Sadam y la desmesura del poder
El cirujano español que atendió la llamada de Fidel Castro no es el único profesional de la medicina conocido por su cerncanía a un tirano, ni el primero que se hace mundialmente famoso gracias a ella. En La caída de Bagdad, una brillante crónica sobre la guerra de Irak, Jon Lee Anderson se sirve de sus encuentros con Ala Bashir, artista, cirujano y médico personal de Sadam, para retratar al tirano iraquí (también confidente, como ha plasmado en su propio libro).
Como Barbet Schroeder en el documental General Idi Amin, un autorretrato (se puede ver íntegramente aquí), los retazos personales del dictador son la mejor muestra de la desmesura del poder. Cuenta Bashir algunas manías excéntricas referidas a Saddam:
- Creación de un departamento secreto para personas con poderes paranormales.
- Admiración sin límites por Robert Fisk.
- Conceder amnistías generales a presos de sangre cuando creía oportuno.
- Manía persecutoria, que le llevó a crear varios dobles.
- Vocación artística, en ocasiones ordenaba a su corte de artistas pintar sueños que había tenido.
- Purgas periódicas en el Ejército en las que se implicaba personalmente.
Son anécdotas, notas al margen de la biografía de Saddam y que no alcanzan ni de lejos la monstruosidad de las confesiones a cámara de Idi Amin pero que complementan el epitafio del tirano y dificultan la tendencia omnicomprensiva de quienes elaboran relatos puramente causales con la naturalidad con la que un Tedax desmantela una bomba.
Más recientemente, la creación del Estado de Israel ha reavivado un movimiento alicaido y dado alas a quienes creen que la reconstrucción del templo de Salomón será el signo que marcará el principio del fin: rapto de la iglesia, segunda venida de Cristo y el inicio de la tribulación para los infieles. Algunos cristianos incluso han pasado a la acción y se han aliado con extremistas judíos, reuniendo dinero y buscando apoyos para la reconstrucción. En un episodio de Frontline (no hay posibilidad de verlo pero la web es completísima) se trata esta curiosa alianza, así como la evolución de las creencias apocalípticas a lo largo de la historia.
Así las cosas, solo nos queda sumarnos a The New Year y cantar:
The end’s not near
It’s here
Alleluia
Spread the cheer
And watch the millenarians
Throw a party for a thousand years
El villancico de Richard D. James
Una simpática postal de Navidad, a cargo de Aphex Twin (o Richard D. James) y Chris Cunningham. Gustará a los chicos de la War on Christmas.
PD: Magnum hace una recopilación de estampas navideñas algo menos desagradables que los monstruitos asociales de Aphex Twin.
En Diario de fin de siglo, las anotaciones diarias de Jean-François Revel a lo largo del año 2000, surge de forma recurrente el tema de la obsesión impositiva del Estado francés y la alegría con la que los responsables de la aún por entonces vigente Cohabitación (Lionel Jospin y Jacques Chirac) despilfarran el dinero público bajo pretextos culturales y sociales. Del mismo modo, ataca a unos políticos tibios, incapaces y dispuestos a renunciar a reformas urgentes cuando surge contestación en la calle, y desgrana un repertorio variado de quejas y frustraciones personales motivadas por la desidia de funcionarios y representantes públicos.
Sería fácil alegar que Revel se contradice pidiendo menos impuestos y mejores prestaciones y que lo lógico sería sumarse a la letanía socialista de cierta izquierda (¡más Estado!) si se quieren unos servicios públicos apropiados. Idéntica reacción a la de cierta derecha que ve en la ausencia de Estado una situación siempre deseable, incluso en casos extremos. Sin embargo, lo que Revel plantea es una doble crítica que parte de la izquierda no termina de digerir:
1. Pese a su proclamada superioridad moral, un modelo de redistribución de la riqueza destinado a eliminar grandes desigualdades no garantiza mejores condiciones de vida para los ciudadanos. El hecho de que aún se elogie el monstruoso modelo castrista como ideal humanitario “a pesar de sus defectos” es sintomático de una militancia ideológica que atiende más a la recreación de viejos mitos de la izquierda que a la apuesta por modelos sólidos de desarrollo.
