ActualidadAugust 27, 2008 1:14 pm

El último artículo de Suso de Toro que trae El País (Oraciones de supervivientes) nos hace evocar las palabras de Petronio a Nerón, según Quo Vadis:

"Quema Roma, asesina a tu madre, acuéstate con tu hermana, haz lo que quieras… ¡pero no odas!"

RarezasJune 23, 2008 12:23 am

 

Top ten de chistes comunistas. Ah, la risa de Koba… 

EconomíaJune 12, 2008 9:46 pm
El fantasma de la superpoblación es un temor recurrente que resurge con fuerza en épocas de crisis. Ante el aumento de precio de los alimentos, la tentación de recurrir a “The population Boom”, el best seller maltusiano de Paul Elrich que cumple 40 años, y teorías apocalípticas similares puede resultar tentadora, por lo simple que resulta su diagnóstico. Véase sino el caso de Julio Anguita.
 
En efecto, en los últimos 200 años la población mundial se ha multiplicado por seis. Cuando Kennedy visitaba China, en el mundo había 3.000 millones de personas. Hoy, somos más del doble. En países como Indonesia o Vietnam, la superpoblación es una realidad innegable y en algunas zonas del globo la densidad de población es disparatada (En Singapur: 6138.8 personas por kilómetro cuadrado). Dada la tendencia del crecimiento poblacional (geométrico, según Malthus, frente al crecimiento aritmético de los recursos) la ONU llegó a predecir que, para el año 2000, la población superaría los 10.000 millones. Al amparo de estas estimaciones se realizaron otras proyecciones a más largo plazo (y poco serias, todo sea dicho de paso) que que venían a decir que, con el paso del tiempo, la densidad de población sería tan alta que la tierra cultivable sería prácticamente nula. El propio presentó un que alertaba de consecuencias nefastas para la economía norteamericana a largo plazo, debido al boom demográfico de los países en vías de desarrollo.
 
Así las cosas, no resulta extraño que el multimillonario fundador de HP, David Packard, legase la mayor parte de su fortuna a lo que consideró el mayor problema que enfrentaría la humanidad en los próximos años: la hiperpoblación. O que (incluso hoy) alguna gente considere que tener hijos es un eco-crimen.

Lo que ni Packard ni ninguno de los discípulos de Malthus podía sospechar es que, tan solo unos años más tarde, los problemas demográficos no vendrían dados precisamente por la hiperpoblación, sino todo lo contrario: por el temor al crecimiento cero. De hecho, la misma agencia de la ONU que en los 70 predecía una población de 10.000 millones, rectificó a finales de los 90 y lanzó una nueva previsión para 2040, año en el que, supuestamente, la población mundial registrará por primera vez en siglos un crecimiento nulo.

La causa del alarmismo maltusiano viene dado por un razonamiento muy lógico: si la media de hijos de una mujer surcoreana es de 6,33 (como lo era en 1955), parece razonable que, a largo plazo la superpoblación acabe siendo una realidad que resulte insostenible, debido a que la tierra necesaria para generar recursos disminuirá progresivamente y a que la ley de rendimientos decrecientes entrará en funcionamiento. ¿Qué ignora este razonamiento aparentemente sensato? Dos cosas

  1. La transición poblacional. Los métodos para el control de la natalidad, el acceso de la mujer de la mujer al trabajo, la industrialización y la urbanización mueven a la baja la natalidad. El cambio social no es exclusivo de los países que han vivido un boom económico (como Corea, que hoy tiene la segunda tasa de natalidad más baja del mundo con 1,21 hijos por mujer), sino que es un fenómeno extendido a economías en vías de desarrollo. Contrariamente a lo que en ocasiones se dice, el factor religioso tampoco es un gran obstáculo a la transición demográfica. Recomiendo juguetear un rato con los gráficos de Gapminder para constatar hasta qué punto la transición poblacional es una realidad. Da lugar a descubrimientos sorprendentes, como el de que, hoy en día, el promedio de hijos es menor en las mujeres turcas que en las francesas. 

