Existe una regla no escrita en periodismo que recomienda obviar cualquier referencia a casos de suicidio, a menos que el cadáver sea famoso y su tratamiento redunde en la mejora de audiencia. Salvo excepciones poco habituales, los suicidios forman parte de un tabú mediático porque alguien (no sabemos en base a qué) ha decidido que la descripción de los hechos incita a su recreación.
En el ensayo multimedia The Ardoyne Suicides, los creadores olvidan las convenciones para tratar la ola de suicidios que vivió esta comunidad norirlandesa durante varias semanas del año pasado y en la que los algunos jóvenes cobraron un negro protagonismo. Sin llegar al extremo de Albania, los casos de Irlanda del Norte recuerdan que un escenario de paz militar no necesariamente abre horizontes sociales.
PD: Avanti tiene razón: ese alguien ha decidido… sugiere un mimetismo que, afortunadamente, no se ajusta del todo a la realidad. Y como prueba, una de las mejores crónicas de no ficción que he leído (nada que ver con truños capotianos): Se me acaba la batería, besos a todos, publicada por Mar Vallecillos en la desaparecida revista Lateral.


Muy potente este post. Lo que más me ha llamado la atención es tu comentario sobre ‘alguien ha decidido…”. Te voy a provocar:ese alguien piensa que actuamos por mimetismo, como monos.En cualquier caso resulta interesante para ser indagado.Es cierto,en los medios es práctica prohibida comunicar los suicidios y yo lo he tenido que hacer.Pero pienso si en ocasiones, al no difundirlo, se evita más dolor a quienes quieren al suicidado.
Comment by avanti — November 20, 2006 @ 12:02 am
Corregido. Échale un vistazo al artículo. Es un tochazo pero creo que merece la pena.
Lo que no tengo tan claro es lo del sufrimiento de los seres queridos. Si bien el periodismo no debe ahondar gratuitamente en el dolor, tampoco debe renunciar a describir los hechos.
El argumento que empleas es similar al de quienes se oponen a la emisión de fotografías cruentas en los atentdos terroristas. Yo, respetando mucho el dolor de Pilar Manjón y la indignación de quienes piensan como ella, considero fundamental poner rostro a la víctima. De lo contrario tendremos atentados blancos, como en el 11-S: sobredosis de barras y estrellas a media hasta, que el terrorismo solo ataca símbolos.
Me desvío… El equilibrio es complicado pero llegado el momento creo que deberíamos obrar con criterio profesional y no por mandatos sentimentales. ¿No crees?
Comment by Whitard — November 20, 2006 @ 1:07 am
Pues en esencia estoy totalmente de acuerdo contigo Whitard, pero aún recuerdo el caso de Omayra,la niña de los ojos llenos de vida que iba siendo carcomida por el agua sucia.Yo no lo hubiese dudado y hubiese hecho lo imposible por sacarla de aquel maldito pozo.Sí ya sé que no es un suicidio, pero tampoco los crímenes terroristas.
Pero el tiempo de acostarme llega y ahora mismo estoy cansado.Te agradezco tu referencia a mi comentario y, cómo no, intentaré reflexionar sobre el conflicto entre sentimiento y profesionalidad.A tí tampoco se te escapa que hay muchos matices.Por indicar uno: no es lo mismo ‘tener que’ comunicar un suicidio de alguien egregio,famoso,vaya:un newsmaker, que de alguien anónimo…hasta que es publicado.Añado otra ligera reflexión, sobre el ‘como’ de la noticia:cuando la fuente deja escapar algún suicidio, como sabes suele darse sólo las iniciales de la persona que, por cierto, a modo de colofón, siempre me provoca la pregunta de si fue valiente ó cobarde…No sólo es que los periodistas oculten los suicidios, es que en la sociedad hay también algo así como un velo para no querer verlos,no crees?
Saludos cordiales.
Comment by avanti — November 21, 2006 @ 1:00 am
Acabo de leer “Se me acaba la batería…”. Me ha impresionado.Creo que por el excelente trato dado al contenido, en este caso es ineludible dar el nombre íntegro del protagonista.
El reportaje está muy bien trabado y transmite la pena y la rabia de una situacion injusta con resultado de muerte.¿O fué suicidio?
En cualquier caso,-y ya lo decías al principio-,no suelen ser noticia los suicidios excepto en casos muy destacables.
este asunto merece más tiempo por mi parte.
Me ha gustado este post. Invita a la reflexión, nada sosegada, ni rpofesional ni personalmente, no crees?
Saludos Whitard
Comment by avanti — November 21, 2006 @ 1:22 am
Yo tampoco lo tengo claro, que conste, avanti. De hecho he leido muy pocas cosas sobre este tema. Creo recordar que Arcadi Espada le dedicó algún post pero poco más (salvo artículos sobre el “efecto Werther”).
Supongo que la actitud de los periodistas va pareja a ese recelo en la sociedad y el caso de esa niña (que no viví y apenas conozco) aumenta los filtros para evitarel amarillismo.
Por cierto, disculpa por el retraso en la publicación de los comentarios. No sé qué pasa que me obliga a filtrar algunos y otros no.
Buenas noches.
Comment by Whitard — November 21, 2006 @ 2:11 am
Es un placer pasar por tu casa, Whitard.
Espero que no se me olvide escribir un post sobre el tratamiento del suicidio en los medios.Tengo la sensación de que es algo muy importante, además de educativo para mí.
Buenas noches.
Comment by avanti — November 22, 2006 @ 12:52 am