Periodismo, ActualidadSeptember 30, 2006 3:23 am

“Ahora estoy en una situación personal catastrófica. Me han enviado varias amenazas de muerte, y he sido sentenciado a muerte por organizaciones del movimiento al-Qaeda. […] En las páginas webs condenándome a muerte hay un mapa mostrando cómo llegar a mi casa para matarme, tienen mi foto, los lugares donde trabajo, los números de teléfono, y la fatwa de muerte. […] No hay lugar seguro para mí, tengo que suplicar, dos noches aquí, dos noches allá. […] Estoy bajo constante protección policial. Debo cancelar todas las conferencias planeadas. Y las autoridades me urgen a seguir desplazándome. […] Todos los costes corren a mi cargo, incluyendo alquileres con un mes o dos de adelanto, los costes de desplazarme dos veces, gastos legales, etc.

Es bastante trsite. He ejercido mis derechos constitucionales, y me castigan por ello, incluso en el territorio de la República. Este asunto es también un ataque contra la soberanía nacional -reglas extranjeras, decididas por fanáticos con mentes criminales, me castigan por haber ejercido un derecho constitucional, y soy sujeto, incluso en Francia, de grandes daños.”

Esta es parte de la carta que el filósofo Robert Redeker escribió a su amigo Andre Glucksman después de publicar un artículo en Le Figaro criticando la violencia patrocinada por el Islam. No bastó con la censura de Egipto al diario, ni con la retirada del artículo de la web, ni con las excusas de Le Figaro, ni con que su editor pidiese perdón y lamentase haber publicado el texto. Nunca es suficiente. Siempre quedará habrá alguna coartada que sirva de paraguas al chantaje totalitario, alguna noble causa legitimadora que motivará el compromiso de grandes intelectuales, esos de los que despotricaba Redeker.

En un gesto de dignidad democrática, Villepin ha salido en defensa de Robert Redeker. Es bueno que los políticos no se desentiendan y apoyen públicamente la libertad de crítica de los periodistas, pero también es un síntoma de anormalidad nada esperanzador que la solidaridad venga más desde los representantes públicos que de colegas y compañeros.

(Vía Disculpen las molestias)

Actualidad, Cine y tv, ConspiracionesSeptember 28, 2006 11:02 pm
De las muchas leyendas urbanas del 11-S que pululan por la red (ya comentadas en este blog aquí y aquí), la que mejor han rentabilizado los conspiracionistas es aquella según la cual 4.000 judíos fueron alertados por el Mossad y no fueron a trabajar la mañana que se produjo el atentado. Protocols of Zion es un documental de la HBO que prueba la falsedad de estos y otros mitos que han difundido medios árabes (pero también norteamericanos y europeos). El documental toma como referencia los protocolos de la biblia del antisemitismo y los va negando uno a uno.
 
Puede parecer trasnochado dar importancia a un libro que nadie en su sano juicio tomaría en serio, pero lamentablemente la obra sigue siendo un título de referencia para algunas personas. En Egipto, una televisión realizó con gran éxito una serie basada en el libro. Aunque, viendo el documental, no es esto lo que más nos choca….

El siguiente clip y todos los que se insertan en el documental están disponibles en Memri:


 
 
¿Formará parte Matisyahu del plan sionista para dominar el mundo?

Actualización: el documental puede verse íntegramente en Google Video.

ActualidadSeptember 27, 2006 11:19 pm
La firme crítica de Angela Merkel (secundada por democristianos y socialdemócratas en Alemania) ante la censura de una ópera en la que Jesucristo y Mahoma aparecían decapitados, es un gesto de firmeza democrática que debe reconocerse y aplaudirse. Muy al contrario del discurso que Zapatero, Erdogan, George W. Bush o el Papa mantuvieron durante la polémica de las caricaturas de Mahoma, Merkel entiende que la libertad de expresión no debe atender a criterios de oportunidad, que prescindir de la crítica a la religión por la amenaza del terrorismo supone aceptar el chantaje y seguir el juego a los extremistas. En definitiva, algo tan simple como que los derechos y libertades de una democracia no son negociables.

