ActualidadFebruary 19, 2007 7:06 pm

Estos días se vienen produciendo algunos incidentes en torno a la libertad de expresión y el Islam que es dificil no encuadrar como parte de la serie de réplicas que siguieron a la polémica de las caricaturas de Mahoma en Dinamarca. Empezando por el juicio que han soportado los editores de Charlie Hebdo y que el corresponsal de El País sintetizaba como "un juicio sobre el derecho a la blasfemia", el caso ha reavivado la polémica sobre qué modelo de integración debe emplearse en Europa a la hora de enfrentar la inmigración: ¿El "férreo" y republicano sistema francés o el abierto modelo multicultural anglosajón?

 

Resulta curioso asistir a una polémica en la que, por una vez, las coordenadas geográficas rompen el eje izquierda - derecha. Así, Liberation publicaba un manifiesto en apoyo de los directores de Charlie Hebdo firmado por varios intelectuales de diversas tendencias. En favor de la izquierda francesa hay que decir que incluso sus representantes más recalcitrantes se cuidan a la hora de hacer alabanzas ciegas al mundo islámico, como ya vimos con el caso de Tariq Ramadan. Mientras, intelectuales más moderados que uno imaginaría en la misma cuerda, inician una guerra de réplicas y contrarréplicas bastante interesante.

 

El foco de la polémica lo ocupa, como no, la figura de Ayan Hirsi Ali. Según una reseña de Timothy Garton Ash en The New York Review of Books, la ex-parlamentaria holandesa sería una “valiente, franca y simplista fundamentalista ilustrada” que habría pasado de un extremismo islámico a otro racional, tras llegar a Europa. El impacto mediático se debería a que Ali es la heroína de una horda de intelectuales -también ellos "fundamentalistas ilustrados"- que consideran la religión un insulto para la humanidad y que creen que un mundo . Ash alaba así el libro de Ian Buruma sobre el asesinato de Theo Van Gogh, con quien Ali colaboró en su película Submission. La réplica a ambos ha llegado de la mano de Pascal Bruckner, que en un artículo implacable tachaba el multiculturalismo de "etnicismo naive" y "racismo de los antirracistas". Bruckner se despacha a gusto contra el relativismo del modelo anglosajón y la tibieza de Garthon Ash con las monstruosidades legales que ampara un sistema en el que todo es negociable.

La respuesta de Garthon Ash a Bruckner ha sido definirlo como "el equivalente intelectual de un borracho que serpentea por la calle discutiendo con amigos imaginarios".

 

¿Se puede hablar de fundamentalismo racional, como hace Ash, para despreciar el inmovilismo laico de los franceses? Existen estudios que prueban la eficacia del multiculturalismo frente a otros modelos, pero ¿hasta qué punto se puede ceder en nombre de la oportunidad frente al pensamiento 100%?  ¿Hasta crear playas para musulmanes? ¿Hasta fomentar escuelas privadas (como pedía Mario Vargas Llosa) para minorías religiosas en las que, a falta de problemas con el velo, se ofrezca vía libre a la pedagogía del odio? ¿Hasta llegar al disparate de apoyar el derecho a la quema de las banderas nacionales y perseguir a quienes hacen lo mismo con insignias de grupos terroristas, caso de EE.UU?

Dicen que Victor Hugo definió el concepto moderno de ciudadanía con su “adiós pueblo, salud hombre”. Más allá de comprensibles reticencias españolas hacia los vecinos, debería reconsiderarse el modelo de ciudadanía republicana francesa como única solución viable ante el avance del extremismo y el regreso de la tribu a la esfera pública como motor político. Aunque quizá esto resulte una provocación, como la de Sartori, a quien los hooligans de Alá ya han exigido se retire el Premio Principe de Asturias. 

Actualidad, EconomíaFebruary 13, 2007 5:46 pm
"La moral representa el modo en que a las personas nos gustaría que funcionase el mundo, mientras que la economía representa cómo funciona éste en realidad". Lo repiten Levitt y Dubner varias veces a lo largo de su best seller Freakonomics, una colección de disparatadas verdades estadísticas que chocan de lleno con lo comúnmente aceptado. Y es que resulta poco vendible la idea de que la legalización del aborto genere una caída en picado de la tasa de delincuencia o que los narcotraficantes ganen en su mayoría muy poco dinero (razón por la que viven con sus madres). Aunque ninguna idea de las que plantean es más políticamente incorrecta que la que propuso Adam Smith como piedra fundacional del capitalismo: que dos personas motivadas por intereses personales opuestos logren el equilibrio del sistema.
 
