Actualidad, Economía, GlobalizaciónJuly 23, 2007 11:06 pm
La única forma de evitar que esta reducción de la soberanía nacional se convierta en un creciente descontento con la globalización es establecer instituciones supranacionales democráticas y legítimas para ordenar el proceso de integración y reducir sus efectos adversos (Rodrik, 2000; Steinberg, 2007). Problemas globales como la persistencia de la pobreza y el subdesarrollo, el aumento de la desigualdad (tanto entre países como dentro de los países), el deterioro del medio ambiente, el aumento de la volatilidad y la mayor tendencia a las crisis financieras a la que da lugar la integración de los mercados o las reglas comerciales carentes de legitimidad requieren respuestas globales. Ello exige que los países acepten ceder soberanía a instituciones supranacionales porque consideren que estas son legítimas y que les permitirán recuperar parte de la soberanía en política económica que han perdido con la globalización.
 
La cita es de Federeico Steinberg, otra vez desde el RIE, en un artículo interesante pero lleno de boquetes. Steinberg expone los problemas de una Europa desunida ante la explosión de China, India y Brasil, y apela a la creación de organismos supranacionales como respuesta a los desafíos de la globalización. Un ejemplo en la buena dirección sería la Eurozona.
 
Con un euro en máximos históricos puede parecer que su ejemplo es el más pertinente, pero incluso la exitosa Unión Económica Monetaria resulta dudosa a la luz de una paradoja que se da en todos los niveles de la UE y que tiene difícil solución. Con o sin vocación política.
 
1. La política monetaria la fija el Banco Central Europeo, ajena a cualquier directriz externa. Suena bien y está por escrito, pero en la realidad Alemania y Francia se han sorteado su presidencia para garantizarse un mínimo de comprensión. Ahora, Francia (con el presidente más liberal de su historia) pretende ir más allá y sugerir directrices a Trichet. Así pues, aún con un euro en máximos históricos frente al dólar, el modelo norteamericano se muestra menos errático que el europeo. Bloomberg publicaba hoy un interesante artículo comparando las decisiones de Trichet y Bernanke. Creo que ilustra bien la gravedad de la situación en Europa y la falta de independencia del presidente del BCE.
 
2. Ante esta (y cualquier otra) situación, la respuesta de Steinberg y de casi todos los europeístas, sería la de siempre: más desnacionalización. Una propuesta lógica y bienintencionada pero que puede acabar de precipitar la crisis de representatividad que atenaza a la mayoría de organismos comunitarios. Al fin y al cabo, la Comisión Europea no se elige por sufragio universal y el Parlamento tiene poco más que valor consultivo. Los europeístas tienden a subestimar estos problemas, como si fuesen formalismos ajenos al ciudadano común. Pero, hoy por hoy, lo único en la arquitectura comunitaria acorde a nuestras costumbres democráticas es el caduco Estado-Nación. Se puede discutir y tratar de aligerar su toma de decisiones, pero pretender desnacionalizar Bruselas es hacer política ficción. Aunque la música del discurso suene bien.
 
El gráfico, cortesía de Financial Times, tampoco es esperanzador. Poco margen de maniobra tiene la UE para semejante filigrana.
 
 
Egoblog 2:03 am

Eduardo me pasa el meme de las ocho confesiones. Allá van las mías:

1. Yo inventé la real politik. Lo de Kissinger es una burda copia de mi estrategia durante la Primaria. En aquella época sabía que mi nombre (el cual no sé pronunciar bien ni yo) me podía causar serios problemas, así que me gané la confianza de los macarras de clase para evitarme sobrenombres y apodos no deseados. Funcionó.

2. Valoro el silencio. Y no es una superchería zen. Me ponen nervioso las conversaciones de ascensor y la charlatanería social. Aunque lo que más me enerva son los carraspeos de la gente. Eso de estrujar cada dos por tres la garganta me parece una costumbre más repugnante que masturbarse en público o escupir a la cara.

3. Odio los animales. Especialmente a los perros. Considero que la escena de Trainspotting en la que el protagonista dispara a uno en el parque debería mostrarse en las clases de Educación para la Ciudadanía, además de ser apoyada con alguna clase práctica.

4. A los doce años me levantaba todos los sábados a las 5 de la mañana para escuchar un programa radiofónico. Se llamaba (y se sigue llamando) SER Aventureros.

5. Hay tres olores que me fascinan: el del serrín, el de la gasolina y el de la piel quemada. No comprendo por qué las dependientas de las perfumerías llaman a seguridad cuando les solicito alguna de esas fragancias.

6. Tengo todos los capítulos de Dawson’s Creek y habré visto cada uno un mínimo de tres veces. Cada vez que me encuentro en una situación difícil me pregunto, ¿qué haría Dawson en mi lugar? Bueno, en realidad eso era hace un par de años. Ahora he madurado y he reemplazado a los adolescentes de Capeside por los personajes de South Park.