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Hoy, Tariq Ramadan, el portavoz más famoso de la comunidad musulmana en Francia y el resto de Europa, mantenía un chat en Le Monde en el que comentaba los tabúes y el temor que existe actualmente en el seno de Europa a las reacciones de los islamistas a raíz de las polémicas de las caricaturas y de las palabras del Papa. Ramadan pretende ejercer de puente entre ambas comunidades: insiste en la necesidad del diálogo, critica abiertamente la intolerancia de una gran parte de los musulmanes y llama a aquellos asentados en Europa a aceptar las leyes del país.

Pero muy frecuentemente su discurso adopta una retórica propia del islamismo más recalcitrante y antisemita. En un artículo de 2003 (rechazado por Le Monde y Liberation) Ramadan cargaba contra Finkielkraut, Henri-Levy y Glucksman (entre otros) porque consideraba que su compromiso con causas justas en conflictos como el de Ruanda o la ex Yugoslavia se diluía ante el conflicto israelo-palestino en forma de comunitarismo acrítico por su condición de judíos. La respuesta de Finkielkraut nos lleva a pensar que más que un paladín del islamismo, Ramadan es el síntoma de una sociedad viciada intelectualmente por prejuicios seculares.

Hoy dí con una interesante secuela a este affaire: un debate (vía Youtube) en France 2 entre Ramadan y Sarkozy que parte de la comentada polémica y acaba dejando en evidencia al escritor suizo en muchos otros frentes. Ramadan no soporta los embistes del Ministro de Interior de Francia y acaba dando muestras de una concepción inquietantemente débil de la democracia. Sobre la lapidación, llega a proponer una moratoria para establecer un debate de sabios y académicos islámicos para decidir qué hacer con ella. Y cuando Sarkocy insiste en preguntarle varias veces si los musulmanes deben aceptar las leyes de la República en materia de laicismo, sobre todo en lo que se refiere al uso de velo en las escuelas, lo único que es capaz de balbucear es un "bueno, se puede dialogar".

Sin embargo, de cara al gran público su discurso -aunque frágil- suele ser relativamente moderado. Fadela Amara, la presidenta de la asociación feminista Ni putas ni sumisas –que al igual que Ramadan, dice ser creyente musulmana- cargaba contra el intelectual en una muy recomendable entrevista a El País por su lamentable trabajo con los musulmanes de a pie:

R. La gente como Ramadán ha contribuido a la desintegración de la república y a la implantación del proceso comunitarista. Mucha gente de los barrios, discriminada, sin trabajo, piensa que Francia no les quiere. Mi generación se rebeló y salió a la calle. Pero Tariq Ramadán capitaliza nuestra frustración y nos lleva a otro discurso: en nombre del islam, reencontrad vuestra dignidad, afirmaos primero como musulmanes y después, eventualmente, como franceses. Lo paradójico es que a Ramadán, como va todo atildado y es un intelectual, lo invitan en todas partes y ha podido propagar su doble discurso: “limpio”, delante de los periodistas, pero otro muy distinto en los suburbios, y sabemos de lo que hablamos porque estábamos allí: las chicas a un lado, los chicos a otro. Su propuesta de una moratoria en la cuestión de la lapidación de la mujer es inadmisible. En Suiza, que jamás ha vivido en un país musulmán y que, como hijo de burgués, nunca padeció los problemas que tuvimos los hijos de obreros y tuvo acceso a todos los conocimientos. Su “islam moderno es para mí un islam fundamentalista.

¿Es Tariq Ramadan un farsante? ¿un impostor? ¿un posibilista? ¿un moderado? En cualquier caso, el mero hecho de que muchos lo consideren un interlocutor necesario, da fe de los escasos y débiles portavoces que la democracia tiene en ciertos sectores religiosos.

