El 11-S en la literatura negacionista (II)
Loose change sigue haciendo estragos. En los actos de conmemoración del 11-S, en la Zona Cero, continuaron su exitosa campaña de marketing conspiranoico, vendiendo -o regalando, no sé- 7.000 DVDs del famoso documental y 300 camisetas en menos de una hora. Es curioso que se relance la teoría conspirativa cinco años después del atentado con datos y supuestas evidencias que no son nuevas. La conspiración más grande de la historia de EEUU y siguen apelando a testigos que en un primer momento dijeron x, medios que el 11-s dieron datos confusos… Es sintomático que no tengan nada nuevo que decir sobre el supuesto misil (ninguna prueba física o visual), sobre las cajas negras, las pruebas de ADN y ya no digamos de explicar dónde habrían ido a parar los aviones que desaparecieron. Se han quedado anclados en el tiempo, sin más madera que la confusión inicial en los atentados y dudas razonables que cualquier ingeniero sabría responder. Lo triste es que no necesitan más para llegar a la gente.

Los dos responsables del documental participaron en un debate de Democracy Now (en la página se puede visionar y leer la transcripción) con un periodista y un editor de la revista Popular Mechanics. El debate no depara ninguna novedad, pero me quedo con una idea de uno de los periodistas de Popular Mechanics:
…this is a wonderful example of how conspiracy theories work. Any time there’s a little bit of doubt, a little bit of area where we don’t know everything, then the answer immediately is, well, someone must have blown it up. It’s a form of argumentation that’s also used by creationists. If they can find one little gap in the evolutionary record, they say evolution’s a hoax. Or Holocaust deniers -
Actualización: Hugo Chávez se apunta a la conspiranoia, qué sorpresa.