7. La primera vez que ví a Scarlett Johansson en una película (La Joven de la Perla) me recordó a Roy Makaay, delantero del Bayern Munich y ex del Depor. Me pasé toda la película esperando que le llegase un centro de Mauro Silva desde la banda.

8. Soy un yonqui de la música. Antes era más snob, pero ahora me gusta de toda clase y color, desde Justin Timberlake a Godpseed You! Black Emperor. Uno de mis grupos favoritos (venido a menos) es el que forman un matrimonio de mormones de Duluth: Low.

 

Le paso el meme a Barak Obama, Ramoncín, Angel Acebes, Ben Bernanke e Ivan Helguera. Estoy seguro de que todos ellos responderán.       

ConspiracionesJuly 19, 2007 12:52 am

 

El Real Instituto Elcano ha publicado estos días un estudio sobre las teorías de la conspiración aplicadas al 11-S y al 11-M. El informe, a cargo de Juan Avilés Farré, describe de forma sintética y a grandes rasgos la lógica con la que opera la teoría conspiranoica en ambos atentados. En el caso del 11-M, se echa en falta una referencia a la otra teoría de la conspiración surgida a tenor del 11-M (la del golpe de estado popular), pero eso no desmerece el documento. Avilés Ferré se apoya en un texto de cita un texto de B. L. Keeley para identificar las "versiones alternativas" del 11-M como un caso más de la larga serie de teorías de la conspiración que se producen tras un gran acontecimiento.
 
A menudo, añade Kelley, el atractivo de las teorías de la conspiración injustificadas se basa en que permiten dar una explicación sencilla y completa de grandes acontecimientos. Para mucha gente es difícil aceptar que el mundo se rige por la interacción de múltiples agentes que persiguen diferentes objetivos, sin que nadie pueda controlar los resultados. En particular, resulta difícil aceptar que acontecimientos con un impacto emocional tan grande como el que tuvieron en EEUU el asesinato de Kennedy o el atentado de Oklahoma City (el mayor antes del 11-S) puedan haber sido obra de individuos insignificantes.
La insignificancia de los autores del atentado lleva a pensar que estos son simples cabezas de turco, al servicio de un interés mucho mayor de lo que podamos imaginar. Los descerebrados Thierry Meyssan o Bruno Cardeñosa llevan años viviendo de esta sugerente idea y la saben explotar como pocos.
 
Pero ciñéndonos al caso del 11-S y el 11-M, la pervivencia de la conspiración muestra algo más que la miopía o mala fe de ciertas asociaciones que dicen querer esclarecer la verdad. El hecho de que estas teorías hayan calado en la sociedad puede deberse a cuestiones partidistas, como dice el autor, pero sería impensable que gozasen de tanta popularidad de no ser por una trivialización del terrorismo internacional. Mientras se siga enfocando el fenómeno islamista como una cuestión bizarra y ajena a nuestros problemas, será difícil despejar los fantasmas de la conspiración.
 
(…)
 
Puestos a plantear teorías de la conspiración, ¿por qué no apoyar la que presentaba South Park en su capitulo "El misterio del urinario"? Al fin y al cabo, quizá la teoría de la conspiración del 11-S sea una hábil estrategia de George W. Bush para hacer creer al mundo que su Gobierno es todopoderoso. Y los peones negros del 11-M, después de todo, quizá estén al servicio de un ZP dispuesto a romper con su imagen de bambi.
 
El capítulo entero, a continuación:
 

 

Actualidad, MulticulturalismoJuly 17, 2007 3:04 am

Gunter Wallraff no olvida sus tiempos de periodista gonzo, aquella época en la que se ofrecía como conejillo de indias a empresas farmacéuticas o se prestaba a toda clase de experimentos kamikazes para arrojar luz sobre algún asunto turbio y vivir la marginalidad en carne propia. Uno de sus reportajes más conocidos relata su experiencia como supuesto inmigrante turco en Alemania para denunciar las condiciones en las que vivía esta minoría.

La última idea de Wallraff es leer Los versos satánicos de Salman Rushdie en una mezquita que se está constuyendo en Colonia. La construcción del templo cuenta con la oposición de muchos alemanes. Wallraff no está entre ellos y pretende leer un extracto de la obra de su amigo Rushdie en medio de una congregación de musulmanes para tender puentes entre el Islam moderado y la sociedad alemana. De esta forma demostraría que la comunidad musulmana turca es más tolerante de lo que se tiende a creer y, a la vez, relativizaría el valor de la herejía ante una comunidad de creyentes.

En un momento en el que Ayman al Zawahiri llama al asesinato de Rushdie y de quienes lo han nombrado Sir en Gran Bretaña, pocas pegas se le pueden poner a la iniciativa de Wallraff. Es poco realista, pero si tiene éxito ayudará a marginar las posturas extremistas entre los propios creyentes.