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PD (a modo de curiosidad)

La figura de Ramadan provoca fenómenos bastante curiosos, como por ejemplo poner de acuerdo a izquierda radical y derecha moderada. Bernard Cassen, líder de Attac, notable portavoz de la antiglobalización y colaborador habitual de Le Monde Diplomatique también se ceba con el intelectual suizo:

En Francia hay una situación específica, que, sin embargo, también existe en otros lugares: es la mala conciencia del colonizador, que provoca que su culpa no termine nunca de ser expiada. Es como un pecado original, que asume incluso quien ha luchado contra la colonización, hasta arriesgando. Yo, que participé en esta lucha cuando era estudiante, por ejemplo en la manifestación en Charonne donde hubo ocho muertos, no tengo nada que reprocharme personalmente, pero debería asumirme la responsabilidad de las desgracias de la colonización del XIX. Esta actitud está presente en la extrema izquierda y entre los Verdes: invitan a recordar, justamente, las derivaciones y los crímenes de este o aquel gobierno, endosando la responsabilidad al país entero, mientras muchos ciudadanos estaban en contra. Es decir, se opera una focalización sobre una parte de la historia colonial y postcolonial que determina el resto de los comportamientos.

(Salvando la famosa petición de disculpas, casi casi como Aznar.)
Periodismo, Cultura 1:47 am

P. ¿Adónde va Internet?

R. Lo ignoro. Aunque Internet haya cambiado nuestras vidas, este progreso tecnológico podría conducirnos a una regresión cultural. Borges nos contaba en Ficciones la historia de Funes o la memoria, este hombre que se acordaba de todo, de cada hoja que había visto en cada árbol, de cada palabra que había oído durante su vida y que, debido a su memoria total, era un perfecto idiota. La función de la memoria no es sólo conservar, sino también filtrar. La cultura es también un proceso de conservación y de filtración, por medio del cual sabemos quién era Hitler, pero no de qué color eran sus calcetines el día en que se suicidó en su búnker. Ahora bien, para un navegante ingenuo, Internet es Funes. Internet le dice todo sin decirle si tal o cual información es fiable. Si no se es un experto es muy difícil decir si un sitio dedicado, por ejemplo, a los platillos volantes es serio o delirante. Toda cultura está regida por los filtros de las enciclopedias (en el sentido del Larousse, pero también de repertorio de saber virtual compartido por una comunidad). Pero la enciclopedia puede decirnos cosas falsas, como las de principios del siglo XX, que nos hablaban del éter cósmico. ¡Si no se educa a los internautas para la navegación, acabaremos por tener 6.000 millones de enciclopedias, una por cada habitante del planeta!

Estas palabras de Umberto Eco en una entrevista a El País no parecen los lamentos de un tecnófobo desorientado ante la proliferación de contenidos digitales en la red, sino una seria reflexión sobre los peligros de la sobreabundancia de contenidos en la red. Este marco de enciclopedismo desatado es el caldo de cultivo de otras tendencias aún más inquietantes. Y es que al amparo de San Google no solo florece cultura y conocimiento, sino que también se expanden rumores y leyendas urbanas que obtienen el estatus de hecho o teoría a base de cliks y links, sin más criterio de mediación que la excentricidad o el carácter insólito de lo que se difunde. Hoy cualquiera puede convertirse en la estación repetidora de tesis disparatadas cortadas a medida ideológica y hacer que estas figuren en internet al mismo nivel que informaciones sólidas y probadas. Como decía Finkielkraut en una entrevista que cita Félix de Azúa:

 “El futuro de la cultura no es el desierto del silencio total bajo un poder aplastante, sino, más bien, la glosolalia, la exuberante volubilidad de una blogosfera planetaria. (…) La información, internet, ahogan las obras en un flujo textual informe, sin contenido. Y eso satisface cierta forma de igualitarismo. (…) No acabo de ver cómo podemos resistirnos a este fenómeno, ya que tiene para sí una doble legitimidad: la del progreso técnico y la de la democracia triunfante”

Y más Finkielkraut

 

P. Usted es muy escéptico respecto a los beneficios de los progresos tecnológicos.

R. Mire, yo comparto la idea de Hannah Arendt de que no existe libertad de opinión si no se sabe mantener la diferencia entre hechos y opiniones. Internet es el manicomio planetario, todo el mundo habla, todo el mundo expone su discurso pero no se cruza con el de los demás. La libertad de opinión son discursos distintos sobre un mismo relato, no una infinidad de relatos sobre un mismo hecho.

