A nadie se le escapa la antipatía que este lúgrube neocón suscita en el viejo continente. Aquí, el retrato de Wolfowitz combina trazos oscuros, “el artífice de la guerra en Irak”, con rasgos caricaturescos, “el de los calcetines rotos”. Sin embargo, sorprende que su gestión del BM sea completamente obviada en sus grandes líneas y que la perspectiva de aquellos países en los que este organismo desarrolla sus principales programas no se tenga en cuenta.
En el pulso político entre Europa y Estados Unidos por designar un candidato acorde a su perfil, no hay lugar para África, pero lo cierto es que la mayoría de los países en los que el BM desarrolla sus programas se ha puesto de la parte del ogro neocón.
I would say that Wolfowitz’s performance over the last several years and his leadership on African issues should certainly feature prominently in the discussions . . . . In the Liberian case and the case of many forgotten post-conflict fragile countries, he has been a visionary. He has been absolutely supportive, responsive, there for us . . . . We think that he has done a lot to bring Africa in general . . . into the limelight and has certainly championed our cause over the last two years of his leadership, and we look forward to it continuing.
Antoinette Sayeh, ministra de Finanzas de Liberia.
La insistencia de Wolfowitz en las políticas de transparencia y anticorrupción de los Estados en vías de desarrollo será motivo de chascarrillos para quienes conciben el análisis político como una tarea de recopilación de disparates de Washington. Y se quedará en eso, como mera muestra de hipocresía del neoconservador de los calcetines rotos, y no como uno de los ejes de desarrollo básicos para los Estados fallidos, porque satisfacer el antojo político y la grandheur europea importa más que la gestión de la institución.
Quizá tenga razón Berkowitz en WSJ cuando dice que el verdadero escándalo del Banco Mundial es que los enemigos del señor Wolfowitz no se preocupan por África.
(También en Doce doce)

El enfriamiento global engrosa la lista de grandes 

