La cobertura informativa de Manifestómetro para la concentración "contra la guerra" en el Líbano e Israel ha dejado en paños menores a los grandes medios. Con pocos recursos técnicos, mucha imaginación y sentido del humor han ofrecido una perspectiva que jamás obtendríamos de los medios que, en estos eventos, suelen ser meros altavoces partidistas. Lejos de la visión idílica de 7.000 (10.000?) personas reunidas para exigir la paz y el amor universal ofrecida por algunos medios (El País), las fotos y videos prueban que esto de pacifismo tenía poco.
Y atención al episodio del manifestante despistado: un tipo acude con un lema de rechazo a Hezbola y, claro, lo llaman nazi. Normal, ¿no?

