No hay mejor forma de criticar una teoría de la conspiración que apuntarse a otra. En su columna del pasado miércoles, Maruja Torres aplaudía a la fiscal del juicio del 11-M por atacar a los medios de comunicación que dieron alas a la descerebrada teoría de la conspiración. Nada que alegar a este respecto, pues la versión que vincula Eta y Al Qaeda es tan disparatada como todas las teorías que se han criticado en este blog, en la categoría de Conspiraciones.
 
Lo sorprendente es que, a continuación, Maruja Torres recoge las palabras de Thierry Meyssan sobre supuestas prácticas del ejército israelí y norteamericano. Si el lector no ha seguido toda la polémica sobre el 11-S y la teoría de que fue el Gobierno norteamericano quien provocó el atentado, probablemente desconozca la figura del director de ese prestigioso órgano de propaganda Red Voltaire. Un documental de la cadena Arte ya puso de manifiesto ante qué clase de periodista estamos y en Francia se han publicado varios libros desmontando las prácticas de Meyssan. Cuando Arcadi Espada aún trabajaba para El País, escribió un artículo demoledor titulado De la mentira y su eco en el que citaba uno de esos libros, escrito por Fiammeta Venner, una vieja compañera de viaje de Meyssan:
 
"El éxito del libro no es más que un síntoma. El de una época en la que la desconfianza respecto a la prensa tradicional y sus carencias ha permitido abrir una brecha que hoy colma la tentación conspiranoica. Este es el objetivo verdadero de este libro: escribir, a partir de una impostura individual, la crónica de una quiebra colectiva".
Espada añadía:
En la quiebra colectiva percibida por Venner se juntan muchas quiebras. Por ejemplo, la de una izquierda que ha entendido sus fracasos como un fracaso de la razón y que se ha entregado terapéuticamente a la superstición y el mito. O bien la quiebra posmoderna que convierte los hechos en textos
No sería justo atribuir a El País una posición paranoide en torno al 11-S. El texto de Maruja Torres es una excepción (hasta su columna, solo Vidal Beneyto se había hecho eco acrítico de las teorías de Meyssan), pero no por ello deja de ser un caso ilustrativo que empaña la labor crítica de este periódico. Uno no puede dejar de preguntarse si El País publicaría una columna en la que se tomasen como hechos probados las investigaciones de Luis del Pino. ¿O será que la infamia gratuita solo se debe permitir cuando se trata de inculpar a EE.UU e Israel en crímenes contra la humanidad?
 

Meyssan y sus investigaciones. Juzguen:


 

En definitiva, Black Block es una invención de Bush