuxvideopc.com/video/iLyROoaftrZm.html

Otros posts relacionados:

-11-S en la literatura negacionista y segunda parte

- Conspiraciones secretas del Gobierno mundial judío en la sombra

- I want to believe

- La verdad oculta del 11-S (otra vez)

- Conspiración, judíos, sionismo, Bush y todo lo demas

- ¡Queremos Saber! (11-S y la torre 7 del World Trade Center)

- ¿El 11-S? Judíos ¿El 11-M? PSOE

Periodismo, Actualidad, EconomíaSeptember 10, 2007 11:08 pm

La vagueza editorial de algunos medios de este país alcanza cotas insuperables en estas fechas. En su regreso a las pantallas, Iñaki Gabilondo se despachó a gusto (video) contra Pedro Solbes por tratarse de un "político tristón" que "actúa como un contable", cuando debería ser un ministro que "ilusionase a la gente". Todo porque el cenizo de Solbes echó atrás la propuesta de la Junta de Andalucía sobre vivienda.

Al señor Gabilondo le alegrará saber que Europa se ha llenado de políticos tristones de un tiempo a esta parte. Y es que, hace sólo unos años en un país como Dinamarca el generoso Estado de bienestar pagaba el alquiler o la hipoteca a cualquier persona que quedase desempleada. La medida, vista desde el populismo desmadrado de Gabilondo, sería el culmen de la política social y aplaudiría con las orejas al primer iluminado que la implantase en España.

Pero sucede que algún político tristón y grisáceo, quizá contagiado ya por Solbes en Europa, se dio cuenta de que una medida como esta podría arruinar al país en un eventual repunte del paro. Los grisáceos europeos tuvieron que elegir entre un Estado Papá con muchos derechos incapaces de cumplir o una reducción del Estado a cuestiones básicas (eucación, salud…) que sí está habilitado para desarrollar sin restar dinamismo a la economía.

La actitud de Gabilondo da alas a un populismo muy en voga hoy en día en ciertas comunidades, redes y foros en torno a la materia de vivienda, pero que obvia dos cuestiones básicas:

1. A pesar de la retórica electoralista de todos los partidos, el Gobierno no es omnipotente. Carece de muchos instrumentos para fijar una solución total a los precios de la vivienda y, aún teniéndolos, un intervencionismo desmedido podría tener más repercusiones negativas que positivas. Por lo tanto, bien está que el responsable de Economía no actúe como un político de pueblo o dictadura bananera y vaya más allá del electoralismo rancio de Zapatero. A un político se le pide que haga proyectos viables, no que avale una medida disparatada por el mero hecho de ser "ilusionante".

2. Una medida bienintencionada y garantista puede tener repercusiones más nefastas que cualquier otra. Chaves es un experto en esta materia y está capacitado para dar simposios sobre pueblos andaluces hundidos en la mediocridad por obra y gracia de generosos subsidios agrarios.

Curiosamente, el mismo día que Gabilondo cargaba contra Solbes, El País publicaba un sensato editorial  en defensa del (aún) Ministro de Economía.

Resulta confuso justificar el proyecto de la junta como mera aplicación de un mandato constitucional. El derecho a la vivienda figura en la Constitución entre los "principios rectores" de la política social: es una aspiración que debe inspirar la legislación sobre esa cuestión, no un derecho directamente invocable ante los tribunales. También es dudosa la viabilidad práctica del proyecto. (…)
Es un síntoma de los tiempos que en vísperas electorales se dé más importancia a lo que se promete que al aval de lo que se ha conseguido. Un punto de conexión entre ambas cosas debería ser la exigencia de memoria económica (cómo va a ser financiado) de todo proyecto que se presente, y darlo por no presentado si carece de ese requisito.
ActualidadSeptember 8, 2007 2:02 am
Las elecciones de 2008 en Estados Unidos podrían deparar un presidente de una minoría religiosa (mormona o católica), racial o sexual. Con cierta insistencia, en los medios de nuestro país se subraya este hecho hasta el punto de plantear el plebiscito como un test de racismo o discriminación sexual en la sociedad norteamericana. Lo cierto es que, a tenor de las encuestas, no parece que ninguno de estos factores vaya a incidir demasiado en el voto. Una encuesta de Gallup sólo mostraba un grado de rechazo importante hacia la posibilidad de un candidato de confesión mormona.
 
Independientemente de lo que suceda en las elecciones de 2008, los norteamericanos parecen enfrentarse sin prejuicios ante los candidatos y sólo Edwards podría perder votos por ser mormón. Pero lo más sorprendente (quizá no tanto) de la encuesta es constatar que de todas las minorías por las que se les pregunta a los encuestados, sólo una cuenta con una oposición mayoritaria: la de un candidato ateo.
 
 

              Yes, would
vote for

No    , would not
vote for

%  

%

Catholic

95

4

Black

94

5

Jewish

92

7

A woman

88

11

Hispanic

87

12

Mormon

72

24

Married for the third time

67

30

72 years of age

57

42

A homosexual

55

43

An atheist

45

53

 
Hasta aquí, nada sorprendente. Lo curioso viene con una nueva encuesta de hace sólo unos días acerca de la importancia del factor religioso entre los candidatos. La encuesta de Pew muestra cómo, paradójocamente, los dos candidatos favoritos por cada partido (Hillary Clinton y Rudy Giuliani) para acceder a las elecciones presidenciales son vistos como los menos religiosos. Ello, a pesar de que el 69% afirma que es importante que un presidente tenga sólidas creencias religiosas.
 

 
 
Y más sorprendente aún es que la posición en favor del derecho al aborto mantenida por el ex alcalde de Nueva York no despierte grandes antipatías por parte de los sectores más religiosos del Partido Republicano.  
 
Todo ello no resta validez a los datos de la encuesta de Gallup, que mostraba un rechazo generalizado a un candidato ateo. En ambas encuestas se constata que la religión sigue siendo una clave electoral en EEUU, pero quizá no tan condicionante como para cerrar las puertas a un buen candidato.
PeriodismoSeptember 5, 2007 10:06 pm
Una entrada en Reflexiones Iracundas da cuenta de la incorporación de un nuevo programa en la Cadena Cope. Se trata de Estrella Polar, un espacio de marcado carácter evangelizador, en sintonía moral y política con la línea de la cadena. De modo que, por muy poco que le guste a Isidoro Lamas (y razones no le faltan) esta novedad en la programación de la COPE no sorprende a nadie, de no ser porque lo hace a costa de marginar uno de los mejores programas de la radio que, casualmente, se emitía en la franja horaria que ahora ocupa Estrella Polar: A Cielo Abierto.
 
Bien es cierto que el programa dirigido por Enrique Campo no se distinguía (ni se distingue, porque se sigue emitiendo aunque a horas impracticables)  por su adoctrinamiento. Contaba con un criterio propio a la hora de seleccionar sus temas y estos no eran necesariamente concordantes con los del resto de programas de la cadena. Pero si la Cope aspira a ser una verdadera radio comercial, por encima de su fin proselitista sabría valorar, como lo ha hecho la audiencia, el valor de este programa.
 
Es triste que una cadena premie la calidad y originalidad de un programa con la marginación en la parrilla. Será que en la Cope el único aval para un programa es su filiación ideológica. Deberían replantearse su caza de brujas porque, a juzgar por la reacción de algunos oyentes, la Cope ha dejado de existir para muchos incondicionales del programa A Cielo Abierto. Servidor entre ellos.
 
 
 
Image Hosting - Uploads images - Upload-Images.net
En la foto: el gran profesor Carbajo, colaborador de A Cielo Abierto.