Leo Bassi hizo algo parecido con la plataforma Hazte Oir y no encontró demasiada comprensión de los católicos (aunque alguno sí le confesó haberse tronchado con su reinterpretación del Génesis). Pero el objetivo no es que Leo Bassi o Salman Rushdie prediquen ateísmo desde un púlpito, sino que puedan publicar y actuar con total libertad y que los creyentes sean menos comprensivos con las amenazas de muerte hacia quienes critican sus creencias.

Actualidad, Economía 12:32 am

Cuando Hillary Clinton presentó oficialmente su candidatura a las elecciones primarias demócratas, algún columnista quiso ver en ello un síntoma evidente de continuismo de la política norteamericana en los últimos 20 años. Al fin y al cabo, si la senadora por Nueva York gana las primarias y luego las generales, los Clinton y los Bush habrán copado el poder durante dos décadas.

Puede que en muchos sentidos sea cierto, pero en lo que atañe a la política económica, Hillary Clinton rema en la dirección opuesta a su marido. En particular, acusa a los tratados de libre comercio (los mismos fervientemente defendidos por Bill Clinton, como elo Nafta) de abrir una grieta entre la clase media y la alta. Quizá se trate de una estrategia para ganarse por la izquierda los votos que se le escapan de los descontentos con Irak, pero a tenor de lo que se comenta en este artículo parece que las diferencias con su marido en economía son más que anecdóticas.

En cualquier caso, no está sola. NYTimes publicaba hoy un artículo sobre el creciente populismo económico de los candidatos demócratas. Parece que la mayoría pretende venderse como el presidente que protegerá a la población ante los excesos del mal globalizador.

El aislacionismo no es un vicio limitado a los demócratas, pero resulta poco esperanzador que estos ni siquiera tomen nota de los propios think thanks de izquierda norteamericanos, como Third Way. En concreto, este informe (PDF) sobre los mitos del impacto de la globalización en la economía norteamericana sería de recomendable lectura para los candidatos demócratas. 

Barak Obama también podría echar un vistazo a los artículos de su nuevo e incondicional seguidor.

Periodismo, Cine y tvJuly 16, 2007 2:02 am

“La pesadilla de Darwin” (se puede ver aquí) es uno de esos documentales que se dice destinados a golpear conciencias. Tanto por su fondo (claro mensaje antiglobalización) como por su forma (estilo en primera persona muy próximo al de Michael Moore) alcanzó gran notoriedad en 2005 en Europa y Estados Unidos, siendo candidato a un Oscar.

La película consta de una sucesión de testimonios personales que perfilan un retrato desolador de una región de Tanzania llamada Mwanza: prostitución, niños hambrientos y pobreza generalizada, pero el hilo conductor del documental se encuentra en la perca del hilo: una especie que se introdujo como experimento en los años 60 en el lago Victoria y acabó arrasando con las especies locales. En torno a la perca gira la economía regional, que la exporta a través de aviones ucranianos. Sauper sostiene que esos mismos aviones que llevan la perca a Europa regresan cargados de armas.

De esta forma, la historia y el negocio creado en torno a la perca del Nilo sirve a Sauper como metáfora de aquello que Occidente estaría haciendo con África: expropiar sus recursos a cambio de armas que perpetúan los conflictos civiles.

Pero… 

No hace falta irse a Tanzania para encontrar algunos serios problemas a la película. Felix de Azúa comentaba el más evidente en su blog: Sauper no aporta pruebas de su acusación de tráfico de armas, de hecho ningún trestimonio la avala directamente. Tampoco muestra ninguna evidencia de que el empobrecimiento sea causa de la industria de la perca.

El periodista francés François Garçon insistía en ello en un reportaje que creó cierta polémica en su país. Harto de que le dijesen que debía visitar la región si quería opinar negativamente de la película, Garçon se entrevistó en Mwanza con algunos de los protagonistas de la película para su libro Enquête sur Le Cauchemar de Darwin y se encontró con muchos que reconocían haber actuado para Sauper. Algunos de sus testimonios están recogidos en video en Mwanza interviews.

En definitiva, Garçon sostiene que:

1) La metáfora de la perca como reflejo de la globalización es del todo equivocada. La introducción de la perca del Nilo no fue fruto de un experimento azaroso, sino que se produjo a instancias de la OCDE y sólo contó con la oposición de grupos de extrema derecha.

2) Sauper plantea el mercado de la perca como pura explotación europea, cosa difícil de sostener cuando sólo se exporta un 36% de las capturas. Aunque no faltan antiglobalizadores que clamen por un boicot de la perca.

3) Algunas imágenes referentes al tráfico de armas son de la BBC y corresponden a un envío de apoyo internacional a Sierra Leona en 1997, cuando este país sufrió un golpe de estado.

4) La descontextualización induce a creer que todos los males que muestra la película son consecuencia directa del mal negocio de la perca.

EconomíaJuly 6, 2007 12:14 am

El de la democracia.

Visto en American.