2. Un Estado engordado por miles de funcionarios no garantiza su eficacia. Las virtudes del empleo público (seguridad laboral, contratos fijos) se convierten en defectos cuando no se incorporan mecanismos de evaluación de competencia profesional. Quien haya pasado por la Universidad pública y sufrido a ciertos funcionarios o conocido la competencia profesional de algunos veteranos trabajadores de la televisión pública lo entenderán.
Los defensores del Estado de Bienestar fuerte suelen reaccionar a estas críticas con una huida hacia adelante. El ¡más Estado! es su fórmula para todo y ay de quien sugiera andar el camino del “darwinista” modelo anglosajón, paradigma de las desigualdades socia y la injusticia donde los haya.
(…)
A propósito de impuestos en Francia. Si hace unos días conocíamos a través de la prensa el exilio fiscal de Johnny Hallyday (el mismo camino tomó Bergman hace años, alejándose de Suecia), hoy nos llega el otro lado de la moneda en forma de autobiografía. Thierry F. cuenta en Chomeur professionnel cómo ha pasado los últimos 22 años de su vida alimentado por el Estado de bienestar:
¿Qué culpa tengo yo si mi país acepta desembolsar 10.000 millones de euros cada año para acompañar a sus parados, dos veces más que el resto de países de la OCDE?
(…)
Con una batalla (algo cutre y descafeinada) entre Santa Claus y Jesús, South Park iniciaba su aventura televisiva de la mano de Matt Stone y Trey Parker, hace ya diez años.
En el último número de la revista Reason, Parker reivindica este episodio piloto como la base filosófica de la serie: la caricaturización de los dos extremos y el desconcierto de los que se quedan a medio camino.
Parker: To some degree, South Park has a simple formula that came from the very first episode [“The Spirit of Christmas,” which featured Jesus and Santa fighting over who owned the holiday]. There was Jesus on this side and there was Santa on this side, there’s Christianity here and there’s Christmas commercialism here, and they’re duking it out. And there are these four boys in the middle going, “Dude, chill out.” It’s really what Team America is as well: taking an extremist on this side and an extremist on that side. Michael Moore being an extremist is just as bad, you know, as Donald Rumsfeld. It’s like they’re the same person. It takes a fourth-grade kid to go, “You both remind me of each other.” The show is saying that there is a middle ground, that most of us actually live in this middle ground, and that all you extremists are the ones who have the microphones because you’re the most interesting to listen to, but actually this group isn’t evil, that group isn’t evil, and there’s something to be worked out here.
Except when it comes to Scientologists. They’re all fucked up.
El veterano conjunto de humoristas Les Luthiers se adelantaron a Bruno Cardeñosa al realizar una oda al marciano en su sketch Fronteras de la Ciencia:
No obstante, y por mucho que algunos reclamen el Premio Principe de Asturias para el conjunto argentino (vía El retorno de los charlatanes), las reflexiones de Bruno poseen una profundidad filosófica difícil de encontrar hoy en día entre unos intelectuales y científicos dominados por la planetofobia:
Bruno C. y la historiografía del futuro.
La batalla ideológica por la economía mundial
He aquí otra serie documental sobre la globalización que no veremos en TVE: Commanding Heights (La batalla ideológica por la economía mundial), realizada en 2002 por la PBS (la televisión pública norteamericana) y adquirida por Documanía, que la ha emitido en seis capítulos de una hora. Todos ellos se pueden descargar en el emule.
El documental parte de uno de los momentos decisivos del siglo XX: la controversia entre Hayek y Keynes por definir el modelo económico que debía guiar el desarrollo de los países occidentales tras la crisis de los 30 en Estados Unidos. Describe la victoria inicial de las tesis de Keynes y la consecuente marginación del autor de Camino de servidumbre . Posteriormente aborda la crisis del keynesianismo y el triunfo de Hayek con la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, así como la apertura económica de Chile y Polonia y su posterior democratización. En definitiva, enmarca la globalización económica en un proceso histórico y trata sus causas y consecuencias -positivas y negativas- con las palabras de Clinton, Friedman, Sachs o Thatcher.

Quizá en lugar de provocar a TVE pidiendo la emisión de un documental decididamente liberal deberíamos exigir de la televisión pública una mínima responsabilidad con los panfletos de izquierdas. Que en vez de a Eduardo Galeano nos pongan a Stiglitz. Ya sería algo.





