Actualidad, EconomíaJanuary 31, 2007 11:41 pm

 … Me pregunté: ¿qué es lo más importante que ha ocurrido en Estados Unidos en los últimos diez años? Está claro que la expansión económica. Entonces empecé a mirar la cosa y me dije: okay, ¿por qué hemos tenido una expansión económica? Y encontré que los caminos más importantes llevaban a Greenspan, que él no sólo regula los tipos de interés de la Reserva Federal, sino que actúa tras el telón como el principal actor en crisis internacionales como la de los bancos coreanos, la de México, la de las finanzas asiáticas. Con mucha frecuencia, Greenspan tiene una estrategia, hace un pacto, es el principal jugador o el principal pensador en los grandes temas económicos norteamericanos e internacionales.

 
(Bob Woodward)

Hace solo 10 años, el Gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenpan, era considerado por muchos el hombre más poderoso sobre la Tierra. De él se ha dicho que es el principal responsable del éxito económico de la era Clinton y que evitó el colapso de la economía mundial en 1998; Bob Woodward escribió su biografía y es reconocido por muchos como el mejor banquero de la historia. Otros critican su obsesión contra la inflación y lo culpan de crisis y pobreza generadas en otros países. Héroe o villano, lo que estaba claro es que Greenspan era una figura clave que movía los hilos.

 
El sucesor de Greenspan en la Fed (Reserva Federal), Ben Bernanke celebra esta semana su primer año en el cargo, con una influencia que parece muy inferior a la del primero en sus mejores tiempos. Y es que las decisiones de la Fed ya no tienen la repercusión de antaño en la economía mundial. Con un mercado doméstico cada vez más globalizado, una deuda comercial colosal y una ingente compra de dólares por parte de China (cuya reserva llega ya al billón de billetes verdes), Estados Unidos ya no es un agente libre (si es que realmente lo fue) y las recetas domésticas no surten el efecto deseado.
 
Por lo tanto, la principal economía del planeta ya no es independiente (si es que en algún momento lo fue). Business Week publicaba hace poco un reportaje en el que le ponía fecha (Navidades de 2007) a un hecho histórico: el momento en el que el coste de los productos y servicios importados excederá los ingresos federales. 
 
Pero la economía no se hunde (hoy se supo el dato de crecimiento del tercer trimestre: 3,5%) aunque muestre indicios de que se aproxima a la cíclica crisis de los 10 años. Si EEUU atraviesa una cierta bonanza en un momento en el que los analistas preveían una recesión quizá se deba a la nueva coyuntura, definida por Gerard Baker como la Gran Moderación. Puede que la Gran Depresión nos regalase a Steinbeck, la Gran Inflación a los Beatles y que de la Gran Moderación solo surjan discípulos de Mariah Carey y Dan Brown, pero la perspectiva  de una economía sin grandes oscilaciones tranquilizará a los occidentales ¿En exceso?
 
A pesar de todo, siempre quedan nostálgicos de un Imperio dispuestos a conceder a los USA plenos poderes. Lástima que las conspiraciones ya no surtan el efecto de antes.
 

 

 

ActualidadJanuary 26, 2007 12:54 am
Cuentan Stephen Levitt y Stephen Dubner en su famoso Freakconomics la curiosa historia de un hombre que se infiltró en el Ku Klux Klan, buscando la forma de ejercer de caballo de Troya y debilitar desde dentro la organización. Año a año, este hombre veía que el movimiento cobraba más fuerza y se veía desbordado a la hora de actuar. Hasta que un buen día contacta con uno de los guionistas de la serie de Superman y le cuenta pormenorizadamente todos los ritos y claves del Klan. A la semana, Superman apareció en la pequeña pantalla luchando contra un grupo de pirados que llevaban una sábana en la cabeza y hablaban con claves ridículas (todas empezaban por kl) . La noche en que muchos padres del Klan regresaron a casa y se encontraron a sus hijos jugando con una sábana blanca en la cabeza y repitiendo las fórmulas secretas de la organización, comenzó el declive del KKK.
 
El Truth movement del 11-S no tiene a Superman, pero sí a Cartman. Y están furiosos con él tras la genial imitación de conspiranoico en un capítulo de South-Park.