  2. La revolución verde. Como dice Rafael Pampillón en un post reciente al hilo de un excelente artículo de The Economist (Malthus: el falso profeta):
Hoy, la mayoría de los expertos reconoce que el mundo produce suficientes alimentos para todos. En los últimos 50 años, la producción de alimentos ha superado el crecimiento de la población. Si el incremento de la población mundial no ha supuesto un problema en las últimas 5 décadas, cuando éste registraba tasas de crecimiento entorno al 2%, ahora que dicho crecimiento se ha ralentizado hasta el 1,2% debería preocupar aún menos. Sin embargo, la constante subida de los precios de los alimentos está reavivando las tesis de Malthus y de los maltusianos.
 
Los estudios del Premio Nobel de la Paz Norman E. Borlaug ponen de manifiesto el calado de la revolución verde y de las innovaciones tecnológicas en el aprovechamiento de los recursos naturales.

 
La pregunta que se plantea ahora con la crisis del petróleo y los alimentos no es tan apocalíptica como la que los neomaltusianos pretenden, aunque no deja por ello de ser relevante: ¿Es sostenible la incorporación de 2.400 millones de personas al tren de vida occidental? ¿Puede la mejora en el aprovechamiento de los recursos naturales adaptarse no solo al crecimiento poblacional, sino también a la frenética demanda de los biocombustibles?

(Originalmente publicado aquí.) 

ActualidadMay 27, 2008 10:17 pm

El acelerado cambio religioso que han vivido ciertos países, que en pocos años han pasado de poseer sociedades firmemente cohesionadas en lo religioso a ser eminentemente seculares, no ha venido acompañado de un cambio similar en la dimensión política. Las instituciones religiosas conservan un poder de influencia sobre el dominio público similar al que disponían cuando su creencia era la dominante. En países como España o Irlanda el secularismo ha avanzado a pasos agigantados en los últimos 20 años a nivel social, pero el peso de los altos cargos de la Iglesia no se ha resentido.

Se tiende a considerar que esta tendencia es consecuencia del conservadurismo de la derecha y de la inercia continuista de una izquierda heterodoxa, que ha renunciado al maximalismo laicista de antaño. Esto podría explicar cuestiones como las que hoy se han publicado en la prensa:

El Congreso de los Diputados ha rechazado hoy la eliminación de símbolos religiosos como el crucifijo o la Biblia de los actos de toma de posesión de los cargos públicos. La oposición declarada de los grupos mayoritarios, PSOE y PP, ha impedido la aprobación de la iniciativa, registrada por IU e ICV Sin embargo, no explicaría la rapidez con la que las religiones minoritarias han alcanzado derechos, privilegios e incluso exenciones a ciertas obligaciones.

Sin embargo, no explica por qué otros credos minoritarios acceden a tratos de favor con cierta facilidad.

Las religiones no son partidos políticos y su peso en la sociedad no se decide en las urnas o en función de su apoyo popular. En realidad, el funcionamiento de las religiones en relación con el poder público se acerca más al de los lobbys. La lógica de la acción colectiva, expuesta por Mancur Olson, es la clave de por qué el laicismo, por mayoritario que sea en una sociedad, siempre tendrá más difícil su adopción entre los políticos. Olson define cómo la probabilidad de que un grupo alcance un consenso colectivo y llegue a influir a nivel político es proporcional a su cohesión. En cambio, cuanto más grande y hetereogéneo, menor capacidad de decisión sobre las acciones que se deben seguir y, por lo tanto, de influencia sobre el Gobierno. Por ello, no solo la religión mayoritaria recibe un trato de favor del poder, sino también las menos relevantes, como muestra el caso que denunciaba hace meses Arcadi Espada:

(…) Los poderes públicos españoles exhiben una tolerancia creciente ante las demandas, cada vez más barrocas, de la creencia. La creencia exige que no se le sirva carne de cerdo o que no haya cabeza destocada. Y los poderes transigen. No sólo transigen: se llenan la boca y se dan enérgicas palmadas de reafirmación celebrando el respeto que manifiestan ante todas las creencias. (…)

La lógica de la excepción religiosa es sencilla y no hace falta recurrir a Olsen para entenderla. Un ganadero gallego la captó perfectamente cuando, de forma algo bizarra, anunciaba que la asociación que preside estaba debatiendo transformarse en religión para recibir un trato similar al de los musulmanes a la hora de matar el cerdo de forma tradicional.