Es indudable que cierto sector de la izquierda se ha resignado a aceptar el capitalismo como único sistema viable, operando ya sólo sobre "defectos" y "excesos" y acentuando el presupuesto social en las partidas públicas. Incluso se dan casos como el de Miguel Sebastián, candidato del Psoe a la alcaldía de Madrid, que llegó a decir que su partido es el más liberal del sistema político español (ahora, en precampaña, evita el término liberal y prefiere definirse como "abierto") y defiende una notable bajada de impuestos. Que el candidato del Psoe a la capital de España sea un experimentado economista, a veces más liberal que Rodrigo Rato (propuso el tipo único en el reforma del Irpf), habla bien de la evolución del pensamiento económico del partido de referencia de la izquierda española. Y no es este el único caso. La transformación de Lula (con las canas llegó la sensatez) o la apertura de la socialdemocracia chilena con Lagos y Bachelet dan fe de una izquierda moderna que busca la eficacia por encima de resesias quimeras retóricas.
 
Sin embargo, el soporte intelectual de la izquierda no se ha movido un centímetro de las posiciones antiliberales que la caracterizaron históricamente. La semana pasada, un grupo de intelectuales franceses lo pusieron de manifiesto con una nota en Liberation en la que decían sentirse orgullosos de pagar impuestos y reclamaban a los candidatos electorales que no hiciesen demagogia con las promesas de rebajas fiscales. Por interés, ignorancia o pura ceguera, esta izquierda se agarra al Estado Papá como única referencia válida en las turbias aguas de la globalización. Anclados en la idea de que la coacción del Estado es más dulce que los imperativos del mercado, estos intelectuales creen que se puede suplir la generación de nueva riqueza con la distribución de la existente.
 
Quizá el mantra antiliberal ("más regulación", "más Estado") y los tópicos globofóbicos (el miedo al fontanero polaco) sirvan de anestesia y placebo moral (ah, la superioridad de la izquierda) con el que entretenerse mientras China e India realizan el camino inverso, pero dudosamente se puede sostener que un Estado hostil a la iniciativa privada vaya a poder hacerse cargo de la utopía social que promete a los ciudadanos. Ante esta ecuación imposible, una parte de la izquierda se plantea nuevas fórmulas operativas que incentiven la creación de riqueza y mecanismos que limen el exceso de desigualdades; la otra chapotea en la vieja retórica socialista, cada vez más acartonada y delirante, heredera de los logros del edén cubano (v.g. el brillante programa de cambio de bombillas). Que Alcaraz nos guíe hacia él.
 
Actualidad, EgoblogFebruary 11, 2007 4:21 pm
Hace unos años, las revistas Foreign Policy y Prospect realizaron una encuesta sobre los 100 mejores intelectuales vivos. El resultado fue bastante previsible, especialmente en sus primeros puestos (Chomski, Eco, Dawkins), tampoco fue ninguna sorpresa la ausencia de referentes españoles, pero esta clase de listas siempre resultan más interesantes como termómetro de modas que como clasificación estricta de las mejores cabezas del mundo.
 
Eduardo me pasa un meme parecido. Respondo sin darle muchas vueltas:
 
Cinco escritores/pensadores que te han marcado:
Montaigne, John Updike, Haruki Murakami, Ferlosio y Arcadi Espada. 
 
Cinco músicos:
Brian Eno, el matrimonio mormón de los Sparhawk (es decir: Low, a pesar del truño infumable que acaban de editar), Nick Cave, Bill Callahan (Smog) y la gente de Interpol.
 
 Tocan bien y visten mejor
 
Aunque para ser honestos y responder correctamente al enunciado del meme, habría que referirse también a aquellos personajes que lo significaban todo en un tiempo felizmente olvidado: Eduardo Galeano, Saramago, Edward Said, Luis Garcia Montero, Ramonet, Millás. Algunos de estos figuran en el nuevo Manual del perfecto idiota, del que da cuenta Vargas Llosa.
 
Cine y tvFebruary 9, 2007 6:05 pm
El régimen de Kim Jong Il no solo es una potencia nuclear, sino que también lo es en el mundo de la animación. Produce anualmente 60 largometrajes de animación y participa en la elaboración de series de dibujos que arrasan en Asia. Dicen los entendidos que los dibujos son muy buenos, aunque el toque de pedagogía estalinista que le imprimen a las tramas no resulte muy aconsejable.


Vía Passport

ActualidadFebruary 4, 2007 2:39 am

 

Aristóteles, en su defensa del argumento, percibe claramente el achaque de la historia: su deficiencia en conexiones lógicas; pero al preferir el tipo de argumento que aporta la ficción, siempre mejor o peor trabado, y apagar la contingencia, parece buscar la paz del alma, eligiendo, frente a la turbadora turbulencia de los hechos, la limpia e inteligible consecuencia lógica. El amor a la consecuencia o congruencia se revela como un sedante estético: al estridente, rayante, chirriante, incomprensible, zumbido y frenesí de un mundo malo, todos prefieren la música. Así Aristóteles, hijo de médico, recetaba la medicina de la racionalidad de una forma que no era más que un placebo frente a un mundo que seguía imperando como pura sinrazón.

