CulturaDecember 31, 2006 10:00 pm
Al finalizar el año, suele ser un hábito periodístico desgranar lo más reseñable que nos han dejado los últimos 365 días. Como dice Diego Manrique, las obviedades se imponen pero es un buen momento para rastrear en revistas y foros especializados y tratar de rescatar algún buen disco, película
o libro que pasó desapercibido en su momento.
 
Aunque las sigo con interés, nunca se me han dado bien esa clase de listas, de modo que despediré el año en este blog con una canción de Arthur Lee (lider de Love), que se nos fue durante este 2006. Sirva como sentido agradecimiento a quienes -por alguna extraña razón- consultan este blog de vez en cuando.
 


Actualidad 8:50 pm
 
 
Actualidad 1:21 am

El cirujano español que atendió la llamada de Fidel Castro no es el único profesional de la medicina conocido por su cerncanía a un tirano, ni el primero que se hace mundialmente famoso gracias a ella. En La caída de Bagdad, una brillante crónica sobre la guerra de Irak, Jon Lee Anderson se sirve de sus encuentros con Ala Bashir, artista, cirujano y médico personal de Sadam, para retratar al tirano iraquí (también confidente, como ha plasmado en su propio libro).

Como Barbet Schroeder en el documental General Idi Amin, un autorretrato (se puede ver íntegramente aquí), los retazos personales del dictador son la mejor muestra de la desmesura del poder. Cuenta Bashir algunas manías excéntricas referidas a Saddam:

  • Creación de un departamento secreto para personas con poderes paranormales.
  • Admiración sin límites por Robert Fisk.
  • Conceder amnistías generales a presos de sangre cuando creía oportuno.
  • Manía persecutoria, que le llevó a crear varios dobles.
  • Vocación artística, en ocasiones ordenaba a su corte de artistas pintar sueños que había tenido.
  • Purgas periódicas en el Ejército en las que se implicaba personalmente.

Son anécdotas, notas al margen de la biografía de Saddam y que no alcanzan ni de lejos la monstruosidad de las confesiones a cámara de Idi Amin pero que complementan el epitafio del tirano y dificultan la tendencia omnicomprensiva de quienes elaboran relatos puramente causales con la naturalidad con la que un Tedax desmantela una bomba.

Dicho lo cual… 

ConspiracionesDecember 27, 2006 3:59 am
En un artículo titulado "Los consuelos del Apocalipsis" (en Utopía y desencanto), Claudio Magris recogía una singular interpretación teológica del Apocalipsis. Apoyándose en las tesis de Eugenio Corsini, Magris describía el libro atribuido a San Juan como una alegoría de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. El Apocalipsis no sería nada más que la visión de la obra de Jesucristo (ya realizada), una recreación simbólica sin más proyección futura que cualquiera de los Evangelios y que deja el devenir en las manos del hombre. Esta idea prevaleció en las primeras comunidades cristianas y sigue siendo aceptada actualmente por las opciones más moderadas del cristianismo.


No obstante, el literalismo de algunas corrientes cristianas ha priorizado la visión catastrofista del libro. El Apocalipsis, tomado como descripción exacta de lo que ha de venir, unido a algunos capítulos de otros libros en los que se hace mención al Anticristo, ha planteado un horizonte de guerra y destrucción del que muchos han creído ver indicios a lo largo de los últimos dos mil años. Los "dolores de parto de la historia" fueron diagnosticados en el año 999, provocando la histeria del fin del milenio; en 1492 con la reconquista de Granada, la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América; en el siglo XVI con el cisma de Lutero; y especialmente en la década de los 40 del siglo XIX con las profecías fallidas de los adventistas, que esperaban en masa el regreso de Jesucristo.

Más recientemente, la creación del Estado de Israel ha reavivado un movimiento alicaido y dado alas a quienes creen que la reconstrucción del templo de Salomón será el signo que marcará el principio del fin: rapto de la iglesia, segunda venida de Cristo y el inicio de la tribulación para los infieles. Algunos cristianos incluso han pasado a la acción y se han aliado con extremistas judíos, reuniendo dinero y buscando apoyos para la reconstrucción. En un episodio de Frontline (no hay posibilidad de verlo pero la web es completísima) se trata esta curiosa alianza, así como la evolución de las creencias apocalípticas a lo largo de la historia.


El éxito de Left Behind (Dejados Atrás) es un caso representativo del calado del milenarismo entre los protestantes norteamericanos. Tanto la saga de libros de Tim La Haye y Jerry B. Jenkins, como la versión cinematográfica de un Kirk Cameron venido a menos y el polémico videojuego presentan un panorama desolador: un grupo de buenas personas que rehusaron a Dios en los buenos tiempos se enfrentan ahora a la tribulación de los días finales sin sus seres queridos (desaparecidos en el rapto y fuera de peligro). La apelación al miedo como motor de la fe es una constante: mejor creer y que no ocurra nada que enfrentarse al caos y la destrucción engendrados por el embajador de Satán.

