¿Ha sido secuestrado el Islam por una tribu de trogloditas medievales? ¿Es el terrorismo una práctica avalada por el Corán o una herejía ante la que los creyentes deberían reaccionar?

Irshad Manji es una canadiense de origen ugandés que está adquiriendo cierta notoriedad, gracias a sus libros y a un reciente documental de la PBS (Faith without fear), en los que carga contra quienes, según ella, pervierten el sentido del Corán y lo radicalizan bajo consignas políticas. Manji es una voz libre y su compromiso con los valores democráticos es mucho más claro que el de otros supuestos reformistas (léase Tariq Ramadán aquí y aquí). Suscribió el manifiesto contra el islamismo, apoya a “fundamentalistas ilustrados” como Ayaan Hirsi Ali, es amiga de Salman Rushdie, ha fundado grupos feministas y declara que su lesbianismo es compatible con su fe.

Tras ver el documental de la PBS y leer algunos textos en su web, uno no puede dejar de apreciar el valor de Irshad Manji y lamentarse de que su interpretación aún represente un simple exotismo, poco representativo dentro del mundo musulmán.

Sin embargo, su voluntarismo resulta ingenuo y estéril cuando apela a los creyentes a valorar únicamente aquellas partes del Corán que promueven la tolerancia y despreciar las que inciten a la violencia y la exclusión. Igualmente, muestra cierta ingenuidad cuando habla de Al Andalus (dedica una buena parte del documental a España) como la manifestación de todas las virtudes del Islam (no es la única), así como una gran ignorancia al presentar a Mansur Escudero como una figura moderada.

En cuanto al valor de la obra de Manji de cara a la reforma y modernización del Islam, no parece que vaya a tener demasiada repercusión, pues su propia práctica religiosa revela una concepción del Islam más próxima al new age que a la religión.

El vacío intelectual existente en el reformismo musulmán acrecienta la figura de Manji y las amenazas que soporta prueban su honestidad. Pero por muy sugerente que resulte ver a una mujer musulmana cargar contra la pedagogía del odio que define a muchos religiosos, defender su condición de lesbiana, cargar sin peros contra el islamismo o defender el Estado de Israel, todo parece parte de un espejismo. Quizá su discurso aquiete y tranquilice a ciertos sectores musulmanes, pero dificilmente su creencia selectiva en el Corán constituirá un referente teológico que abra un cisma entre los musulmanes.