 

Este es el punto crítico, la distinción de hechos y opiniones desaparece en cierta medida en Internet. Como los alemanes que le respondían a Arendt que eso de que en su país estaban masacrando a los judíos era una opinión, hoy encontramos la red atrofiada por versiones fraudulentas de hechos probados. Que uno de los documentales más vistos en Internet sea Loose change (una pobre mezcla de rumores y desinformación que trata de probar que el 11-s es obra de la CIA) da una idea del potencial (y el éxito) de Internet para difundir el disparate.

En cualquier caso, no hay motivo para ser catastrofista. La red es un arma poderosa para la conspiranoia pero también facilita su refutación. Por cada Red Voltaire, hay un Malaprensa, Hoaxbuster o Snopes. Todo depende, como siempre, de la capacidad crítica del lector.

¿Que a cuento de qué viene todo esto? De una buena noticia:

…Aunque en la sentencia (…) dice expresamente que "no es objeto de este proceso ni de esta juzgadora pronunciarse sobre la realidad del fenómeno", para llegar a la absolución hubo que desmontar todos los informes con los que la SEIP pretendía validar sus conclusiones. Uno de ellos incluía párrafos copiados literalmente de la web ‘El Rincón del Vago’

(Entre esto y lo otro, a Bruno Cardeñosa le va a dar una taquicardia.)

Cultura, Cine y tvSeptember 24, 2006 7:57 pm
La serie de Matt Stone y Troy Parker regresa a las pantallas el próximo 4 de Octubre con nuevos capítulos de la 10ª temporada y además nos anuncian un DVD con los diez mejores capítulos de la serie para celebrar la década que llevan emitiendo desde Comedy Central. Entre ellos encontramos uno especialmente reseñable y al que debemos un proyecto que inspiró ni más ni menos que a la Alianza de Civilizaciones. Se trata de los Super Amigos, una alianza secreta de Buda, Krishna, Lao Tse, Joseph Smith, Mahoma y Jesucristo para acabar con una secta de seguidores de un mago estadounidense. Todos ellos están coordinados por Moisés, desde la nave central de los Super Amigos.
 
Lamentablemente, la polémica por las caricaturas en Dinamarca impidió a Stone y Parker retomar el personaje de Mahoma. Sin embargo se sacaron de la manga un capítulo doble bastante interesante en el que autoparodian la censura que sufrían por su propia cadena so pretexto de "no herir sensibilidades". En el episodio Guerra de dibujos se nos presenta una polémica por la emisión de un capítulo de Padre de Familia en el que aparece Mahoma en uno de los múltiples flash-backs de Peter Griffin. Cuando se anuncia la aparición de Mahoma en Tv, Al-Zawahiri proclama una yihad contra Padre de Familia y los adultos de South Park reaccionan enviando a sus hijos a un curso de Entrenamiento de Sensibilidad Musulmana y muestran su solidaridad con los musulmanes enterrando sus cabezas en arena.
 
En el episodio, Kyle logra que la libertad de expresión se imponga en la FOX y finalmente Padre de Familia se emite sin censurar, no así en Comedy Central donde en lugar de ver a Mahoma en su cameo en la serie de la FOX vemos una pantalla negra y unos subtítulos que nos dicen que la cadena no permitió mostrar a Mahoma. El capítulo de South Park concluye con la respuesta musulmana a Padre de Familia: unos dibujos animados en los que Jesucristo defeca sobre George W. Bush. Estos, por supuesto, sin censura de ningún tipo.
 
South Park está escrito en trazos gruesos, el humor es burdo y zafio pero a veces describe los conflictos actuales con más precisión que intelectuales reputados (lo cual no es muy alentador…). Así que espero que sigan 10 años más en la brecha de lo políticamente incorrecto, cargando contra ecologistas, comunistas, capitalistas, cristianos, judíos, musulmanes, demócratas, republicanos… Y que en ningún otro episodio tengan que soportar la censura de su cadena ni las presiones de reputados cienciólogos.


Todos los episodios de South Park pueden verse en versión original aquí y en You Tube ya hay alguna traducción mexicana del capítulo Cartoon Wars.