La cuenta atrás ya ha empezado. Aunque algunos dicen que han evitado un tsunami y la consecuente guerra nuclear, la llegada del Anticristo es inminente. Y, si hacemos caso a algunas profecías, es posible que lo tengamos entre nosotros. Nunca han faltado candidatos a este curioso cargo, pero pocos como el Rey Juan Carlos I presentan un curriculum más apropiado.
 

Así las cosas, solo nos queda sumarnos a The New Year y cantar:


The end’s not near
It’s here
Alleluia
Spread the cheer
And watch the millenarians
Throw a party for a thousand years


Cine y tvDecember 24, 2006 7:27 pm

Una simpática postal de Navidad, a cargo de Aphex Twin (o Richard D. James) y Chris Cunningham. Gustará a los chicos de la War on Christmas.


PD: Magnum hace una recopilación de estampas navideñas algo menos desagradables que los monstruitos asociales de Aphex Twin.

Actualidad, EconomíaDecember 21, 2006 12:36 pm

En Diario de fin de siglo, las anotaciones diarias de Jean-François Revel a lo largo del año 2000, surge de forma recurrente el tema de la obsesión impositiva del Estado francés y la alegría con la que los responsables de la aún por entonces vigente Cohabitación (Lionel Jospin y Jacques Chirac) despilfarran el dinero público bajo pretextos culturales y sociales. Del mismo modo, ataca a unos políticos tibios, incapaces y dispuestos a renunciar a reformas urgentes cuando surge contestación en la calle, y desgrana un repertorio variado de quejas y frustraciones personales motivadas por la desidia de funcionarios y representantes públicos.

Sería fácil alegar que Revel se contradice pidiendo menos impuestos y mejores prestaciones y que lo lógico sería sumarse a la letanía socialista de cierta izquierda (¡más Estado!) si se quieren unos servicios públicos apropiados. Idéntica reacción a la de cierta derecha que ve en la ausencia de Estado una situación siempre deseable, incluso en casos extremos. Sin embargo, lo que Revel plantea es una doble crítica que parte de la izquierda no termina de digerir:

1. Pese a su proclamada superioridad moral, un modelo de redistribución de la riqueza destinado a eliminar grandes desigualdades no garantiza mejores condiciones de vida para los ciudadanos. El hecho de que aún se elogie el monstruoso modelo castrista como ideal humanitario “a pesar de sus defectos” es sintomático de una militancia ideológica que atiende más a la recreación de viejos mitos de la izquierda que a la apuesta por modelos sólidos de desarrollo.

2. Un Estado engordado por miles de funcionarios no garantiza su eficacia. Las virtudes del empleo público (seguridad laboral, contratos fijos) se convierten en defectos cuando no se incorporan mecanismos de evaluación de competencia profesional. Quien haya pasado por la Universidad pública y sufrido a ciertos funcionarios o conocido la competencia profesional de algunos veteranos trabajadores de la televisión pública lo entenderán.

Los defensores del Estado de Bienestar fuerte suelen reaccionar a estas críticas con una huida hacia adelante. El ¡más Estado! es su fórmula para todo y ay de quien sugiera andar el camino del “darwinista” modelo anglosajón, paradigma de las desigualdades socia y la injusticia donde los haya.

(…)

A propósito de impuestos en Francia. Si hace unos días conocíamos a través de la prensa el exilio fiscal de Johnny Hallyday (el mismo camino tomó Bergman hace años, alejándose de Suecia), hoy nos llega el otro lado de la moneda en forma de autobiografía. Thierry F. cuenta en Chomeur professionnel cómo ha pasado los últimos 22 años de su vida alimentado por el Estado de bienestar:

¿Qué culpa tengo yo si mi país acepta desembolsar 10.000 millones de euros cada año para acompañar a sus parados, dos veces más que el resto de países de la OCDE?


(…)

En España, la evolución del discurso político-económico del PSOE en los últimos años (desde la oposición al Gobierno) ha desconcertado a propios y extraños al seguir una línea marcadamente continuista con la del PP. El ahora cacareado superávit presupuestario, saneamiento de las cuentas públicas e incluso propuestas como las del tipo único en el IRPF (muy defendida por Miguel Sebastián) muestran que parte de la izquierda no teme entrar de lleno en la senda capitalista. La cuota simbólica (de izquierdas) que pierde en economía la gana en otras propuestas, más disparatadas pero que no amenazan el desarrollo económico, véase nacionalizar la historia o alianzas civilizadoras.

Actualidad, Cine y tvDecember 17, 2006 11:54 pm

Con una batalla (algo cutre y descafeinada) entre Santa Claus y Jesús, South Park iniciaba su aventura televisiva de la mano de Matt Stone y Trey Parker, hace ya diez años.


En el último número de la revista Reason, Parker reivindica este episodio piloto como la base filosófica de la serie: la caricaturización de los dos extremos y el desconcierto de los que se quedan a medio camino.

