En el artículo, parte de "La hija de la guerra y la madre de la patria", identifica dos formas de privatizar la educación, ambas relacionadas con el dirigismo de dos agentes muy activos en el mundo educativo:
1) La onfaloscopia del sector público. Comenta Ferlosio, y es una realidad que muchos hemos padecido, que desde las 17 Comunidades Autónomas se ejerce un culto desaforado al accidente regional. En virtud de promocionar su identidad, cultura y tradición, se prima la enseñanza de literatura o geografía regional a la literatura o la geografía en sí mismas.
2) El narcisismo al que conduce la privatización a través de una educación a la carta. En este modelo, el niño estudia únicamente para complacer a unos padres vigilantes de que su formación responda a sus principios y objetivos.
Más allá de lo que comenta Ferlosio, la creación de una educación a la carta crea monstruos en sociedades democráticas. Dawkins mostraba alguno de ellos en el documental The root of all evil: la premisa liberal del derecho del padre a elegir la formación de su hijo ha fomentado escuelas cuasi-coránicas en los modelos multiculturales europeos, al igual que centros en los que se instruye creacionismo como teoría científica.
Por otra parte, puede resultar contraproducente la idea de focalizar en el niño todas las atenciones de la educación Un artículo reciente del Wall Street Journal alertaba de que una generación formada en el culto a la persona empieza a tener problemas de cara al mundo laboral. Se trata de jóvenes a los que siempre se les trató como "especiales" (en el buen sentido) y realmente creyeron serlo. ¿Resultado? Según el autor, ahora son inseguros y necesitan constantemente recibir cumplidos. Según otro escritor de la revista Reason, que se ocupa del artículo del WSJ aquí, la otra cara de la moneda del "soy especial" es una generación de jóvenes más responsables: menos drogas, menos tabaco, menos embarazos no deseados y menos delincuencia.
Así pues, ¿Ferlosio o Friedman?


Sin duda, Ferlosio. De algún modo habrá que prevenir la “coranización” de la educación. El argumento que emplea hoy la Iglesia para criticar la asignatura de “educación para la ciudadanía” (y no digo que los contenidos de esta materia sean adecuados) se basa en la “libertad” de los padres para escoger la educación de los hijos. Pero es obvio que este principio no puede ser irrestricto, y que la ley debe proteger a los menores de las arbitrariedades paternas. También debería ser obvio que los argumentos de la Conferencia Episcopal y su retórica contra el poder del estado sólo sirven para enmascarar la realidad de su dogmatismo.
Para decirlo llanamente: todo esto da asco, no tanto porque las iglesias traten de impartir su doctrina, que es lo suyo, sino porque intenten colarla como forma sublime de libertad individual.
¿O es que hay que cruzarse simplemente de brazos ante los delirios educativos que defienden, por ejemplo, desde HazteOir, como alternativa frente al “laicismo” y al “relativismo”? En particular, me ha impresionado este video de en el que una individua aparece hablando de la “naturaleza metafísica del hombre” como si tal cosa. ¿Pero esto qué es?
Del regionalismo educativo no diré nada, que ya estoy bastante cabreado.
Comment by Eduardo — May 21, 2007 @ 8:57 pm
No había visto el vídeo de Leo Bassi, creí que la cosa se saldría de madre…
Si hablamos de educación obligatoria, yo también estoy de acuerdo con Ferlosio. Creo muchos de quienes apelan a esa libertad de elección de los padres, rumian tópicos liberales pero por puro oportunismo.
En el ensayo, Ferlosio comenta una declaraciones de Esperanza Aguirre (por entonces ministra de Educación) en las que primero cita a Hayek y elogia el no intervencionismo del Estado y luego defiende la creación de una asignatura para vertebrar a la sociedad (o algo así).
Así que es evidente que todos los Gobiernos utilizan los planes educativos con ciertos fines, pero creo que el efecto de este intervencionismo será menor al de escuelas privadas creadas ad hoc para la instrucción religiosa, ya que al menos tendrá que superar ciertos filtros.
Por cierto, creo que los libros para “Educación para la ciudadanía” los está haciendo J.A. Marina. Desde lejos, y pensándolo como estudiante, la asignatura me huele a la nueva gran maría, cosa que no creo que ayude a hacer pasar por serios sus contenidos.
Volviendo a lo anterior, si hablamos de Universidad, la cosa cambia. Creo que ahí si está más que justificado el derecho a la educación privada. Y creo que una buena educación privada desperaría del hastío a las Univ. públicas. Lamentablemente la cosa no parece que vaya a cambiar en un futuro cercano….
Comment by Whitard — May 22, 2007 @ 12:27 am
Friedman.
El carácter público de un modelo educacional no asegura absolutamente nada. ¿Cómo sigue tanta gente abducida por el mito del carácter inmaculadamente apolítico de la actividad pública? Walter Darré y Lyssenko estarían encantados con Ferlosio.
Si algo nos enseña la Historia en materia educacional, es la importancia clave del empujón del sector privado así como de la orientación libre de la enseñanza. El ejemplo de las madrassas es capcioso (curiosamente, la red de madrassas existentes a nivel mundial se ha financiado a través de las sharia boards, una renuncia a las plusvalías: lo privado sometido a lo público …. voluntariamente, o eso creo, en estos casos).
Si no asumimos que en materia de educación existe el riesgo, será mejor que recemos por reencarnarnos en hormigas. Saludos.
Comment by Kleist — May 24, 2007 @ 1:29 am