 
Quizá sea un error ir más allá de la caricatura y gastar tiempo y neuronas en cosas así, cuando el único antídoto racional al disparate es el humor, pero la revista Skeptic dedica un reportaje a las teorías conspiranoicas del 11-S. Muy interesante para los muchos avezados internautas que llegan a este blog a través de búsquedas peligrosas-osas en Google.
 
 
 
 Anteriormente…
PeriodismoJanuary 24, 2007 4:57 pm

Es un hombre sincero y amable, con una generosa capacidad para entablar amistad e inmune al egocentrismo, tan frecuente entre los literatos. Kapuscinski ha transitado —aventureramente y a veces con el riesgo de perder la vida— por los caminos más inaccesibles del mundo y ha estado entre la gente más diversa, en medio de escenarios de guerra, de revolución, de pesadilla; ha vagabundeado por las tierras y culturas más remotas y escondidas, mezclándose entre las cosas y los hombres, aprendiendo a leer las ciudades, las heces y los códigos de los gestos. Él ha creado una literatura muy vital arrojándose literalmente en la realidad, representándola con rigurosa precisión y aferrando como un perro de caza sus detalles reveladores, incluso los más inasibles, componiendo todo en un cuadro, fiel y reinventado a la vez, que es el retrato del mundo y del viaje a través del mundo. (Claudio Magris)

En uno de los pasajes de Imperio, crónica brutal de la caída de la URSS, Kapuscinski describe una escena surrealista que presencia en el sótano de una iglesia. Como de costumbre, el estalinismo había dejado en ruinas una antigua iglesia ortodoxa. El periodista conocía bien aquel ritual de la destrucción desde que, aún niño, vio entrar las tropas soviéticas en Minsk y se dio cuenta de que el primer objetivo al que apuntaban eran los campanarios. Pero en el sótano de aquella iglesia encontró a decenas de personas que, en silencio, unían los trozos diminutos de un retablo completamente destrozado.

 

Las crónicas de Kapuscinski se parecen a aquella disparatada escena. El autor es consciente de que jamás podrá recomponer del todo los hechos que le rodean pero no desiste: analiza con precisión todas las piezas que encuentra y perfila con ellas una realidad más amplia.

A diferencia de muchos de sus colegas, Kapuscinski no practicaba la crónica de paracaidista ni el periodismo grandilocuente de frases épicas. Era un escritor forjado en la disciplina descriptiva del periodismo de agencia y conocía bien el valor de la palabra. A pesar de que todos sus relatos poseen una gran carga literaria -que llevó a que se solicitase el Premio Nóbel de Literatura para él-, es su conexión con la realidad la que hace de su compromiso algo único. Si sus incidencias personales superan la anécdota y sus crónicas son mucho más que un collage de escenas de un testigo privilegiado del siglo XX es porque la carga de humanidad que ponía en ellas era poco corriente. También por la severa disciplina que se autoimponía en su trabajo.

 

Quizá sus mejores lecciones de periodismo se encuentran en sus crónicas (Ébano, Imperio, Un día más con vida…). La pobreza (es una opinión) de uno de sus libros más populares -Los cínicos no sirven para este oficio- no hace más que confirmar un hecho: Kapuscinski era mal profesor de aula, se perdía con el trazo grueso y se desfiguraba sobre el sillón. Pero ante el desorden de la guerra, el caos de la dictadura o las cenizas de un imperio, conservaba la cabeza fría y un sexto sentido para emprender rutas suicidas. Era un agente libre. Supo estar siempre donde debía y supo contarlo como nadie. Sirva este post como recuerdo.

Actualidad, EconomíaJanuary 23, 2007 1:02 pm
Es posible que Europa atraviese por horas bajas. Con una Constitución estancada (a la espera de que Angela Merkel se saque un conejo de la chistera), la ampliación que no se termina de digerir y una rebaja muy importante en los objetivos del Plan de Lisboa, resulta inevitable considerar el proyecto comunitario con algo más de escepticismo del que cabría esperar tras 25 años de integración. Si a esto se suma un horizonte cercano, o inmediato, en el que España pasará a ser contribuyente neto, parece inevitable que cunda el euro-escepticismo. Quizás el viejo continente se haya apresurado en sus expectativas de competitividad con Estados Unidos y que sean India y China los rivales con los que acabe disputando el puesto por la segunda economía mundial.
 