 

Se trata de un fragmento del discurso (Pdf) que pronunció Rafael Sánchez Ferlosio en la ceremonia del Premio Cervantes, en 2005. No he podido dejar de recordarlo tras escuchar una frase en boca de varios portavoces de la manifestación convocada por Foro de Ermua: "las víctimas de ETA no murieron en vano".

Es comprensible que los familiares de las víctimas del terrorismo busquen una coartada racional con la que mitigar el dolor (es más que un "sedante estético", desde luego). Incluso resulta loable que proyecten sus ideas dentro de partidos y organizaciones que -gusten o no determinados excesos retóricos- mantienen un compromiso pleno con la democracia y la legalidad, muy lejos de tomarse la justicia por su cuenta. Sin embargo, no es cierto que la muerte de 817 personas adquiera sentido a la luz de la historia. Cada asesinato de Eta ha sido gratuito y prescindible. Los 817 fueron víctimas de la pura irracionalidad. Todos murieron en vano. Es el sinsentido, la arbitrariedad y la irracionalidad lo que confiere a algo trágico como un asesinato una dosis extra de monstruosidad.

 
Las víctimas no pensaban en Ferlosio, sino en Omagh, pero hay que ser exigentes con ciertos discursos a los que, por surgir del dolor de las víctimas, se les confiere una validez inmmediata. Debemos ser sensibles, pero no hasta desdibujar la historia. Por mucho que le pese a Pilar Manjón, el 11-M no fue un atentado blanco y las imágenes lo tienen que mostrar así. Aunque le duela a Buesa, los muertos por ETA han sido en vano. Y es por ello que nopueden caer en el olvido en nombre de la conveniencia política.
Actualidad, EconomíaFebruary 2, 2007 6:11 pm

El último Premio Nobel de Economía, Edmund Phelps, ha pasado por España para pronunciar una conferencia en la Fundación Rafael del Pino. El eco de su visita ha sido muy reducido en los medios (también en la blogosfera), pero algunos periódicos especializados han aprovechado para entrevistarlo. En Expansión, preguntado por las causas del crecimiento desigual de Europa y Estados Unidos (algo de lo que hablaba en un artículo reciente), dice:

… Me refiero a la limitada apreciación del esfuerzo individual que se hace en Europa. Los empresarios son fundamentalmente para la prosperidad económica, y aquí se habla de ellos como de alguien que trata injustamente a los trabajadores.  (…) En Alemania, la gente que tiene dinero prefiere decir que lo ha heredado antes que afirmar que ha hecho esfuerzos extenuantes para conseguirlo. La sociedad estadounidense aprecia el esfuerzo de los emprendedores, y lo agradece.

Phelps no descubre nada nuevo, pero su desconcierto apunta en la dirección correcta. Al igual que Keynes en su visita a España en 1930, que se sorprendió al saber que en nuestro país ni siquiera existía una facultad de Ciencias Económicas, Phelps se da cuenta de la debilidad filosófica de un sistema acomplejado por prejuicios y moralismos anticapitalistas.

Como resultado tenemos algo que adviertía Sala-i-Martín, también en una entrevista reciente:

 -Cuando me preguntan sobre competitividad, explico que los españoles se comportarían bien en el caso de que fueran árboles. Uno crece en Olot, se educa en Olot, a lo sumo va a Barcelona a la universidad, se casa con una chica de la pandilla de Olot, propietaria de una farmacia en Olot y tienen niños olotinos que siguen la tradición. Es el programa perfecto para un árbol: produce un nuevo fruto que madura y cae y nace la nueva planta al lado. Pero es un problema cultural en un mundo global y competitivo, porque este chico podría ser un gran petroquímico en Tarragona en vez de acabar aburrido en un banco de Olot. Esta tara la multiplicas por 40 millones de españoles o 450 millones de europeos y ves que hay un grave problema. En el sur de Europa hay un problema de legislación laboral pero también de mentalidad. Hay una falta de flexibilidad para cambiar de lugar, pero incluso para cambiar de sector: muchos se quedan en el paro antes de irse a otro sector. La gente todavía cree que la universidad es una formación profesional y eso no pasa en Estados Unidos; una cosa es tener cultura y otra es el trabajo.

En resumen: «Mis alumnos en Nueva York se preparan para salir, crear su empresa y triunfar; los de Barcelona, para trabajar en la Caixa»

Quizá sea políticamente incorrecto reivindicar la filosofía empresarial de los USA en el país más antiamericano de Europa. Tampoco es necesario hacerlo. Si no nos gustan los yanquis, quizá podríamos aprender de los jóvenes indios, que consideran a Bill Gates como modelo a imitar (¡por encima de Gandhi!).

Actualidad, EconomíaFebruary 1, 2007 12:48 pm
Lo trágico del ser humano es que no merece existir (Saramago dixit), pero cada vez vive más y mejor.