Aristóteles, en su defensa del argumento, percibe claramente el achaque de la historia: su deficiencia en conexiones lógicas; pero al preferir el tipo de argumento que aporta la ficción, siempre mejor o peor trabado, y apagar la contingencia, parece buscar la paz del alma, eligiendo, frente a la turbadora turbulencia de los hechos, la limpia e inteligible consecuencia lógica. El amor a la consecuencia o congruencia se revela como un sedante estético: al estridente, rayante, chirriante, incomprensible, zumbido y frenesí de un mundo malo, todos prefieren la música. Así Aristóteles, hijo de médico, recetaba la medicina de la racionalidad de una forma que no era más que un placebo frente a un mundo que seguía imperando como pura sinrazón.
Se trata de un fragmento del discurso (Pdf) que pronunció Rafael Sánchez Ferlosio en la ceremonia del Premio Cervantes, en 2005. No he podido dejar de recordarlo tras escuchar una frase en boca de varios portavoces de la manifestación convocada por Foro de Ermua: "las víctimas de ETA no murieron en vano".
Es comprensible que los familiares de las víctimas del terrorismo busquen una coartada racional con la que mitigar el dolor (es más que un "sedante estético", desde luego). Incluso resulta loable que proyecten sus ideas dentro de partidos y organizaciones que -gusten o no determinados excesos retóricos- mantienen un compromiso pleno con la democracia y la legalidad, muy lejos de tomarse la justicia por su cuenta. Sin embargo, no es cierto que la muerte de 817 personas adquiera sentido a la luz de la historia. Cada asesinato de Eta ha sido gratuito y prescindible. Los 817 fueron víctimas de la pura irracionalidad. Todos murieron en vano. Es el sinsentido, la arbitrariedad y la irracionalidad lo que confiere a algo trágico como un asesinato una dosis extra de monstruosidad.


Estoy de acuerdo en que declaraciones de este tipo pertenecen más bien al acervo de los bálsamos retóricos necesarios. Lo que no comparto es que la violencia de ETA sea irracional, que es otro tópico conveniente -y que, además, la pone casi en un nivel inconsciente, “meteorológico”.
No, la violencia de ETA responde a unos cálculos racionales de personas determinadas; otra cosa es que dichas razones nos repugnen, sean enemigas de la sociedad civil y del Estado y, como tal, deban ser combatidas. Entre otros medios, por cierto, con la coacción y la violencia, con una violencia cargada de razones contrarias y sometida a los mecanismos del Estado.
Comment by Chema — February 4, 2007 @ 2:36 pm
Si Aristóteles hablaba de una “medicina de la (ir)racionalidad”, lo que Platón recomendaba era una especie de “fármaco del miedo” que mantuviera cohesionada a la ciudad. Llevado a un límite extraño, este es el objetivo del terrorismo.
Chema tiene razón. La violencia de ETA no es arbitraria, responde a planes y programas precisos que están envueltos, a su vez, por otros planes y programas: unos mueven el árbol, otros recogen las nueces. Responder a esta violencia planeada, por parte del Estado, de España, implica también emplear otro tipo de violencia planeada, aunque sea dentro de los límites del “estado de derecho”.
Comment by Eduardo — February 4, 2007 @ 3:13 pm
¿Así que he criticado un tópico buenista con otro que no lo es menos? Es posible.
Esto me recuerda la pelea que tuvieron a tres bandas Revel, Levy y un historiador llamado Nolte. Este último incluyó en un libro sobre el nazismo la expresión “núcleo de racionalidad” para referirse a una parte de los nazis y le llovieron palos de todas partes. Revel decía:
“Esforzarse en comprender la “racionalidad” de unos crímenes o de unas complicidades con los crímenes, no es ni aprobar ni justificar, es hacer historia. Por el contrario, limitarse a afligirse, indignarse, condenar, es renunciar a la explicación histórica en beneficio de una exaltación virtuosa y vacía de la “memoria”, y por tanto renunciar a prevenir las reincidencias”
Tratar el terrorismo sin su dosis de estrategia política, violenta pero nada arbitraria, como he hecho yo, lleva a un tratamiento “meteorológico” del terrorismo, nada deseable. El Pnv lleva años nadando en esas aguas, en la línea que apunta Eduardo.
Ahora bien, ¿hasta qué punto podemos entender (o queremos hacerlo) la estrategia de un terrorista? ¿No es este discurso fronterizo con el de la causalidad?
Comment by Whitard — February 4, 2007 @ 8:48 pm