Sin embargo, a diferencia de EE.UU, de América Latina, de la CEI, de África, de Asia y de Oceanía, Europa posee un activo que podría hacerlo más resistente a crisis e inestabilidades exteriores: su sólido mercado interno. Y es que, por mucho que el trate de imponer la resesia teoría de la dependencia y la perspectiva de una Europa cimentada en la explotación exterior, lo cierto es que el volumen de comercio interno es inmensamente superior al externo, como prueban las últimas estadísticas sobre de la OMC.

Sólo en materia de energía, la UE presenta graves déficits, que con buen criterio Durao Barroso trata de reducir con un nuevo impulso de la energía nuclear a través del Iter. España -que en su día fue un curioso aspirante a albergar este proyecto- ni está ni se le espera en un futuro impulso de la energía nuclear. Y es que bajo la misma lógica y coherencia que le lleva a torpedear la Opa de E-On y luego decir que es el mercado el que "debe decidir", Joan Clos ha anticipado que la energía nuclear no tiene un futuro viable. Quizá sea el primer paso para labrarse un futuro como evangelizador verde, al estilo Al Gore, pero como muestra de realismo político deja mucho que desear.

CulturaJanuary 18, 2007 3:10 pm

"Así pues, la barbarie ha acabado por apoderarse de la cultura. A la sombra de esa gran palabra, crece la intolerancia, al mismo tiempo que el infantilismo. Cuando no es la identidad cultural la que encierra al individuo en su ámbito cultural y, bajo pena de alta traición, le rechaza el acceso a la duda, a la ironía, a la razón - a todo lo que podría sustraerle de la matriz colectiva -, es la industria del ocio, esta creación de la era técnica que reduce a pacotilla las obras del espíritu (como se dice en América, de entertainment). Y la vida guiada por el pensamiento cede suavemente su lugar al terrible y ridículo cara a cara del fanático y del zombie."

La eclosión de Internet no ha sentado bien a muchos intelectuales. Desde Umberto Eco a Alain Finkielkraut (y otros más obvios), la perspectiva del igualitarismo en la red, donde el usuario es el creador y modelador de la nueva cultura, desestabiliza el andamiaje cultural en el que ellos sobresalen. Convertido en un manicomio planetario, Internet sería el reino de la charlatanería, elevada a la categoría de manifestación cultural por magia del Google Rank. Además, las fuentes del pensamiento simple alcanzan la superficie con más fácilidad que los pozos de conocimiento filosófico.
 
 
Puede considerarse que muchos de estos escritores y filósofos están motivados por el mismo reaccionarismo que los lleva a defender la excepción cultural (incluso Finkielkraut). Al fin y al cabo, la web 2.0 facilita el acceso a grandes obras de la literatura, el rescate de viejos clásicos e incluso permite que cualquiera se escuche en el metro una clase impartida en Yale o Berkeley (ninguna universidad española emite en podcast) con simplemente hacer un click. Internet es una Universidad Global en la que no cabe apelar al discurso de la coerción, al Nomic, al imperialismo cultural. Basta con tener criterio y un buen ancho de banda para dar con el conocimiento. Y no solo acceder líbremente a él, sino difundir y debatir todo aquello que uno crea oportuno.

 

Pero sería un error instalarse en la loa sistemática de la interacción, como si este fuese el fin último de la red. Los peros que ponía Eco a Internet son algo más que retazos de un discurso de izquierda antimoderna y deberían hacernos reflexionar sobre el papel del individuo ante este nuevo panorama. Las redes políticas, blogs partidistas y foros creados bajo precisos patrones ideológicos minan el potencial del medio, convertido en lanzadera de marketing político más que instrumento de debate.

La superposición de charlatanería y brillantez es inevitable en Internet, como también lo es en la vida real y en los medios convencionales. Pero tanto la disciplinada militancia partidista como el actual éxito de lo anecdótico y lo trivial hace prever que, pese a los cantos utópicos, no existen medios completamente desjerarquizados. Quizá el conocimiento se pueda adquirir de forma anárquica y asistemática en muchas áreas, pero en otras la democratización del saber no es más que un espejismo que autolegitima caprichos y apetencias ideológicas.