PD: Curioseando en Wikipedia me entero de que Matt Stone es un declarado republicano mientras que Troy Parker está afiliado al Partido Libertario. Su estilo ha calado hondo y ha dado lugar a una microtendencia denominada South Park Republican, término acuñado por el director de The New Republic y que define a aquellas personas -generalmente jóvenes- despreocupadas del saneamiento moral y religioso de la nación pero con postulados más próximos a los republicanos. Supongo que la versión española sería Xavier Sala-i-Martí.

South Park Republican

ActualidadSeptember 23, 2006 8:40 pm
Hace poco leí un libro bastante polémico de Mr. best seller Michael Crichton titulado Estado de miedo. Desde el punto de vista literario la obra no tiene ningún interés, o eso me pareció a mí. Como en casi todos los libros de su estilo, lo único que atrapa al lector es una trama increíble de agentes secretos con vidas disolutas y macroconspiraciones terroristas para acabar con el mundo a base de tsunamis y avalanchas. Sin embargo, los no pocos trazos de ensayo que contiene la novela de Crichton sí resultan interesantes y nos ponen ante los mismos interrogantes que dejó abiertos Bjorn Lomborg en El ecologista escéptico. ¿Se está produciendo realmente el calentamiento global? En el caso de que así sea, ¿qué responsabilidad tiene el ser humano y qué puede hacer para atenuarlo?
 
Crichton hace un retrato pintoresco de los portavoces del ecologismo en Hollywood, presentándolos como divos analfabetos, simpatizantes de la izquierda que se adhieren a la causa ecologista sin más premisa que su amor por los árboles y la fascinación por la vida al aire libre. No hace falta caer en la caricaturización. El propio Lomborg perteneció a Greenpeace, simpatiza con las causas de izquierda y se inició en el estudio del cambio climático a raíz de un artículo que leyó en la revista Wired y que quiso destrozar -sin éxito- porque negaba la evidencia del cambio climático. El tiempo y el estudio han hecho que este economista y experto en estadística se haya convertido en la bestia negra del ecologismo. Tras la publicación de su célebre ensayo se sucedieron los actos de chantaje por parte de los verdes, con lanzamiento de huevos, boicots y campaña de desprestigio personal.
 
Resultan curiosos los paralelismos entre lo que nos cuenta Estado de miedo y la vida de Lomborg. Sin ir más lejos, la novela termina con una conversación entre un científico escéptico y un abogado ex-simpatizante ecologista; en ella sientan las bases de un verdadero estudio sobre el cambio climático que determine cuál es la verdadera incidencia y qué prioridad tiene frente a otras amenazas globales. Hoy, la web de la BBC publica un artículo en el que Lomborg nos informa de su último proyecto: el Consenso de Copenague. Al parecer, se trata de una organización formada por economistas (entre ellos varios Premio Nobel) que se dedican a analizar cuál es el costo de hacer frente a las grandes amenazas globales y determinar cuál de ella es más urgente detener.
 
El Protocolo de Kyoto costaría US$152 millones al año por el resto del siglo, pero sólo lograría posponer el calentamiento global por seis años en el 2100. Por cada US$1,9 invertidos en Kyoto, sólo se generarían US$3,8 centavos de beneficios.
A la luz de estos datos, resulta disparatado que las autoridades apelen a nuestra responsabilidad medioambiental con eslóganes como este:
 
 
 
PD: Me entero vía Cine y Política, que el malvado DDT, que iba a envenenarnos a todos y provocar cáncer a todo el que estuviese expuesto a él, se va a reintroducir por consejo de la OMS para combatir la malaria en el Tercer Mundo. ¿Pedirá perdón Greenpeace por apoyar el descomunal error de prohibirla hace décadas? ¿Hasta cuando las buenas intenciones de una organización van a servir para disculpar sus errores?
ActualidadSeptember 22, 2006 6:03 pm

A ella tampoco le dejan participar con la selección catalana de fútbol, ¡malditos españoles!

 

A ellas tampoco.

