En el pasado los políticos nos prometían crear un mundo mejor. Ofrecían distintas formas de alcanzarlo: el comunismo, el capitalismo, el socialismo, el liberalismo… Su poder derivaba de una autoridad basada en una visión optimista de un futuro mejor para todos. Todas esas ilusiones y utopías fracasaron. Y hoy, la gente ha perdido la fe en las ideologías. Los políticos son percibidos como meros gestores que administran la vida pública, y en ocasiones incluso aprovechándose de ello. (…) En vez de repartir sueños, ahora los dirigentes prometen protegernos de las pesadillas. No nos aseguran educación y sanidad de calidad, viviendas para todos,… pero se comprometen a rescatarnos de peligros terribles… que no podemos ver y que no comprendemos.
Lo curioso por parte de muchos de los que aplauden este documental es ver lo selectivo de su escepticismo y sentido crítico a la hora de evaluar otro tipo de alarmismo muy en voga en el discurso de ciertos Gobiernos. En cualquier otro asunto, uno despejaría la siguiente profecía apocalíptica de Tony Blair con un recurso zapateril a las mentiras de la guerra de Irak (si nos mintió con las armas de destrucción masiva…), y santas pascuas:
Pero tratándose del cambio climático, hay que darle el beneficio de la duda al bueno de Tony, incluso ceder ante el oligofrénico Al Gore y sus verdades incómodas. Supuestamente, su alarmismo no tiene nada que ver con el que motiva su política en materia internacional: está basado en hechos científicos probados, mientras que el terrorismo internacional formaría parte de una superstición o un maniqueísmo muy primario.Ignorar el cambio climático de la Tierra puede tener consecuencias desastrosas para la economía. La consecuecias serían similares a la gran depresión de 1930. Pero es además, los efectos sobre el clima pueden crear 200 millones de refugiados
Naturalmente, existen científicos nada convencidos de que el ciclo climático que vivimos esté condicionado más por la emisión de CO2 que por las variaciones solares. Ya se ha comentado aquí algo del Consenso de Copenaghe dirigido por Lomborg y sus conclusiones sobre el protocolo de Kyoto. La iniciativa ha tenido poco eco mediático, aunque mucho más que ciertos análisis climáticos de fondo menos efectistas (y por lo tanto: rentables) que los que acostumbramos a ver. Como ejemplo, un artículo de la Real Sociedad Geográfica Española firmado por Maria Rosario Ojeda Martín y Juan José Sanz Donaire: ¿Se acentúan ahora las catástrofes climáticas en España?
El informe es una sencilla recopilación de estadísticas y explicaciones que relativizan el ascenso de temperaturas y lo encuadran dentro de un ciclo nada anormal históricamente, similar a otros que se han producido a lo largo de los últimos 150 años. Por otra parte, el artículo cuestiona el dogma de fe que asocia el calentamiento global al aumento de fenómenos climatológicos extremos, no existe tal aumento:
El artículo completo se puede leer aquí (Pdf) y en el foro de MeteoRed también se puede encontrar un animado debate sobre el tema. Por esta vía llego a una noticia sobre dos científicos rusos que prevén… ¡un enfriamiento de la tierra! en base al ciclo solar que comenzará en 2012. Menos mal que Estados Unidos tiene un arsenal muy completo con instrumentos que aceleran el calentamiento global.


Curiosamente, en el corte de Bombas para la paz donde Fernán Gómez disertaba al modo “Alicia” en la asamblea de la ONU, también se especulaba sobre armas meteorológicas. En aquella ocasión se trataba de la Unión Soviética, que intentaría derretir el polo norte para crear un nuevo territorio fértil (con lo que Europa quedaría sepultada).
El “calentamiento global”, tanto si existe como si no, es un asunto científico. No debe ser un tema político. Incluso si Al Gore es un publicista oportunista, podría ser aún cierto que hay influencia entre la emisión de CO2 y el “cambio climático”.
O no.
El escepticismo de “Cine y política” y de muchos pundits y comentaristas conservadores en este
asunto (Barcepundit, y otros) también parece algo incompleto, basado en meras sospechas político-partidarias, pero no en una certeza racional.
Comment by Eduardo — November 28, 2006 @ 2:14 pm
Cierto que el estudio del cambio climático debe limitarse al campo científico, pero desde el momento en el que se instrumentalizan ciertos argumentos y se silencian teorías alternativas (o complementarias) nada descabelladas y con base científica, es lógico que se considere también un tema político. Y ahí ya se tiende a jugar con reduccionismos (de una parte y de otra).
Comment by Whitard — November 28, 2006 @ 4:31 pm