La apropiación de estrategias de resistencia pacífica como la huelga de hambre por parte de asesinos consumados entra dentro de lo razonable de este curioso proceso de paz que apenas intuimos. Los carniceros patriotas han pasado de cazar símbolos a golpe de tiro en la nuca a masticar retórica del apartheid y buscar un Nelson Mandela para la causa (dieron con un Idi Amin, pero el símbolo permanece en pie). Es un avance, y es muy poco probable que los veamos caminar más allá.

Es más, el único efecto fácilmente deducible del fin del terrorismo es la agudización la infamia revisionista. Preparémonos para el aluvión de novedades de Txalaparta con la correspondiente dosis de pastorales etarras, odas al molotov y nostalgias de carnicería. Preparémonos para las ceremonias de la Nierga juntando a victimas y verdugos. Para perdones cínicos y comprensiones aberrantes. Preparémonos, porque la alternativa es brutal.

Mientras tanto, y responidendo al meme, al etarra De Juana le serviría algo digno de su fino paladar. Charcutería para un experto en la materia: