Actualidad, MulticulturalismoJune 20, 2007 4:00 pm

Quienes alertaban de que la victoria de Nicolas Sarkozy supondría la eclosión del neoconservadurismo en Europa no deberían sonreír los recientes nombramientos de personajes ligados a la izquierda como ministros y cargos de alto nivel en Francia.

Muchos quieren ver en estos nombramientos de Sarkozy una rectificación respecto a sus posiciones como el ministro de Interior que llamó escoria a quienes incendiaban coches en los suburbios de París. Pero por muy heterodoxo que sea su Gobierno, los fundamentos de ese supuesto extremismo del que continuamente se alertaba permanecen intactos, así como la lucha contra el relativismo moral.

Sarkozy no es un neocón, pero mantiene un discurso que irrita sobremanera a los defensores del multiculturalismo. Como Ignatieff, cree que lo peor de este modelo es la ilusión epistemológica de que nadie puede encontrarse en su casa ni sentirse comprendido si no es entre sus iguales absolutos. Delirio nacionalista que contrasta con la defensa de la nación como motor férreo e intransigente del universalismo de derechos. Por algo Victor Hugo ya gritaba aquello de adiós pueblo, salud hombre.

A pesar de su admiración por Tony Blair, Sarkozy aborrece la real politik suicida propuesta por el consejero del Gobierno británico Tariq Ramadan (con el que polemizó en un programa de la televisión francesa). En consecuencia, ha dado voz a los fundamentalistas ilustrados, a quienes como Fadela Amara -fundadora de Ni putas ni sumisas- encaran directamente la amenaza  del islamismo sin caer en discursos complacientes y entienden que el islamofascismo es algo más que un truco de Washington, por muy poco que le guste George W. Bush.

P. ¿Qué siente una mujer de izquierda ante ciertos sectores progresistas que aprueban el velo en aras del multiculturalismo?

R. Estoy totalmente en contra del relativismo cultural. Soy hija de inmigrantes y estoy orgullosa de ello. Y Creo que la libertad y la igualdad son valores universales, válidos para el estudiante chino de Tiananmen, para las mujeres de Soweto, para las madres de los desaparecidos en Latinoamérica, pero también para las mujeres de los suburbios franceses. Lo que no acepto es que se redefinan los conceptos de libertad e igualdad en función del color de la piel.

P. El doble rasero de algunos intelectuales europeos.

R. Exactamente. Es el planteamiento del relativismo cultural me encanta tu cuscús y tu caftán, pero voy a cerrar los ojos si te someten a la ablación o si te casan a la fuerza, porque esa es tu tradición. No estoy de acuerdo con el concepto de choque de civilizaciones del que hablan Bush y Bin Laden. Los dos bandos que se enfrentan en el mundo son, por un lado, los que están comprometidos con la libertad de conciencia y la universalidad de los valores, y por otro, los oscurantistas de todo tipo. Y en ambos lados puedes encontrar árabes, blancos…

Del mismo modo que el actual ministro de exteriores Bernard Kouchner (creador de Médicos Sin Fronteras) no pervirtió su humanismo al apoyar la guerra de Irak (¿cómo no iba a hacerlo después de Ruanda?) ni Amara al formar parte de un Gobierno de signo conservador, Sarkozy no se desmarca de sus principios al girar a la izquierda su Gobierno, más bien los consolida. Pero en una época en la que las urgencias del infantilismo político obligan incluso a simplificar las caricaturas, el panorama de la política francesa puede resultar desconcertante.

ConspiracionesJune 15, 2007 4:52 pm
No hay mejor forma de criticar una teoría de la conspiración que apuntarse a otra. En su columna del pasado miércoles, Maruja Torres aplaudía a la fiscal del juicio del 11-M por atacar a los medios de comunicación que dieron alas a la descerebrada teoría de la conspiración. Nada que alegar a este respecto, pues la versión que vincula Eta y Al Qaeda es tan disparatada como todas las teorías que se han criticado en este blog, en la categoría de Conspiraciones.
 
