Actualidad, ConspiracionesOctober 14, 2006 4:06 am
El ácido bórico y la banalidad del mal
¿Cuando se agota una teoría de la conspiración? ¿Es posible derrotar por la vía argumentativa o de la simple exposición de hechos a las versiones alternativas, cortadas a la medida de cierto antojo político? El tratamiento del 11-S en multitud de sitios de internet (como ya se ha hablado aquí y aquí) es una triste prueba de que, ante ciertas tragedias, puede más el afan conspirativo (en busca de una reafirmación ideológica) que la pura racionalidad. El 11-M, no escapa a las fauces de ocasionales conspiranoicos.
Occam es siempre el enemigo a batir. Todo es demasiado simple para ser cierto, existen intereses ocultos (que apenas intuimos mediante pruebas mínimas) y partidos y sectores políticos inequívocamente beneficiados, y por tanto sospechosos de complicidad.
Y también está la constante apelación a la "duda razonable" como cheque en blanco para la fábula. FJL se preguntaba una de tantas mañanas cómo unos "moritos" de Lavapiés iban a ser capaces de perpetrar el mayor atentado de la historia de España. "No encaja, y el ciudadano tiene derecho a saber". Queremos saber: una coartada genial, sabiamente explotada las horas posteriores al 11-M y ahora reivindicada por otros para dar rienda suelta a la imaginación. Ya decía Pla que es más fácil creer que saber.
Ante este panorama, resulta curioso el señuelo que pone frecuentemente Aznar cuando sugiere la conexión de ETA en el 11-M: el estudio sobre la estrategia islamista. Naturalmente, todos coincidimos en que conocer los detalles de un atentado de tal magnitud ayudará a entender las estrategias del nuevo terrorismo internacional. Pero si a algo no ayuda precisamente la teoría de la conspiración es a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de los atentados de Madrid.
Mientras los periódicos sacan a pasear a sus bulldogs de partido y se enzarzan en una batalla campal en torno al ácido bórico (como dijo Arcadi Espada -ay si Arcadi no escribiese para Pedro J-: la coincidencia en el uso de ácido bórico es menor aún a la de ser terroristas), olvidamos reflexionar sobre las nuevas amenazas que enfrentamos. La hipótesis de una conexión con ETA no deja de ser tranquilizadora, en la medida en que nos conduce a métodos de prevención y combate conocidos. Ese amortiguador desaparece en el 11-M: no hay un núcleo social claro para explorar, desaparece el soporte político, el enemigo se diluye. Y, sin embargo, el terrorismo es plenamente operativo. La banalidad del mal se dibuja así en su perfil más terrible, el terrorismo se convierte en una franquicia que cualquiera puede explotar en nombre de cualquier idea. A un módico precio.
Parece poco alentador que tras dos años y medio, algunos periódicos y emisoras de radio sigan buscando lazos con ETA, mientras otros viven instalados en la certeza de la vinculación con Irak. Dos caras de la misma moneda.


Desde el principio, nunca me convenció la versión “alternativa” de El Mundo y socios. Y no digo que no puedan tener razón…pero ni “intuitivamente” ni por constancia racional me convencieron.
El caso es que, observado desde el punto de vista táctico-político (poniendo entre paréntesis la verdad o falsedad del asunto) la jugada podría salir bien. Si realmente el gobierno ha manipulado u “ocultado” información significativa sobre el 11 M, el descrédito caerá como una losa sobre el PSOE. Si no es así, la conspiranoia siempre encontrará nuevas razones para cuestionar la “versión oficial”, en virtud precisamente de su propio mecanismo de argumentación.
Comment by Eduardo — October 14, 2006 @ 2:15 pm
Whitard, yo también creo en tu conclusión de las dos caras de la misma moneda,porque hay indicios (publicados, que no implica que sean ciertos)en apoyo de ambos argumentos.
Para los conspiranoicos valen,-de memoria-, artículos como uno de Carmen Gurruchaga sobre viajes y encuentros entre etarras y jihadistas en Afghanistán, la detención en un pueblo de Cuenca, poco antes de las Navidades de 2003 de un seguidor del ‘movimiento nacional de liberación vasco’ con media toneladas de explosivos, las mochilas de Baqueira Beret…Para los que apoyen la tésis ahora oficial, un documento de la inteligencia noruega, conocido (muy poco) meses antes del atentado, la participación (nada en vanguardia) de soldados españoles en Iraq y, sobre todo, los datos que maneja Del Olmo, recogidos ’sbre el terreno’, ‘en caliente’.
E incluso, en favor de no sé quienes, se difundió por la red un hipotético comentario pronunciado en Ferraz, según el cual en el PSOE, a pesar de las encuestas favorables al PP, dos ó tres meses antes, tenían que estar ‘tranquilos, porque va a haber un misilazo’).(No me lo invento).
Respecto del enjuiciamiento por la opinión pública (y críticas en contra) de los autores materiales de la masacre quedaría pendiente hacer lo mismo también respecto de los autores intelectuales.
Lo que sí considero que es más que un juego de caras dobles una peligrosa espiral es la atribución al PP de la responsabilidad en los hechos y el contraataque de que quienes acusaron intentan encubrir a los autores.
Me da la sensación de que la navaja de Occam se queda muy corta, tanto como el proceso judicial…
Saludos.
Comment by avanti — October 15, 2006 @ 5:16 pm
La conspiración siempre se abre paso, si no es con el informe del ácido bórico será con otra revelación, casualidad sospechosa, etc. Esto es como el cuento de la buena pipa, no tiene fin.
De todo esto lo que más me sorprende es el alineamiento de tanta gente (bloggers, columnistas, redes liberales) con FJL: ¿tan rematadamente bien va este país como para que el principal tema de discusión sea la fábula sobre el 11-m?
Estoy de acuerdo en que se ha sido muy injusto con el PP en ciertos medios. La gestión de la información creo que fue algo torpe pero no manipuladora. Y la vinculación con Irak (un axioma para muchos) me parece una vileza, muy propio de quienes ponen almohadas al fanatismo y los visten de nuevos parias de la tierra.
Comment by Whitard — October 16, 2006 @ 3:34 am