Estamos pensando crear unha relixión, un deus para que nos deixen sacrificar o porco na casa co coitelo, como se fixo sempre.

Ahora que la Unión Europea pretende que el funcionamiento de los lobbys en Bruselas sea más transparente y se atenga a todos los cauces legales, sería bueno que se aprovechase para reflexionar sobre el papel que el lobby más antiguo del mundo debe jugar en la esfera pública.

Nota: Léase lobby como simple grupo de presión. La mitología que existe en torno a los lobbys y algunos casos sucios han llenado de connotaciones negativas un término que, como tal, debiera ser neutro.   

ActualidadMay 10, 2008 5:12 pm

EgoblogApril 12, 2008 1:08 am
 
Pero como la Trampa 22 no se puede resolver, esto seguirá abierto. Aunque con temporadas en las que a su autor se le vea menos el pelo que a José Bové.  
Actualidad, EducaciónMarch 16, 2008 2:59 am
Una de las promesas más sorprendentes que realizó Zapatero en uno de los debates electorales fue la de que, en cuatro años, el sistema universitario español se situará entre los diez primeros del mundo.

Resulta un tanto arriesgado prometer algo así cuando cada año se publican varios rankings de las mejores universidades del mundo y la primera universidad española casi nunca aparece entre las 200 primeras. Pero tampoco parece probable que se le vaya a pedir cuentas por ello.

Citoyen recoge en un post un fiel diagnóstico del sistema educativo superior en España. Cualquiera que haya pisado un aula universitaria tendrá una idea similar a la suya: un órgano autista, lleno de burócratas y reacio a regirse por resultados. En algunos casos, las miembros de las facultades españolas parecen regirse por la Ley de Parkinson:

1º. "El trabajo crece hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización".

2º. "Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos".

3º. "El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia".

Como dice Citoyen, el proceso de Bolonia es un paso en la buena dirección, pero España lleva años caminando en la dirección equivocado.

En Estados Unidos, la competitividad es el máximo objetivo de las universidades tanto  privadas como públicas. El culto al resultado y al mérito, lejos de reproducir esa implacable lógica neoliberal de la universidad como coto privado de ricos, de la que siempre advierten sindicatos estudiantiles varios en España al mínimo atisbo de reforma, lo que hace es generar un sistema más justo de acceso (con chinos e indios por doquier), más eficiente en la gestión del dinero (público o no) y mucho más efectivo en cuanto a investigación.

Además, la excelencia educativa también fortalece los vínculos del estudiante con la Universidad, de modo que es muy común que antiguos estudiantes se acuerden de sus tiempos mozos una vez que tienen éxito y están dispuestos a invertir dinero en su antigua universidad.

Pero lo último en el sistema universitario norteamericano no es la feroz competencia por cazar al último ingeniero de Bangalore, como exponía Thomas Friedman en La Tierra es Plana. Ahora, se ha empezado a poner de moda la creación de centros universitarios adscritos en países con un sistema educativo aún deficiente, como Qatar o China. Si las universidades americanas utilizan estos centros con el mismo criterio que los localizados en Estados Unidos, esta creación de franquicias podría ser esperanzadora para muchos países. Quizás podría ser el arma secreta de Zapatero para hacer de su promesa algo más realizable.

Actualidad, ConspiracionesMarch 11, 2008 9:30 pm
La espiral del discurso maximalista de cierta izquierda y derecha se encuentra con serios problemas ante los resultados de las elecciones. A quienes durante cuatro años han ahondado en teorías conspiratorias para explicar la victoria del Psoe en 2004 sólo les queda emprender una huída hacia adelante y considerar que el asesinato de un ex concejal socialista responde a la misma lógica.
 
