Maniquí ZP. ¿Qué pegatina toca hoy?
Hasta hace poco, conocíamos un amplio y variado repertorio de utilidades a la fotografía. El fotoperiodismo, ese género periodístico últimamente reconvertido a surtidor de metáforas narcóticas cortadas a gusto el consumidor, lo ha ampliado y extendido hasta límites insospechados. Muy conocido fue el caso del periodista Bauluz, que en una instantánea capturó la “indiferencia moral de Occidente”, pero otras muchas fotografías circulan impunemente por nuestra prensa nacional retratando la Historia sin tomarse la molestia de pasar por las pobres aduanas del periodismo. “La foto de las Azores”, quiá, no hay más que hablar, dénme una cacerola.
Quizá consciente de ello, el presidente Rodríguez ha roto todas las barreras conocidas en política exterior. Lo que prometía ser una gestión populista que aprovechase el caudal de votos antiyanquis y la demagogia pseudopacifista no ha llegado ni a eso. Consciente de que el gesto puede visualmente más que el discurso (y de que, ¡coño! no tiene discurso), Zapatero se ha consolidado como un genial maniquí político. ¿Vienen tropas norteamericanas al desfile del 12 de Octubre? Me quedo sentado, jodeteBush!!!. ¿Israel responde a Hizbulla? Me pongo la palestina y sonrío.
La estrategia es disparatada si se pretende ganar peso e influencia en el exterior -España es hoy un hazmerreír y ni siquiera la izquierda italiana toma como referente la salida de Irak -, pero perfectamente lógica de cara al interior. Ese simbolismo precocinado entronca con un antiamericanismo primario que caló en la sociedad española mucho antes de la guerra de Irak.
En cuanto se le quita la referencia de Bush como representación absoluta del mal, Zapatero muestra síntomas de una empanada mental antológica. La endebleza con la que encara el islamismo nuestro carismático presidente resulta desmoralizadora en una democracia. Los fundamentos de la Alianza de Civilizaciones quedaron expuestos en la carta de rendición al delirio islamista que firmó junto con Erdogan a raíz de las caricaturas de Alá.
ZP tiene una cosa clara: la guerra de Irak es la causa de la “resistencia” islámica y por eso hay que ser omnicomprensivo con esos chavales despistados. ¿Es que no ves que todo es culpa de Bush, que no dialogó cuando debía?
¿Darfur? “hummm, ahí no hay yanquis, no me meto”, ¿Hamas y la sharia? “Pse, particularidades culturales que no hay que juzgar” "¿lapidación de homosexuales? "Juas, eso no es nada: mira lo que hace el PP"… La democracia es sólida y las instituciones resisten las paparruchadas rebeloides de un presidente ciego, pero duele ver la facilidad con la que este señor, legítimamente elegido, pone en subasta los principios de la libertad.