Lo sorprendente es que, a continuación, Maruja Torres recoge las palabras de Thierry Meyssan sobre supuestas prácticas del ejército israelí y norteamericano. Si el lector no ha seguido toda la polémica sobre el 11-S y la teoría de que fue el Gobierno norteamericano quien provocó el atentado, probablemente desconozca la figura del director de ese prestigioso órgano de propaganda Red Voltaire. Un documental de la cadena Arte ya puso de manifiesto ante qué clase de periodista estamos y en Francia se han publicado varios libros desmontando las prácticas de Meyssan. Cuando Arcadi Espada aún trabajaba para El País, escribió un artículo demoledor titulado De la mentira y su eco en el que citaba uno de esos libros, escrito por Fiammeta Venner, una vieja compañera de viaje de Meyssan:
 
"El éxito del libro no es más que un síntoma. El de una época en la que la desconfianza respecto a la prensa tradicional y sus carencias ha permitido abrir una brecha que hoy colma la tentación conspiranoica. Este es el objetivo verdadero de este libro: escribir, a partir de una impostura individual, la crónica de una quiebra colectiva".
Espada añadía:
En la quiebra colectiva percibida por Venner se juntan muchas quiebras. Por ejemplo, la de una izquierda que ha entendido sus fracasos como un fracaso de la razón y que se ha entregado terapéuticamente a la superstición y el mito. O bien la quiebra posmoderna que convierte los hechos en textos
No sería justo atribuir a El País una posición paranoide en torno al 11-S. El texto de Maruja Torres es una excepción (hasta su columna, solo Vidal Beneyto se había hecho eco acrítico de las teorías de Meyssan), pero no por ello deja de ser un caso ilustrativo que empaña la labor crítica de este periódico. Uno no puede dejar de preguntarse si El País publicaría una columna en la que se tomasen como hechos probados las investigaciones de Luis del Pino. ¿O será que la infamia gratuita solo se debe permitir cuando se trata de inculpar a EE.UU e Israel en crímenes contra la humanidad?
 

Meyssan y sus investigaciones. Juzguen:


 

En definitiva, Black Block es una invención de Bush
ConspiracionesJune 13, 2007 10:04 pm

Es posible, según afirmó Aubrey De Grey en el convincente Power Point que presentó (vídeo aquí) en la última reunión de gurús de la posmodernidad (Ted Conference). Según De Grey, la vejez debe considerarse una enfermedad más y ha de tratarse con terapias específicas para aplacarla. De tal modo que, a medida que se puedan renovar las células durante la vejez, el ser humano prolongará su vida casi indefinidamente. El límte lo sitúa más allá de la frontera de los 1.000 años.

Apoyado en los experimentos que ha hecho en ratones, este científico afirma que el reto de extender la vida hasta el milenio no es tan absurdo como parece. Y así lo plantea en la web del Sens. El programa parece más propio de una secta religiosa que de una iniciativa científica, pero también plantea cuestiones curiosas, como la de por qué no hay que temer una superpoblación o cómo afectará la nueva esperanza de vida en la  perpetuación en el poder de los tiranos (¿seguirá gobernando Fidel Catro en 3007?)

Todo en Aubrey De Grey hace pensar que se trata de uno de esos científicos de universidades impronunciables que cuenta con más menciones en la revista de misterio misterioso de Bruno Cardeñosa que de Science. Pero lo cierto es que estamos ante un catedrático de gerontología en la Univ. De Cambridge y que, por lo menos, sí cuenta con menciones en publicaciones importantes. Incluso Eduard Punset lo entrevistó para Redes

¿Suficiente para hacer remotamente creíble su teoría?

MulticulturalismoJune 3, 2007 10:50 pm

Un libro está provocando cierto revuelo entre defensores y detractores del multiculturalismo en Reino Unido. El Islamista: Por qué milité en el Islam radical en Gran Bretaña, qué vi dentro y por qué lo dejé cuenta la experiencia de Ed Husain, un inmigrante de segunda generación que militó desde los 16 años en el grupo islamista Hizb ut-Tahrir.

