La bufonada de Hugo Chavez ante la ONU -tachando a Bush de diablo y promocionando un libro de Chomsky- despertó risas y aplausos entre los representantes de los 192 países que el 16 de Octubre decidirán quién va a sentarse los próximos dos años en el Consejo de Seguridad de la ONU. Chávez lleva meses haciendo promoción de la candidatura de Venezuela a lo largo y ancho de todo el mundo, reivindicándose como la personificación del antinorteamericanismo. Así que no sorprende a nadie que acuse a la Administración republicana del 11-S o que se prodigue en un discurso propio de los camaradas del MSV. Quizá peque en exceso retórico para disimular la evidencia delatora de las estadísticas, pero lo más probable es que se crea realmente el mesías del Tercer Mundo.
Pero Chávez se está pasando de bufón. Tanto es así que sus socios del Mercosur, que lo votarán en bloque en Octubre, ponen matices a su sí y le reprochan su particular forma de entender la diplomacia. Más lejos ha ido España, que según el presidente de Guatemala, Oscar Berger, ha anunciado el apoyo a su candidatura en detrimento de la de Venezuela. A pesar de los gestos de simpatía que regaló Chávez a Zapatero desde la Conferencia de los No Alineados -o precisamente por ellos-, el Gobierno socialista se distancia del mesianismo bolivariano y camina de la mano de Washington en la ONU.
Aún así, parece que Venezuela cuenta con más votos asegurados el 16 de Octubre, pero no la mayoría. Andrés Oppenheimer hace cuentas sin deshacer la incógnita en favor de ninguno de los dos candidatos iniciales, es más, no descarta una sorpresa de última hora que deshaga el entuerto.