La masa hoy, en cuanto tal sólo se experimenta a sí misma bajo el signo de lo particular, desde la perspectiva de individuos que, como diminutas partículas elementales de una vulgaridad invisible, se abanadonan a aquellos programas generales en los que ya se presupone de antemano su condición masiva y vulgar.


¿No podría ser este un buen diagnóstico, a cargo de Sloterdijk (vía Irhensa), sobre Menéame? O de este mismo blog, claro.
ActualidadJanuary 11, 2007 5:12 am

"Lo que hace del Estado un infierno es que el hombre intenta hacer de él su paraíso".

La frase de Holderlin sintetiza el sentimiento de millones de personas embarcadas por voluntad ajena en los muchos y variados modelos de totalitarismo que se perpetraron a lo largo del siglo XX. La utopía social prometía felicidad colectiva bajo la primacía de una raza, nación o clase social pero en la práctica se redujo a la uniformización social, el ahogamiento de la persona y la eliminación de los derechos indivisuales. Se entiende entonces la reticencia de algunos escritores de la antigua URSS (vía Juan Freire) hacia aquellos gobernantes que prometen felicidad.
 
Sin embargo, el desencanto de la vida moderna, en el que muchos se dan al consumismo compulsivo como sustitutivo de la utopía social, relanza una nostalgia del Estado providente. Good Bye Lenin se impone en el imaginario colectivo frente a la marginal Avenida del Sol.

En una magnífica clase de Juan Iranzo descubro una curiosa anécdota: en una encuesta interna realizada a petición del entonces ministro Cristobal Montoro, se les pide a los encuestados que citen aquellas actividades que creen que el Estado debería desarrollar prioritariamente. Pues bien, casi la totalidad considera que la salud ha de ser pública y la gran mayoría que se debe favorecer la educación pública frente a la privada. Nada extraño. La sorpresa surge cuando un 20% de los encuestados reclama al Estado que les busque pareja (otro porcentaje similar pide que el Estado pague los impuestos por él).
 
La frustración sexual no es una cuestión menor. Ian Buruma le dedica un artículo en Letras Libres para completar el análisis del terrorista como perdedor radical que introduce Enzensberger en un artículo previo a su próximo ensayo. Para Buruma, el fracaso sexual de muchos musulmanes precipita su militancia en unos grupos terroristas que, inicialmente, no les suscitaban interés. Un caso representativo del que Buruma ya ha escrito sería el del asesino de Theo Van Gog, a quien describe así:

Mohammed Bouyeri, nació en Holanda, aunque sus padres provenían de Marruecos. En la adolescencia intentó adaptarse a la cultura de su ciudad natal. Se emborrachó, fumó marihuana y trató de seducir a chicas holandesas. A fin de cuentas, todo en la cultura, desde la música pop hasta los anuncios de televisión, promete sexo. Esto sucede a años luz del hogar, donde la madre virtuosa y las hermanas virginales deben quedar protegidas de las miradas lujuriosas.

 

Pero las cosas empezaron a malograrse para Mohammed. Las chicas holandesas no eran tan fáciles como había supuesto. Dejó de interesarse en sus estudios. Los subsidios para esto o aquello no acabaron de cuajar. Hubo roces desagradables con la policía. Y su hermana se echó novio. Esto le enfureció. Se sintió ultrajado, inútil, marginado. Era, en resumen, un perdedor radical, y el Islam prometía el asesinato justiciero, el martirio y la sensación, aunque efímera, de un poder absoluto.

Un reciente libro titulado The looming tower (alabado por igual por The Economist y New York Times, que lo han incluido entre los 10 mejores libros de no ficción de 2006) también parece coincidir en el diagnóstico. El camino abierto por Qutb en la década de los 40 sigue siendo el referente de los más de 500 creyentes musulmanes entrevistados por el autor. Qutb, escandalizado por la miseria moral de una sociedad -la norteamericana- en la que la mujer cobraba protagonismo y libertad para decidir por sí misma, regresó a Egipto con el único propósito de obligar al Estado a parapetarse en la moralidad musulmana y resistirse a cualquier influencia externa. Aunque acabó fusilado por el Gobierno egipcio, hoy se considera un mártir y el principal inspirador de Bin Laden (quien, impulsado por el mismo espíritu de santidad islámica, emuló a Mahoma y contrajo matrimonio con una adolescente de 14 años).
 

