La carga del actor comprometido

De nada vale que España destine 10,3 millones de euros a Mauritania como ayuda oficial al desarrollo, si luego se limitan sus exportaciones a la Unión Europea (534 millones de euros).
La carga del actor comprometido

De nada vale que España destine 10,3 millones de euros a Mauritania como ayuda oficial al desarrollo, si luego se limitan sus exportaciones a la Unión Europea (534 millones de euros).

11-S, conspiracionismo y la decadencia de la izquierda
Seis años después del 11S, la plaga de teorías conspirativas en torno a los atentados en el Pentágono y las Torres Gemelas sigue viva en Internet (este blog es testigo). De hecho, el éxito de documentales como Loose Change ha facilitado el acceso de sus directores a entrevistas y tertulias en medios tradicionales, abriendo un absurdo debate público en torno a la “verdadera” autoría de los atentados. Aunque sea para hacer el ridículo en un debate como el organizado por Democracy Now, estos “investigadores” han alcanzado más notoriedad que nunca.
El último hit documental es Zeitgeist, un mix poco original que contiene todos los elementos de sus predecesores. En lo formal: música inquietante, imágenes impactantes y una constante apelación al sentido común del espectador. En el fondo: una antología de hoax, desinformaciones (como la del “suicida vivo”) y acusaciones sin más fundamento que el deseo que falsear la conciencia crítica del espectador.


La mayoría de quienes apoyan estas “teorías sin teoría” (la mayoría de ellos dicen no afirmar nada, solo hacer “preguntas razonables”) se encuentran ligados o bien al nacionalsocialismo (los amigos alemanes de Thierry Meyssan) o a la izquierda más irracional.
Pero no toda la izquierda crítica con la política exterior norteamericana se ha abonado a la irracionalidad de la conspiranoia. Alexander Cockburn, creador de Counterpunch y periodista nada complaciente con la Administración republicana ofrece -precisamente por tratarse de un afamado speaker anti Bush- un testimonio valioso de cómo la irracionalidad del conspiracionismo ha penetrado en los grupos contrarios a la política norteamericana en Irak. En este artículo retrata al grupo de conspiracionistas como una tropa de irracionales que han apuntalado pseudoteorías a partir de una premisa racista: la de que un grupo de musulmanes extranjeros están incapacitados para provocar el mayor atentado en la historia de Estados Unidos. Idea que conecta con la que B.L. Keeley empleaba para explicar el éxito de algunas teorías conspirativas:
…Resulta difícil aceptar que acontecimientos con un impacto emocional tan grande como el que tuvieron en EEUU el asesinato de Kennedy o el atentado de Oklahoma City (el mayor antes del 11-S) puedan haber sido obra de individuos insignificantes.
También en Counterpunch, un físico desmonta una de las supuestas evidencias de que la caída del WTC se debió a una explosión controlada: la de que la torre 7 se derrumbó sin que impactase contra ella ningún avión. Aunque para una explicación técnica, cabe destacar el reportaje de Popular Mechanics.
Y, por último, el documental que el canal Arte realizó hace varios años sobre Thierry Meyssan y la sección de conspiranoicos europeos:
http://video.jeuxvideopc.com/video/iLyROoaftrZm.html
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La vagueza editorial de algunos medios de este país alcanza cotas insuperables en estas fechas. En su regreso a las pantallas, Iñaki Gabilondo se despachó a gusto (video) contra Pedro Solbes por tratarse de un "político tristón" que "actúa como un contable", cuando debería ser un ministro que "ilusionase a la gente". Todo porque el cenizo de Solbes echó atrás la propuesta de la Junta de Andalucía sobre vivienda.
Al señor Gabilondo le alegrará saber que Europa se ha llenado de políticos tristones de un tiempo a esta parte. Y es que, hace sólo unos años en un país como Dinamarca el generoso Estado de bienestar pagaba el alquiler o la hipoteca a cualquier persona que quedase desempleada. La medida, vista desde el populismo desmadrado de Gabilondo, sería el culmen de la política social y aplaudiría con las orejas al primer iluminado que la implantase en España.
Pero sucede que algún político tristón y grisáceo, quizá contagiado ya por Solbes en Europa, se dio cuenta de que una medida como esta podría arruinar al país en un eventual repunte del paro. Los grisáceos europeos tuvieron que elegir entre un Estado Papá con muchos derechos incapaces de cumplir o una reducción del Estado a cuestiones básicas (eucación, salud…) que sí está habilitado para desarrollar sin restar dinamismo a la economía.
La actitud de Gabilondo da alas a un populismo muy en voga hoy en día en ciertas comunidades, redes y foros en torno a la materia de vivienda, pero que obvia dos cuestiones básicas:
1. A pesar de la retórica electoralista de todos los partidos, el Gobierno no es omnipotente. Carece de muchos instrumentos para fijar una solución total a los precios de la vivienda y, aún teniéndolos, un intervencionismo desmedido podría tener más repercusiones negativas que positivas. Por lo tanto, bien está que el responsable de Economía no actúe como un político de pueblo o dictadura bananera y vaya más allá del electoralismo rancio de Zapatero. A un político se le pide que haga proyectos viables, no que avale una medida disparatada por el mero hecho de ser "ilusionante".
2. Una medida bienintencionada y garantista puede tener repercusiones más nefastas que cualquier otra. Chaves es un experto en esta materia y está capacitado para dar simposios sobre pueblos andaluces hundidos en la mediocridad por obra y gracia de generosos subsidios agrarios.
Curiosamente, el mismo día que Gabilondo cargaba contra Solbes, El País publicaba un sensato editorial en defensa del (aún) Ministro de Economía.
Resulta confuso justificar el proyecto de la junta como mera aplicación de un mandato constitucional. El derecho a la vivienda figura en la Constitución entre los "principios rectores" de la política social: es una aspiración que debe inspirar la legislación sobre esa cuestión, no un derecho directamente invocable ante los tribunales. También es dudosa la viabilidad práctica del proyecto. (…)Es un síntoma de los tiempos que en vísperas electorales se dé más importancia a lo que se promete que al aval de lo que se ha conseguido. Un punto de conexión entre ambas cosas debería ser la exigencia de memoria económica (cómo va a ser financiado) de todo proyecto que se presente, y darlo por no presentado si carece de ese requisito.
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Yes, would |
No , would not |
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% |
% |
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Catholic |
95 |
4 |
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Black |
94 |
5 |
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Jewish |
92 |
7 |
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A woman |
88 |
11 |
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Hispanic |
87 |
12 |
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Mormon |
72 |
24 |
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Married for the third time |
67 |
30 |
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72 years of age |
57 |
42 |
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A homosexual |
55 |
43 |
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An atheist |
45 |
53 |

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