ActualidadSeptember 21, 2006 10:08 pm

La bufonada de Hugo Chavez ante la ONU -tachando a Bush de diablo y promocionando un libro de Chomsky- despertó risas y aplausos entre los representantes de los 192 países que el 16 de Octubre decidirán quién va a sentarse los próximos dos años en el Consejo de Seguridad de la ONU. Chávez lleva meses haciendo promoción de la candidatura de Venezuela a lo largo y ancho de todo el mundo, reivindicándose como la personificación del antinorteamericanismo. Así que no sorprende a nadie que acuse a la Administración republicana del 11-S o que se prodigue en un discurso propio de los camaradas del MSV. Quizá peque en exceso retórico para disimular la evidencia delatora de las estadísticas, pero lo más probable es que se crea realmente el mesías del Tercer Mundo.

Pero Chávez se está pasando de bufón. Tanto es así que sus socios del Mercosur, que lo votarán en bloque en Octubre, ponen matices a su sí y le reprochan su particular forma de entender la diplomacia. Más lejos ha ido España, que según el presidente de Guatemala, Oscar Berger, ha anunciado el apoyo a su candidatura en detrimento de la de Venezuela. A pesar de los gestos de simpatía que regaló Chávez a Zapatero desde la Conferencia de los No Alineados -o precisamente por ellos-, el Gobierno socialista se distancia del mesianismo bolivariano y camina de la mano de Washington en la ONU.

Aún así, parece que Venezuela cuenta con más votos asegurados el 16 de Octubre, pero no la mayoría. Andrés Oppenheimer hace cuentas sin deshacer la incógnita en favor de ninguno de los dos candidatos iniciales, es más, no descarta una sorpresa de última hora que deshaga el entuerto.

 

ActualidadSeptember 20, 2006 10:25 pm

La gangrena moral que afecta a la izquierda europea contra la que arremete Gustavo de Arístegui, y de entre la que Santiago Navajas rescata algunos intelectuales aún no alineados con las imposturas de lo políticamente correcto, se ha marcado un nuevo hito en su respuesta a las manifestaciones contra el Papa.

Si en la polémica de las caricaturas de Mahoma la clave residía en el supuesto carácter ofensivo y estigmatizador de los dibujos hacia los creyentes islámicos (hubo quien los tachó de xenófobos), en esta ocasión no se habla tanto de insultos por parte del profesor Ratzinger como de un error a la hora de calcular las reacciones del mundo islámico. El Papa, como principal referencia de millones de cristianos y en virtud de su estatus diplomático como líder del Vaticano, sería responsable de un desliz que generó la muerte de dos personas y de una oleada de violencia contra los cristianos.

Este planteamiento, muy común en columnistas y tertulias de medios cercanos a la izquierda, no es más que la aplicación de una vieja fórmula que viste de justicieros a los mártires de Alá: el terrorismo no es más que la expresión de fenómenos subyacentes a la cultura y sociedades musulmanas. Esto es: el terrorismo tiene causas, incluso causas justas. Y, como no, las coartadas favoritas por la izquierda buenista son la pobreza generada, dicen, por el capitalismo en los países islámicos y la guerra de Irak, detonante de todos los males que vienen de Oriente.

De poco valen los estudios sobre la eficiente Nueva Economía del Terror (y Loretta Napoleoni no es precisamente sospechosa de pasar por neocon) o el hecho de que países que se desmarcaron de EEUU en Irak vengan sufriendo tentativas de atentados. El esquema causal cuenta con ese plus intelectual que otorga el entregarse al deporte favorito por ciertos pensadores: culpabilizar de todo a Occidente.

Ya lo dijo el pensador francés Pascal Bruckner (uno que se salva de la quema de la izquierda):

"A priori, en efecto, pesa sobre todo Occidente una presunción de crimen. Nosotros, europeos, hemos crecido en el odio hacia nosotros mismos, en la certidumbre de que había en el corazón de nuestro mundo un mal esencial que exigía venganza sin esperanza de perdón”

Aunque de todos los análisis, quizá el que mejor resuma la actitud omnicomprensiva de los intelectuales para con los hooligans de Alá la expresó una portavoz del Gobierno de Pakistán (y no, no es coña):

"Cualquiera que describa al Islam como una religión intolerante, fomenta la violencia"

 

 

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ActualidadSeptember 19, 2006 10:23 pm