La felicidad y la frustración funcionan también como coartadas que logran la complicidad de sectores (retro)progresistas. Si estos tradicionalmente reivindicaban la universalidad de los derechos humanos, hoy se limitan a hacer tibios alegatos en su favor y ponen toda la carga del discurso en el la soberanía y la independencia de injerencias externas.

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Muy ilustrativo ha sido el reciente nombramiento presidencial de Chávez y el bautismo de Venezuela como República Socialista Bolivariana. Con la parafernalia caudillista que suele acostumbrar, Chávez se ha proclamado heredero del socialismo de Cristo, garante de las utopías de fósiles troskistas y salvador de Venezuela frente a la barbarie capitalista.
 

Por el momento, en la web del Gobierno de Venezuela sólo figura una animación en flash evangelizadora del nuevo proyecto. ¿Será el síndrome de la hoja en blanco, como apunta Fogel?

Periodismo, Cine y tvJanuary 10, 2007 2:48 am
En una de sus películas menos conocidas, el documental God’s country (Le pays de Dieu), el genio del cine francés Louis Malle se adentraba en una pequeña comunidad de Minessota, Glencoe, tratando de desentrañar la base social de lo que se denomina la América profunda. Se encuentra con una comunidad básicamente rural, feudo conservador y demasiado pequeña para que ningún habitante escape al castigo de la rumorología. Sin embargo, Malle retrata el pueblo a través de testimonios de personajes que superan esa estampa folclórica. El mosaico resultante de conservadores, liberales, religiosos, pacifistas, compone una elegía sincera y desideologizada de una parte de los Estados Unidos poco conocida en el exterior.

Quizá sería un buen momento para recordarles a los franceses esta obra de Malle. Thomas Friedman no lo ha hecho en su último reportaje sobre el antiamericanismo en Europa, aunque sí ha indagado en la dimensión de esta corriente ideológica en Europa. El reportaje de Discovery Channel, se puede oír íntegramente aquí:

Europa está obsesionada con los neocon, sí, pero no son Francia ni Alemania los países más manifiestamente antinorteamericanos, sino (surprise) España.

EgoblogJanuary 7, 2007 11:36 pm

Recojo la patata caliente de Avanti para escribir "cinco cosas que no sabéis de mí":

1. Mi actual nick proviene de una marca de té. La historia cuenta que iba a registrarme en algún sitio y me puse lo primero que se me ocurrió. Creo que debería cambiármelo.

2. No he leído "Trampa 22". 

3. Tengo unos gustos musicales algo extraños: los hits comerciales me ponen triste y el doom metal me relaja. Este disco de Agalloch, por poner un ejemplo, me parece un sedante. Aunque con efectos secundarios, claro.

4. Me encantan los lápices, sobre todo los clásicos Staedtler.

5. Hace solo unos días que conozco a los Leningrad Cowboys -gracias a la película de Aki Kaurismaki- y ya soy un fan absoluto. Más ahora que he descubierto en YouTube un concierto que dieron junto al Russian Red Army Choir:


Le paso el meme a: Pepe Blanco, a Pepiño Blanco y a Pepín Blanco.

ActualidadJanuary 6, 2007 4:36 am
En 1980 Errol Morris iniciaba su carrera como documentalista con Gates of heaven, en el que abordaba la construcción del primer cementerio de mascotas de Estados Unidos. La industria de la muerte se ha sofisticado desde entonces, también para los seres humanos, adaptándose a nuevas sensibilidades y demandas sociales.
 
 

One way to circumvent conventional burial is cremation. More than one out of three Americans now chooses this form of disposition, and in some urban areas, particularly in the West, the number is approaching three in four. While it consumes far fewer resources than the embalming-coffin-vault route, cremation isn’t an ecological cure-all. Incineration burns fossil fuel that contributes to global warming. Older facilities use up to twice as much fuel as newer ones.