Mauricio Vicent y la autocensura
P. ¿Tienes libertad para escribir lo que consideres oportuno o existe autocensura en tus crónicas? ¿Qué grado de afinidad con el régimen tienes?
R. Tengo libertad para escribir lo que considere oportuno, siempre ateniendome a los hechos concretos y sin abusar de los adjetivos. Autocensura si, desde luego, pero recuerdo un libro de Kapucinsky en el que dice que siemprte que ha estado en un pais en que se vive una situacion apasionante o de interes para el mundo, cuando ha tenido que elegir entre moderarse para poder seguir viendo con sus ojos, o hacerse el heroe, el gran defensor de los principios, como hacen muchos corresponsales, ha elegido lo primero, pues lo importante es estar y ver. De lejos no sirve. Grado de afinidad? Como dice Sabina, ni una Co ni la O a palabrser expulsadoMauricio Vicent
No quiero hacer demagogia barata con las razones autoexculpatorias del corresponsal de El País en Cuba. Sería ingenuo pensar que en un país que Reporteros Sin Fronteros ha definido como “la mayor cárcel de periodistas del mundo”, un corresponsal pueda realizar su trabajo con libertad, sin aplicarse ciertas consignas del régimen y una buena dosis de moderación crítica. Bien, es una opción. Quedarse y tratar de extraer de la realidad algo más que la letanía habitual de consignas caducas del régimen comunista.
La alternativa sería comportarse con libertad e informar como si de una democracia se tratase. Eso que él despectivamente considera “hacerse el heroe”. Por cierto, muy considerada actitud en un país en el que el heroísmo vende tan pocas camisetas. Me recuerda a cuando Jomeni decretó la fatua contra Salman Rushdie y el bueno de John LeCarre le echó la culpa al indio, por no contenerse. En cualquier caso, esta opción sí puede resultar contraproducente al desarmar cualquier mediación periodística y dar barra libre a la propaganda cubana.
Ahora bien, las palabras de Mauricio Vicent en este encuentro digital son también una sacudida al periódico. De todos es sabido que cada medio fija una línea editorial y, en base a ella, aplica filtros informativos, jerarquiza los datos y prima cierto nivel interpretativo, sin negar los otros. Ahora bien, cuando son personas ajenas al medio las que marcan las pautas e imponen una lectura unívoca de la realidad, la obligación es hacérselo saber al lector. No basta con equilibrar la balanza mediante editoriales críticos, debe hacerse saber al lector que la información que se le provee de Cuba debe superar un proceso de censura o autocensura política.
¿Por qué no aprenden de Wikipedia? Si están dispuestos a autocensurarse, también lo estarán a autocriticarse.

O de Frikipedia

Hablando de Kapuscinsky, ¿habrá leído el señor Vicent “Los cínicos no sirven para este oficio”?