Ed Husain no es Ayaan Hirsi Ali, ya que tras abandonar el fundamentalismo islámico sigue siendo creyente musulmán, pero sus reflexiones acerca de cómo se fraguó el islamismo en su interior van más en la línea del "fundamentalismo ilustrado" de Bruckner y Hirsi Ali, que en la de Garton Ash, Buruma o Tariq Ramadan.
 

El multiculturalismo, eso que Bruckner definió como “etnicismo naive” y que otros defienden como un modelo ejemplar de coexistencia frente al rígido asimilacionismo francés, no fue de gran ayuda para aquietar la furia de Ed Husain. Y es que, a pesar de educarse en una familia de musulmanes moderados que deploraba el extremismo, todo en su cultura (amigos, colegio, mezquita) señalaba en la dirección opuesta.

I was part of a generation of young British Muslim teenagers who were raised in mono-cultural ghettoes, disconnected from mainstream Britain and receptive to the message of separatism preached by Arab political asylum seekers. I was indoctrinated in my cell meetings as I studied the books written by Islamist ideologues such as Taqiuddin al-Nabhani and Syed Qutb, angry men struggling in a post-colonial Middle East to find meaning in a new world.

Por lo que se puede leer en artículos, perfiles, entrevistas o críticas del libro –esta a cargo de Martin Amis-, quizá lo más interesante sea entender por qué un modelo multicultural como el de Gran Bretaña hace aguas y crea guhetos monoculturales, mientras en Estados Unidos el radicalismo está menos extendido entre los musulmanes.
Do you think the radical Muslim experience in Britain is similar to that in America? No. Americans are lucky in that they have a very strong national identity. I have met hundreds of Muslims who are very proud Americans. Here in Britain, native Brits squirm about Britishness, no one can define what it means. When natives can’t define it, for the children of immigrants it becomes extremely difficult to enter into mainstream Britain.
Eso sí, el último informe de Pew Global sobre el Islam en Europa no es tan catastrofista.

 

PeriodismoJune 1, 2007 11:25 pm

Cuando en 2002, el régimen cubano encarceló a 60 disidentes políticos, Ignacio Ramonet editó un número de Le Monde Diplomatique que recogía varios artículos supuestamente relacionados con este asunto. Todos ellos se encuadraron en un especial llamado: “Ataque a Cuba”, que planteaba la cuestión como una operación de propaganda anticubana destinada a debilitar el régimen y mover ficha en un plan imperial de EEUU para anexionarse la isla.

Cinco años después, la estrategia defensiva se repite. En esta ocasión es Venezuela la que preocupa a Ramonet, y no precisamente porque vea amenazada la libertad de expresión por los decretos presidenciales de Chávez y el cierre de cadenas televisivas. Lo que preocupa al hagiógrafo de Castro es que Estados Unidos y Europa critiquen estas decisiones que para él resultan lógicas.

Ramonet es un autor de referencia en las facultades de Ciencias de la Comunicación (en la que he estudiado incluso lo nombraron honoris causa). En general, sus libros más críticos con la televisión y el info-timent caen bien entre profesores y alumnos, que tienden a considerarlo un teórico de prestigio, capaz de desenmarañar toda la red de conspiraciones mediáticas creada entre grandes corporaciones y la forma en que estas dominan nuestro pensamiento.

Lo sorprendente de la figura de Ramonet no es que gane apoyos en base a sus libros críticos con CNN y otros, sino que los conserve pese a practicar un tipo de periodismo más sectario, partidista y militante que el que critica. Sirva de ejemplo su biografía de Fidel Castro, en la que fue víctima (y verdugo) del autoplagio del dictador, evidenciando el pobre papel que como periodista ejerció en la redacción. Si como periodista su tarea de mediación se reduce a mero copista de Castro, ¿cabe esperar que como teórico de la comunicación recobre la lucidez y escriba con total independencia?
 
(…)
 
Pero Ramonet no es el único perfecto idiota entre los intelectuales europeos. The Guardian publicaba recientemente un manifiesto a favor de la decisión de Chavez de cerrar la cadena CRTV. Entre los firmantes encontramos a Tariq Ali y al mismísimo Nobel Harold Pinter.

 (…)

Vaclav Havel en el dentista: La mayoría actuaba como si yo no estuviese allí.