ActualidadNovember 3, 2006 2:16 am
Ciutadans, la extrema derecha y la miopía mediática
Resulta curiosa la lectura electoral del fenómeno de Ciutadans por parte de muchos opinadores compulsivos de la plana mayor de los grandes medios. Incapaces de explicar el auge de una formación nueva, ninguneada por los medios públicos y privados, han encontrado un filón en lo que ya dijeron cuando surgió el primer manifiesto por un nuevo partido político.
Rafael Torres en 60 segundos tachaba a Arcadi Espada de ultraderechista, Pilar Rahola los llama lerrouxisas, el editorial de Cinco Días los describe como "una opción radical y revisionista"… y son solo algunas de las muchas reacciones alarmistas del establishment. Para más, el blog de prensa de Ciutadans.
Sería absurdo tomar en serio estas acusaciones pero me parecen significativas de la empanada mental que algunos analistas tienen sobre la progresión del discurso de extrema derecha en este país. A diferencia de otros países receptores de inmigrantes, en España el rechazo a la inmigración no se articula en una extrema derecha clásica ligada al Estado-nación y con un referente totalitario propio (en este caso, el franquismo). Por el contrario, se expresa como afirmación reivindicativa de comunidades que hacen profesión del victimismo, disculpando los excesos etnicistas en una historia de represión lingüística e identitaria.
Un artículo del Real Instituto Elcano lo pone más claro:
En España no existe por ahora ningún partido de ámbito nacional de este tipo con posibilidades electorales y hay muchas razones para confiar en que un partido así no vaya a aparecer próximamente. (…)La situación es diferente en el caso de los nacionalismos propios de Comunidades Autónomas, como el catalanismo. Cataluña es la única región en España en la que se han producido declaraciones públicas de líderes políticos de mucho peso definiendo la inmigración actual como una amenaza a la identidad nacional. Esta es la única Comunidad Autónoma española que combina un fuerte nacionalismo propio con una alta presencia de inmigrantes, ya que ni el País Vasco ni Galicia tienen una inmigración alta, y muchos de los inmigrantes que recibe Galicia son gallegos de origen, retornados de América Latina.
El carné por puntos para inmigrantes que proponía Artur Mas o las reticencias -por razones de identidad- de Carod a la inmigración son solo dos casos recientes que, de ser propuestas del PP (o del PSOE) en clave españolista recibirían palos de todas partes.
La izquierda catalana (y las que vendrán), vendida a los ingenieros de la identidad, se ha quedado sin un referente claro para el desarrollo de una política progresista en torno a la inmigración. Y por política progresista no se entienda la apertura de fronteras y papeles parta todos, sino una actitud sincera y despaternalizada que considere tan propia la cultura del que llega como la del que ya estaba (sin privilegios históricos), en la que sólo la ley ponga los límites. Sin embargo, los miopes de turno (Culla-i-Clara, Pilar Rahola, etc.) estigmatizan a una nueva y aún minoritaria formación por los apoyos mediáticos que ha recibido (suman dos más dos y les da cinco).
La extrema derecha, a pesar de los jugueteos retóricos del Presidente Rodríguez, no se concentra en un partido de ámbito estatal, probablemete se difumine en un abanico más amplio de partidos con un discurso transversal de afirmación nacionalista. De momento -y afortunadamente- sólo vemos los síntomas.
PD: Hace ya algunos años (en pleno pujolismo), Antonio Santamaría sacó un artículo impecable sobre el concepto de lengua propia que inspiró a alguno de los promotores del partido. Pero no se fíen, este tío también es de extrema derecha, lo de ser director de El Viejo Topo es pura fachada.