Su discurso parece calcado al de la extrema izquierda, con el típico alegato sobre mass media idiotizadores y una extensa gama de supuestas manipulaciones cuya sutilidad sólo es captada por mentes suficientemente envenenadas con ideología dura, ya que el resto estamos abducidos por la MTV y la Fox.
 
Es conocida la anécdota de un escritor británico que en un libro furiosamente antitatcheriano concluía su soflama contra la guerra de las Malvinas con un "right or wrong, my country". La democracia española no ha llegado al punto en el que incluso un polemista furibundo se atreva a decir algo así. En España, el patriotismo funciona como parachoques, como metralla política para desgastar al de la otra trinchera, pero nunca de forma afirmativa. En cuanto el color del Gobierno no responde al gusto personal, toca recurrir a grandes causas (conspiraciones terroristas) y grandes consecuencias (el exilio, al que algún ministro dice que recurrió en la época de Aznar). Cualquier cosa antes que reconocer a un país en toda su simpleza. 
Actualidad, ConspiracionesMarch 3, 2008 9:45 pm

Sin entrar en el eterno debate sobre el compromiso, el deber moral y demás eufemismos (todos ellos cargados de la épica epatante de una Miss en plena comunión con la humanidad) empleados por los actores y personajes conocidos para exporesar públicamente sus preferencias políticas, es necesario que algunos actores midan un tanto el calado de sus reflexiones.

Siguiendo la estela de Sharon Stone, que ya se olía que lo del 11-S fue un chanchullo de Bush, la recientemente premiada con un Oscar, Marion Cotillard nos ha sorprendido con una nueva teoría con relación al 11-S cuando declaró a una revista francesa (vía El Mundo) que el atentado fue en realidad una operación inmobiliaria encubierta (WTF!). Cotillard pone como máxima evidencia el hecho de que las Torres Gemelas se vinieron abajo, mientras que el edificio Windsor (igualmente pasto de las teorías conspiratorias, pero que la francesa desconoce), se mantuvo en pie a pesar del incendio.

Sirva la chorrada de la bella Cotillard, que n aturalmente tampoco cree que el hombre haya llegado a la luna, para rescatar un artículo de Umberto Eco en el que sintetiza bien lo que muchos torpemente tratamos de explicar en toneladas de posts. Todo es tan sencillo como preguntar: ¿Dónde está el Garganta Profunda del 11-S?

Podemos usar, por ejemplo, la prueba del silencio contra los que insinúan que el desembarco norteamericano en la Luna es una falsificación televisiva. Si el vehículo espacial norteamericano no hubiera llegado a la Luna, había alguien que tenía la capacidad de controlarlo y tenía todo el interés en decirlo y eran los soviéticos; si, por lo tanto, los soviéticos se callaron, ahí tenemos la prueba de que los norteamericanos llegaron de verdad a la Luna. Punto redondo. Por lo que atañe a conspiraciones y secretos, la experiencia (también histórica) nos dice que:
1) si hay un secreto, aunque lo conozca una sola persona, esa persona, quizá en la cama con su amante, antes o después lo revelará (sólo los masones ingenuos y los adeptos de algún rito templario creen que hay un secreto que permanece inviolado);
2) si hay un secreto, habrá siempre una suma adecuada por la que alguien estará dispuesto a revelarlo. Ahora bien, para organizar un falso atentado contra las dos torres (para minarlas, para avisar a las fuerzas aéreas de que no intervinieran, para esconder pruebas embarazosas, etc, etc), habría hecho falta la colaboración, si no de miles, por lo menos de cientos de personas. Las personas empleadas para estos menesteres no suelen ser caballeros, y es imposible que al menos uno de ellos no haya cantado por una suma adecuada. En fin, que en esta historia falta un Garganta Profunda.

 Marion Cotillard, belleza y estupidez tête a tête

RarezasFebruary 25, 2008 9:25 pm

Después de todo, quizá Fidel Castro tenga razón al decir que la historia lo absolverá. Él sólo quería diez dólares del presidente de Estados Unidos.