Parker: To some degree, South Park has a simple formula that came from the very first episode [“The Spirit of Christmas,” which featured Jesus and Santa fighting over who owned the holiday]. There was Jesus on this side and there was Santa on this side, there’s Christianity here and there’s Christmas commercialism here, and they’re duking it out. And there are these four boys in the middle going, “Dude, chill out.” It’s really what Team America is as well: taking an extremist on this side and an extremist on that side. Michael Moore being an extremist is just as bad, you know, as Donald Rumsfeld. It’s like they’re the same person. It takes a fourth-grade kid to go, “You both remind me of each other.” The show is saying that there is a middle ground, that most of us actually live in this middle ground, and that all you extremists are the ones who have the microphones because you’re the most interesting to listen to, but actually this group isn’t evil, that group isn’t evil, and there’s something to be worked out here.

Except when it comes to Scientologists. They’re all fucked up.

ConspiracionesDecember 12, 2006 3:35 am

El veterano conjunto de humoristas Les Luthiers se adelantaron a Bruno Cardeñosa al realizar una oda al marciano en su sketch Fronteras de la Ciencia:


No obstante, y por mucho que algunos reclamen el Premio Principe de Asturias para el conjunto argentino (vía El retorno de los charlatanes), las reflexiones de Bruno poseen una profundidad filosófica difícil de encontrar hoy en día entre unos intelectuales y científicos dominados por la planetofobia:


Bruno C. y la historiografía del futuro.

Cine y tv, EconomíaDecember 11, 2006 12:10 am

He aquí otra serie documental sobre la globalización que no veremos en TVE: Commanding Heights (La batalla ideológica por la economía mundial), realizada en 2002 por la PBS (la televisión pública norteamericana) y adquirida por Documanía, que la ha emitido en seis capítulos de una hora. Todos ellos se pueden descargar en el emule.

El documental parte de uno de los momentos decisivos del siglo XX: la controversia entre Hayek y Keynes por definir el modelo económico que debía guiar el desarrollo de los países occidentales tras la crisis de los 30 en Estados Unidos. Describe la victoria inicial de las tesis de Keynes y la consecuente marginación del autor de Camino de servidumbre . Posteriormente aborda la crisis del keynesianismo y el triunfo de Hayek con la llegada al poder de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, así como la apertura económica de Chile y Polonia y su posterior democratización. En definitiva, enmarca la globalización económica en un proceso histórico y trata sus causas y consecuencias -positivas y negativas- con las palabras de Clinton, Friedman, Sachs o Thatcher.

Documentales como este ponen de manifiesto las carencias de la televisión pública en España. No solo se trata de que la mayoría de los documentales sobre economía sean panfletos de izquierda, sino de que sus autores ni siquiera creen necesaria una mínima teorización sobre un fenómeno económico para ganarse el aplauso del 2% de cuota de pantalla. Basta con rumiar los lamentos de Saramago, combinados con unos toques de anarco-mojigatismo de Manu Chao y agregar falacias post hoc ergo propter hoc de manual para construir una visión supuestamente social y humanista -comprometida, por supuesto- sobre la globalización.

Quizá en lugar de provocar a TVE pidiendo la emisión de un documental decididamente liberal deberíamos exigir de la televisión pública una mínima responsabilidad con los panfletos de izquierdas. Que en vez de a Eduardo Galeano nos pongan a Stiglitz. Ya sería algo.

 
Actualización (6 de septiembre de 2007): El documental puede verse íntegramente en Internet. Los tres capítulos están (hasta el momento) disponibles aquí: Episodio 1, Episodio 2, Episodio 3.
ConspiracionesDecember 10, 2006 1:34 am
Hace 10 años, en noviembre de 1996, conocimos el primer gran hoax de la nueva era digital. Pierre Salinger, secretario de prensa durante el Gobierno de Kennedy, saltó a la primera plana de los periódicos cuando afirmó que el vuelo T.W.A. 800 que se estrelló en Long Island había sido abatido por fuego norteamericano. Se trataba de una invención que llevaba meses pululando en la red pero que fue crédulamente asumida por Salinger y difundido a los medios de comunicación.

A partir de entonces, el número de bulos que circulan por la red ha crecido exponencialmente. ¿Quién no recibió en 2001 un e-mail que alertaba de un atentado masivo a través de la Coca Cola o una de esas cadenas inmensas que se reenvían en la creencia de que si se reúnen x remitentes Microsoft donará x dinero a x causa?  El 11-S multiplicó los rumores de hechos supuestamente silenciados a la prensa que nutrieron las teorías alternativas de algunos escépticos conspirativos (como ya hemos visto: I,II y III). A nivel español, el 11-M aún resulta más grave si se tiene en cuenta que la teoría de la conspiración la comandan medios de comunicación con cierta solvencia.

La capacidad crítica de muchos internautas ha puesto en entredicho la mayoría de las grandes invenciones que circulan en la red. Fenómenos como el de Hoaxbuster son una respuesta sensata a la calumnia gratuita y a la fabricación de teorías de la conspiración a la medida ideológica de cada consumidor. Pero la web 2.0 también sirve como plataforma de difusión de los bulos. Hoy mismo, entre las noticias más meneadas se encontraba un panfleto de la agencia Red Voltaire -dirigida por Thierry Meyssan, el conspirador más famoso del 11-S e íntimo amigo de nuestro Bruno-.
 
Después de todo, quizá Finkielkraut tenga razón.