En 1962, Leni Riefenstahl viajó por primera vez al corazón de Sudán, a las montañas de Nuba, en el centro del país más grande de África. La otrota cineasta oficial del III Reich fue la primera mujer blanca acreditada por el Gobierno de Jartum para visitar una zona que hasta entonces Occidente desconocía casi por completo. En las montañas dio con una cultura milenaria fascinante que no conocía tabúes morales, una sociedad solidaria y autosuficiente y unas personas en su mayoría respetuosas y tolerantes con el forastero. De esta experiencia surgieron reportajes fotográficos y un libro bastante polémico en el que muchos críticos leyeron una nueva nueva apología del nazismo (como Susan Sontag)

En cualquier caso, al margen del discurso que pretendiese apuntalar la alemana, aquellas fotografías de hombres y mujeres desnudos que luchaban y amaban sin andamiajes religiosos resultaron incómodas a los musulmanes más fundamentalistas. En 1983, el Gobierno de Sudán decretó la sharia e intensificó su campaña de islamización del centro-sur del país y se cebó especialmente con los nuba. A partir de entonces las tribus tuvieron que hacer frente a deportaciones masivas, ataques del Ejército y el hostigamiento religioso que trataba de dinamitar aquella horrenda cultura tan permisiva y libertina.

 ¿Qué ha sido de los nuba más de cuarenta años después de la llegada de Rifenshdall? Muchos han muerto por causa de los bombardeos del Ejército sudanés, otros han sido desplazados y entre los que quedan han anidado las dos religiones mayoritarias, el Islam y el cristianismo. Sin embargo, no es esta nueva confluencia de religiones la causa de sus males, de hecho Jartum considera a los musulmanes de las montañas Nuba tan perniciosos como los cristianos o los animistas (nada raro, por cierto), sino el hostigamiento oficial la indiferencia internacional.

Fotografía de Antonio CoresEl drama de los Nuba es una muestra más, de entre miles, de que la hidra islamista no conoce excepciones, ni cristianas ni musulmanas. Resulta desolador el apagón mediático sobre Sudán. A pesar de la intensa campaña diplomática y de la ayuda estadounidense, Darfur parece no formar parte de la llamada “guerra contra el terror”, aún siendo el país que más lo ha sufrido. El día que forme parte de la agenda es probable que surjan nuevos fantasmas de Guerra Fría (no en vano, China y Rusia son los principales surtidores de armamento a Jartum y los que más trabas ponen en la ONU al sancionamiento de la violación de los derechos humanos en Darfur).

El fotógrafo español Antonio Cores también conoce a fondo la cultura de los Nuba. Vivió entre ellos ya en los 80 y ha celebrado numerosas exposiciones. En su web podemos visionar un reportaje bastante interesante que nos da una idea de cuánto han cambiado las cosas en las montañas Nuba y cuán poco a ojos de Occidente.

 
Coda: Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el islamismo.Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales convocamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares para todos. Ayan Hirsi Ali, Salman Rushdie, Henri-Levy, etc.
 
PD: Entiéndase todo lo anterior como una variación sobre las últimas noticias que nos llegan de Sudán, eclipsadas por las de la reconstrucción del Líbano