Poco se sabe de él pero todos los datos apuntan a que la figura de Kim Jong Il representa el último reducto de la larga estirme de tiranos que tomaba apuntes de las proezas del estalinismo. Kapuscinski comentaba en El Imperio una anécdota muy representativa del régimen de terror de la era soviética: un hombre al que se le manda colocar una estatua del lider supremo del PC tiene la infeliz idea de transportar el artefacto con una cuerda atada al cuello, como resultado de la ofensa a Stalin acaba deportado en Siberia. En un artículo reciente, previo a la prueba atómica, Jorge Edwards ponía un ejemplo igualmente identificativo del padre y predecesor de Kim Jong Il :
 
Me acuerdo ahora de un poeta venezolano de origen árabe que había sido contratado como traductor en Corea del Norte. Los documentos que debía traducir estaban encabezados por páginas enteras con la enumeración de los títulos de Kim il Sung, el Líder Máximo de allá. Nuestro ingenuo poeta, militante del comunismo venezolano, empezó a resumir esos títulos, esto es, a quitarle atributos verbales al jefe supremo, al padre de los pueblos, al benefactor de la patria. Un buen día fue llevado por funcionarios de la Seguridad desde su oficina de traductor a una celda de castigo. Estuvo allí varios años.
 
Se dice que el bueno de Kim está obsesionado con el cine de Hollywood. No sabemos si conocerá la genial Team America, de los creadores de South Park, pero parece que -a falta de un Barbet Schroeder que haga lo que este con Idi Amin-, el retrato de Matt Stone y Troy Parker será el único del desmesurado lider norcoreano.